El Heraldo
Barranquilla

“Yo me llamé Osvaldo Covo durante 8 días”

Luis RodríguezA Osvaldo Sampayo le habían negado el apellido de su papá, porque no llegó al bautizo.s

Osvaldo Sampayo no tiene segundo nombre porque un cura se lo negó en el momento en que lo fueron a bautizar. A cambio, tiene 5 hijos.

El prestigioso periodista se vio obligado a producir esa cantidad, porque los primeros cuatro bebés nacieron niñas.

Él buscaba imperiosamente un varón. Estaba decidido a sacarse la espina que quedó en el vacío del nombre que nunca tuvo. La quinta fue la vencida.

Hace 14 años pudo usar el nombre que su mamá había deseado para él, bautizando a su hijo: Osvaldo de Jesús.

“Fue una forma de respetar la memoria de mi mamá”, dice ahora, sentado en el set de Televista. Desde aquí es donde les presenta las noticias a los barranquilleros, cada mediodía hace un par de décadas, a través de las pantallas de Telecaribe.

Es un caso real, aunque parezca broma para inocentes.

Sampayo nació hace 59 años en Magangué, Bolívar. El cura que lo bautizó no solo le cercenó el uso del “Jesús”, sino que además le negó el apellido del papá. Durante algunas semanas, el hoy periodista fue un bebé llamado Osvaldo Covo Covo, en honor al apellido materno.

Su papá era un capitán de embarcaciones llamado Rafael Julio Sampayo Vásquez. El día del bautizo se encontraba viajando. Su esposa Isidra Covo Arrautt estuvo sola, expuesta a las medidas tomadas por el sacerdote como represalia por la ausencia paterna.

En la partida de nacimiento describen a Osvaldo como “hijo de padre desconocido”, inhabilitado según el cura para portar un nombre bíblico.

El capitán Rafael Sampayo desembarcó a los pocos días. Fue al Juzgado Único de Magangué a reconocer a su hijo, a pedir que le dieran su apellido.

Sin embargo, el “de Jesús” terminó extraviado entre los malestares y los trámites. Una pérdida que lamentaba, sobre todo, la señora Isidra.

Osvaldo Sampayo creció sintiendo la angustia de su madre, cada vez que miraba el nombre del cura en la partida de bautizo: Álvaro Villanueva.

Reconoció inmediatamente el nombre del que le clavó la espina, cuando se lo topó en Sincelejo. El padre ya era obispo, y ambos oficiaban como jurados en un concurso de periodismo en esa ciudad.

Toda su vida esperó la oportunidad de reclamarle, y no la desaprovechó. “Usted fue el que se negó a ponerme el apellido de mi papá, y me cambió el nombre”, le dijo al anciano.

El cura le pidió que le disculpara, le dijo que no se acordaba, le explicó que “eso se estilaba para la época” para los hijos que llamaban naturales por nacer fuera del matrimonio.

Sampayo se desahogó por un lado. Su vivencia lo condujo a una reflexión: “no hay excusa para no estar en lo momentos más trascendentales de la vida”. La presencia del papá habría economizado años de malestares.

Por otro lado, aún no entiende por qué tuvo él que pasar por todo esto, y no su hermano. “¡Él es mayor que yo 6 años!... y sí lo bautizaron completo: Domingo Manuel Sampayo Covo”. Aunque ya sabemos qué día.

Por Iván Bernal Marín

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