
Los miomas son los tumores benignos más comunes del tracto genital femenino y afectan sobre todo a mujeres en edad fértil. Se localizan en el útero o matriz y no se sabe exactamente por qué se producen. Alrededor del 30% de las mujeres mayores de 30 años tienen miomas y, por lo general, aparecen entre los 30 y 45 años de edad.
Según Martha Lucía Marrugo Flórez, jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital de la Universidad del Norte, no se sabe la causa que podría generar los miomas. Algunas mujeres son más propensas a tenerlos, sobre todo las afroamericanas, las que nunca han estado embarazadas y aquellas cuya madre o hermana tienen miomas.
La especialista explica que la hormona femenina llamada estrógeno parece tener un papel importante en la estimulación del crecimiento de estos tumores benignos.
Síntomas más frecuentes que inducen los miomas. Algunas mujeres no saben que tienen miomas porque nunca han experimentado síntoma alguno. En otras, los miomas uterinos se descubren durante un examen ginecológico de rutina o durante el embarazo.
Cuando los síntomas de los miomas ocurren, pueden incluir: dolor o sensación de peso en la pelvis; dismenorrea (cólico menstrual intenso); sangrado menstrual excesivo; sangrado o goteo entre los períodos menstruales; ir al baño a orinar con mayor frecuencia; inflamación (hinchazón) abdominal permanente; dolor en la parte inferior de la espalda durante las relaciones sexuales o durante los períodos menstruales; infertilidad, si los miomas están bloqueando las trompas de Falopio o están localizados en el endometrio(parte interna del útero); abortos espontáneos repetidos.
De acuerdo con su ubicación, los miomas se clasifican en tres tipos: los subserosos, que se encuentran en la capa externa del útero, por lo general no aumentan el flujo menstrual, y pueden generar dolor y distensión; los intramurales, que crecen en la pared del útero, y pueden alcanzar a penetrar bien dentro e inducen sangrado menstrual; y los submucosos, que son los que más síntomas pueden generar pues se desarrollan justo debajo del endometrio, —la capa que se elimina con el periodo menstrual—, y son los principales responsables de fuertes dolores y sangrados abundantes que generan anemias.
Diagnóstico, esencial para tratar. Hay que tener en cuenta que cuando los miomas son muy grandes se pueden afectar estructuras vecinas, como el recto o la vejiga, e inducen síntomas urinarios, estreñimiento y la presencia de hemorroides.
El examen ginecológico, dice la doctora Marrugo, es importante para su detección, seguido de la ecografía abdominal o transvaginal. 'Esta puede apoyar el diagnóstico cuando los miomas son muy aumentados y cuando hay compromiso de otros órganos, la resonancia magnética', señala.
Hasta hace poco tiempo, para la mayoría de las mujeres que tenían miomas el tratamiento de elección era la extracción del útero, (histerectomía). Esto ya no sucede. De 10 casos de mujeres con esta enfermedad, en promedio sólo dos ameritan recurrir a este tratamiento radical.
A pesar de que la histerectomía continúa siendo la segunda cirugía realizada con mayor frecuencia en Estados Unidos, la cantidad de procedimientos ha disminuido desde 1987. 'Tanto los cirujanos como las pacientes ya saben que existen otras opciones disponibles para tratar o quitar los miomas', afirma Marrugo.
Es por esto que antes de quitarle el útero a una mujer, es muy importante tener en cuenta sus necesidades físicas y psicológicas. Sin embargo, en algunos casos se prefiere la histerectomía cuando se presentan numerosos miomas, cuando son demasiado grandes o cuando causan sangrado excesivo, prolongado y anemia severa.
Según la doctora Martha Marrugo, a menudo los miomas se reducen después de la menopausia, puesto que necesitan hormonas femeninas para crecer. Muchas mujeres tienen miomas pequeños a moderados durante su vida fértil, que les causan pocos problemas o ninguno. Hay varias opciones quirúrgicas y/o con medicamentos para tratar o quitar los problemáticos miomas sin necesidad de quitar el útero.
Tratamiento
En la actualidad contamos con varios procedimientos que ayudan a mejorar los síntomas de los miomas y permiten retirarlos o disminuir su tamaño sin recurrir a la radical histerectomía.
Miomectomía: implica el corte de los miomas de la pared del útero. Esto le permite a la mujer conservar la totalidad de su útero en caso de que desee tener hijos. Cuando los miomas son demasiado grandes o abundantes y no se puede hacer un procedimiento laparoscópico, entonces se opta por un enfoque tradicional en el que se realiza un corte más grande en la parte inferior del abdomen.
Extirpación histeroscópica: durante este procedimiento, se introduce en el útero, a través de la vagina, un aparato de observación llamado histeroscopio. Los instrumentos de cirugía conectados al mismo, se utilizan para quitar los miomas que crecen dentro del útero. A veces este procedimiento se realiza junto con la laparoscopia, dependiendo de la cantidad y la localización de los miomas.
Embolización de la arteria uterina: en este procedimiento, guiado por radiografía, se inyecta un material en los vasos sanguíneos específicos para bloquearlos y detener la sangre que irriga el o los miomas. Esta es una opción para las mujeres que no cuentan con autorización médica para someterse a una cirugía o para quienes no planifican tener más hijos, pero prefieren que no se les quite el útero.
Endoceptivo Intrauterino: es un dispositivo que se coloca dentro del útero y libera una hormona llamada progestágeno, que ayuda a mejorar el sangrado y a reducir el tamaño de los miomas, sobre todo los submucosos.

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