El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo en una entrevista, publicada el pasado sábado, que el Pentágono empleó un nuevo tipo de arma en la operación que sirvió para capturar al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro y que, según él, deshabilitó el equipamiento militar de Venezuela.
El mandatario se refirió al “descombobulador” (“discombobulator”, en inglés), que sería el dispositivo secreto que bloqueó toda respuesta por parte de las fuerzas militares venezolanas, incluso impidió que fueran lanzados los cohetes rusos y chinos que tiene el Gobierno de Maduro.
“Nunca lograron lanzar sus cohetes. Tenían cohetes rusos y chinos, y no consiguieron lanzar ni uno solo. Llegamos nosotros, apretaron los botones y nada funcionó. Estaban completamente preparados para nuestra llegada”, afirmó el presidente estadounidense.
En la entrevista concedida al The New York Post, Trump dio pistas de cómo funcionaría dicha arma. “Las luces de Caracas se apagaron en gran parte gracias a una cierta pericia que poseemos”, dijo.
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Aunque el Pentágono mantiene el proyecto bajo estricto secreto, los detalles revelados por el mandatario y los informes de inteligencia permiten trazar un mapa de cómo esta tecnología redefinió la toma de Caracas.
¿Cómo funciona el descombobulador?
El ‘descombobulador’ no funcionaría mediante la fuerza bruta de los explosivos, sino a través de la manipulación precisa del espectro electromagnético y el sistema nervioso humano, según las indicaciones del arma.
De acuerdo a expertos en defensa, el dispositivo opera en tres fases simultáneas que los testigos describieron como un “vacío tecnológico y físico”.
Según información de IA, el descombobulador es un arma que ‘anula al enemigo’ biológica y tecnológicamente. En la primera fase, esta arma proyecta un pulso electromagnético focalizado (F-EMP). A diferencia de las armas nucleares que destruyen toda la red eléctrica, el descombobulador utiliza microondas de alta potencia para “congelar” circuitos específicos.
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Esto explica por qué, durante la incursión en Fuerte Tiuna, los radares de fabricación rusa y los sistemas de defensa aérea permanecieron encendidos pero totalmente inoperantes: el software fue secuestrado por una señal externa que impedía cualquier respuesta de fuego.
La segunda fase de esa arma tiene que ver con su efecto perturbador, que es un componente biológico. El término inglés discombobulate (desorientar) define a la perfección esa etapa, ya que existe un uso de energía pulsada sónica.
El dispositivo emite “frecuencias inaudibles” que interactúan directamente con el líquido del oído interno y el sistema vestibular de los soldados para desorientarlos.




















