El abogado y aspirante presidencial, Abelardo de la Espriella, rechazó formalmente la posibilidad de llevar las discusiones entre candidatos al recinto del Congreso de la República. A través de un pronunciamiento oficial, el jurista marcó una línea clara entre el ejercicio democrático de la confrontación de ideas y el uso de los espacios del Estado para fines proselitistas.
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Para De la Espriella, la propuesta de utilizar el Senado como “arena de combate electoral” desvirtúa la esencia misma de la institución. El candidato fue enfático al señalar que las funciones del Congreso están estrictamente delimitadas por la ley, centrándose en la creación de legislación y el ejercicio de control político sobre el Poder Ejecutivo.
Bajo esta premisa, el abogado considera que trasladar las dinámicas de una campaña presidencial a este escenario es una decisión equivocada.
Según sus palabras, el recinto ya ha sufrido suficiente desgaste por parte de la clase política tradicional: “Ya bastante ha sido profanado por los de siempre; tal vez por eso parece normal proponerlo como escenario de una campaña electoral, eso no es correcto”, sentenció el aspirante.
La controversia surgió a raíz de una iniciativa liderada por la senadora Paloma Valencia, quien planteó un debate de control político en la plenaria del Senado. Esta propuesta buscaba responder a las condiciones previas que el senador Iván Cepeda había puesto sobre la mesa para participar en encuentros entre candidatos.
Sin embargo, De la Espriella tomó distancia de esta estrategia, advirtiendo sobre el riesgo de instrumentalizar las instituciones con el fin de ganar visibilidad mediática.
Al respecto, el candidato manifestó: “No nos llamemos a engaños: no estoy de acuerdo en convertir el derecho ciudadano de informarse y contrastar, a través de los debates, en un juego para generar titulares”.
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Pese a su negativa de asistir al Capitolio Nacional, Abelardo de la Espriella aclaró que su disposición para confrontar ideas sigue intacta, siempre y cuando se haga en el marco de la transparencia y el equilibrio. Para el candidato, el diálogo con el electorado debe ser directo y no mediado por estructuras parlamentarias que puedan sesgar la discusión.
Según su visión, la democracia se fortalece cuando los aspirantes se exponen ante la opinión pública de manera abierta. Por ello, defendió que estos encuentros se trasladen a escenarios donde la ciudadanía y los medios de comunicación tengan un papel central.
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“Estoy listo para el debate, pero donde corresponde: en los medios, en la plaza pública, ante los colombianos, en escenarios abiertos y de cara al país”, concluyó De la Espriella.


