Siete de la noche en el teatro José Consuegra Higgins. La primera pregunta todavía no había salido al aire, el cronómetro seguía inmóvil y el auditorio apenas acomodaba el murmullo de la espera. Sin embargo, la tensión ya ocupaba el escenario. Era visible en las miradas cortantes que algunos candidatos a la vicepresidencia se lanzaban de un puesto a otro, en las sonrisas apretadas que podían presagiar algo de la incomodidad y en las manos que repasaban nerviosas los apuntes de última hora.
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El debate aún no comenzaba oficialmente, pero en el ambiente ya se sentía el anticipo de una confrontación anunciada.
“Hay uno que solo quiere pelear, los demás buscan debatir. Puede pasar cualquier cosa”, presagió un integrante de un equipo de campaña. Lo que pasó después pudo ser mejor o peor. Depende de a quién se le pregunte y cómo se mire.
El inicio del debate
Los candidatos vicepresidenciales Juan Daniel Oviedo, Leonardo Huerta, Edna Bonilla, Pedro Luis De la Torre, Nelson Alarcón, José Manuel Restrepo, Luisa Villegas, Martha Lucía Zamora y Carlos Fernando Cuevas se dieron cita este martes, en Barranquilla, para hablar –por primera vez juntos– sobre seis temas clave: salud, seguridad, empleo, energía, educación y corrupción.
Tras bastidores, en el seno de la Universidad Simón Bolívar, antes del pistoletazo, se registró un episodio conderitesco. Luz María Zapata, la ex presidente de Asocapitales, canceló –in extremis– su participación luego de que el excanciller Luis Gilberto Murillo, su fórmula a la Casa de Nariño, decidiera –aparentemente sin consultarla– unirse a la campaña del senador y candidato oficialista Iván Cepeda. ¡Plop! Aspirantes, equipos de campaña e integrantes de la organización se vieron atónitos.
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La politóloga ya había aterrizado en Barranquilla, su equipo de seguridad estaba preparado y su asiento estaba listo en el auditorio. Pero su visión de país no llegó a salir de su boca.
Superada la novedad, el economista José Manuel Restrepo, el aliado de Abelardo De la Espriella, fue el primero en recibir el turno para hablar. A juzgar por los vítores, los celulares apuntando a su cara y las gorras y camisetas alusivas al ‘Tigre’, el exministro parecía jugar de local. Con una base dipuesto a aplaudirlo y, al mismo tiempo, a defenderlo a raja tabla.
Restrepo, sereno y fiel a su tono académico, empezó a explicar con cifras y contextos lo que, según él, debe mejorarse en Colombia en aspectos claves como salud y seguridad. Su discurso, que posteriormente fue acompañado del de Juan Daniel Oviedo, empezó a levantar escozor, especialmente en Carlos Fernando Cuevas, que no ocultaba su hartazgo y rechazo de las propuestas en mención.
“Que sinverguencería escuchar al doctor Restrepo decir que le va a meter 10 billones al sistema de salud. Fue la misma fórmula que aplicó (Iván) Duque en 2022. Y eso no solucionó el problema. El problema no es la plata, es que sobran ladrones”, reprochó la fórmula de Santiago Botero, quien se fue lanza en ristre contra Oviedo y Restrepo por sus gestiones en la administración de Duque.
Comprada la rencilla, el auditorio explotó. El ruido, por momentos, fastidiaba a los candidatos. Los moderadores tuvieron que pedir desescalar el tono y, sobre todo, respeto por la visión del otro. La tensión era tal que, en un punto, hubo dimes y diretes entre integrantes de equipos de campaña por cuestiones logísticas. Una serie de escenas ajenas, pero que desnudaron una vez más la polarización del país. El odio entre distintos. Y las propuestas, en cambio, aparecieron a cuentagotas, perdidas entre interrupciones y ataques personales.
Ya en esas, Oviedo –risueño y juguetón– compartía complicidad con el público y emulaba su popular periodicazo.
“Estos debates tienen que tener altura, contenido, tono y respeto. Si seguimos en este infantilismo, en la forma en cómo se ha desarrollado este debate por algunos de los candidatos, no es un debate maduro. A punta de balín no se solucionan las problemas”, concluyó Restrepo.
Visiones parecidas
A pesar de algunos momentos puntuales en el que el debate pareció más un ring político que un espacio de ideas, en líneas generales el auditorio pudo recibir de primera mano los planes de gobierno de los candidatos, que coincidieron en aspectos como el fracaso de la paz total, la negativa a convocar una asamblea nacional constituyente y el fracking.
“El Caribe sigue esperando. La región más pobre e informal del país no necesita trucos de magia ni políticos vendiendo milagros. Necesita soluciones. Un país dividido les facilita el trabajo a las fórmulas populistas y autoritarias que prometen culpables y soluciones rápidas. Nuestra apuesta es otra: asumir la realidad, trabajar entre diferencias y sacar adelante a Colombia con menos fanatismo y menos trucos”, indicó Oviedo.
Por su parte, Bonilla consideró: “Hay que reconocer que la política de paz total es un caos total y no ha dado resultados. En las regiones se ve en la pérdida de control del territorio. Proponemos un plan guardián para recuperar el control y devolver la tranquilidad a las familias”.
“Hay que cerrar la brecha de los jóvenes que no estudian ni trabajan. La prioridad es darles acceso a educación para que puedan generar ingresos. Y acompañar a las empresas con rutas de estabilidad productiva que creen empleo”, agregó.
Sin embargo, el futuro de las EPS, en medio de la crisis del sistema de salud, no fue una visión compartida. Leonardo Huerta, el coequipero de Claudia López, aseguró que las entidades prestadoras de salud deben acabarse.
“Las EPS como funcionan hoy no garantizan la salud como un derecho humano, el modelo de aseguramiento requiere de grandes ajustes y uno de los principales es justamente quitarles la discrecionalidad a las EPS para contestar y pagar”, manifestó.
Por su parte, Pedro Luis De la Torre, el aliado de Mauricio Lizcano, explicó que “la ciencia y la tecnología serán la bandera para solucionar los problemas en la salud, la seguridad, corrupción, desempleo y educación en el país”.
Finalmente, Nelson Alarcón, que acompaña la candidatura de Carlos Caicedo, propuso una idea que despertó rechiflas en el auditorio.
“Hay que pagarles medio salario mínimo a los estudiantes de décimo y once grado para que sobrevivan con su familias”, manifestó.
Por otro lado, Martha Lucía Zamora, fórmula de Roy Barreras, aseguró que “no se necesita una asamblea nacional constituyente. La Constitución del 91 es suficiente”.
Luisa Villegas, la fórmula de Uribe, despertó emotividad
Luisa Villegas, la fórmula vicepresidencial de Miguel Uribe Londoño, padre del asesinado Miguel Uribe Turbay, generó el momento más emotivo del debate al recordar la gestión del joven opositor en el Congreso de la República.
“La democracia está en juego. Nosotros representamos la juventud y templanza de Miguel Uribe Turbay. Yo no vengo de la pólitica, pero he sentido que nos falta un poco de amor por el país. Y en esto que hemos vivido en el debate se refleja lo que hay en el país”, señaló.
“Mi sueño es que nos podamos unir. Debemos estar juntos por una sola Colombia”, agregó. Tanto el auditorio como todos los candidatos vicepresidenciales aplaudieron al unísono tras recordar a Turbay.


