Germán Vargas Lleras nunca tuvo reparos a la hora de hablar de la política colombiana. La conocía a la perfección, sobre todo, porque su carrera no comenzó desde cero: creció en el corazón mismo del poder con su abuelo materno, el expresidente liberal de Colombia y uno de los más grandes estadistas de la historia del país, Carlos Lleras Restrepo.
Vargas Lleras entendió que desde muy joven debía abonar el terreno de la política: fue concejal antes de los 20 años y senador durante casi dos décadas. En el Congreso se ganó fama de hombre duro, frontal, poco dado a concesiones.
Su consolidación llegó en el gobierno de Juan Manuel Santos. Primero como ministro y luego como vicepresidente, Vargas Lleras dejó de ser solo un operador político para convertirse en ejecutor. Desde allí impulsó programas de vivienda e infraestructura que le dieron visibilidad nacional.
Candidatos presidenciales despiden a Germán Vargas Lleras: “Deja un legado como político y ejecutor”
Como líder de Cambio Radical, Vargas Lleras mantuvo influencia sin necesidad de ocupar el primer cargo. Su poder se movió entre bambalinas: alianzas, estructuras regionales, capacidad de incidencia. Manteniendo las clases políticas tradicionales, Germán Vargas Lleras buscó la Presidencia de Colombia.
La primera vez que lo intentó fue para los comicios presidenciales de 2010 con Elsa Noguera como fórmula vicepresidencial. En total sacaron cerca de un millón y medio de votos.
Ocho años después volvió a la arena política presidencial. En 2018 lideró lacoalición “Mejor Vargas Lleras”con el aval principal del Partido Cambio Radical, al que sumaron apoyos de sectores de otros partidos tradicionales y movimientos significativos.
Un padre “ejemplar”
German Vargas Lleras siempre fue un hombre de familia. Nisiquiera su pasión por la política lograba alejarlo de ella. Muestra de ello fue su gran amor por Clemencia Vargas, quien decidió dedicar su vida al baile y no al oficio de su padre.
De hecho, en su momento, su exesposa Luz María Zapata habló de cómo era Vargas Lleras con su hija.
“Su hija Clemencia es su gran sueño, pero ni ella, que es bailarina profesional, ha logrado que Germán baile alguna vez. Ese es Germán, un hombre simpático, excelente papá, buen marido, un hombre de carácter que cumple y alcanza lo que promete y se propone”, dijo en su momento al periódico El Tiempo.
Los atentados que marcaron su vida
Si algo no le faltó a Germán Vargas Lleras fue temple para irse de frente contra las Farc, luego de que la extinta guerrilla atentara en su contra en 2005.
Cuando Vargas Lleras se desempeñaba como senador, resultó gravemente herido tras la explosión de un artefacto enviado en un libro bomba. El paquete llegó a sus oficinas en el Congreso de la República, en Bogotá, y al abrirlo se produjo la detonación.
La explosión le causó heridas de consideración, especialmente en las manos, lo que obligó a múltiples intervenciones quirúrgicas y un largo proceso de recuperación. Perdió tres dedos de su mano izquierda y nunca los extraño.
Así lo manifestó en una entrevista con El Tiempo: "Con el paso del tiempo, no. El seguro, cuando me los volaron, me ofreció unas prótesis funcionales y perfectas, hechas en un instituto francés especializado en el asunto. Sin estar muy convencido, me sometí al proceso y finalmente me mandaron los dedos desde Francia", señaló-
¿Por qué no los usó? "Cuando llegaron, me conminaron a pagar más de veinte millones de pesos por derechos de importación de los tres dedos. Renuncié a recuperarlos, fueron confiscados y aún hoy permanecen en algún anaquel de la Aduana", expresó en ese entonces.


