La decisión del partido Alianza Verde de abrir la puerta a un eventual acuerdo con la campaña presidencial de Iván Cepeda desató una nueva crisis interna que deja al descubierto las tensiones entre sus principales militantes.
El detonante fue la aprobación, en la Dirección Nacional, de una propuesta que impulsa la construcción de un acuerdo programático con Cepeda. La iniciativa fue liderada por el representante Jaime Raúl Salamanca, cercano al gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, y respaldada por la mayoría del partido.
Sin embargo, el sector afín a Claudia López reaccionó con dureza. La senadora Angélica Lozano calificó la decisión como un golpe al espíritu del partido y denunció que se está restringiendo la libertad política de sus militantes.
“El Verde, que fue cuna del centro, decidió destruirlo al impedir respaldos a otras candidaturas”, señaló Lozano, quien además advirtió que la medida equivale a imponer una “mordaza” interna que afecta a quienes no comparten la nueva línea.
Por su parte, Salamanca defendió la determinación y rechazó los señalamientos.
“Cuando las decisiones no son las que uno quiere, no se puede deslegitimar el proceso”, replicó.
Renglón seguido, Lozano fue más allá y tildó la medida de “antidemocrática”, vinculándola incluso con el estilo del presidente Gustavo Petro, al sugerir que refleja una tendencia a concentrar decisiones.
La representante Katherine Miranda expresó su desacuerdo y anunció que respaldará candidaturas distintas, mientras que el congresista electo Mauricio Toro pidió moderación en el lenguaje y cuestionó que se acuse de corrupción a quienes apoyan a Cepeda.




















