Un llamado a construir paz, con perdón, reconciliación y solidaridad hizo este Viernes Santo el vicepresidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Villavicencio, Monseñor Óscar Urbina, quien fue el encargado de realizar la lectura del sermón de las Siete Palabras de la Biblia y darles contexto con la realidad nacional.
Urbina también resaltó que la Semana Santa debe ser el espacio para renovar la mente y el corazón, ya que durante la Cuaresma los creyentes han fortalecido el corazón a través de la fraternidad, la solidaridad y la actitud orante.
Los siguientes son los mensajes del sermón de las Siete Palabras, en los que el proceso de la búsqueda de la paz por el que atraviesa el país actualmente fue el centro de las reflexiones.
'Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen'
'Nos hace tanta falta reconciliarnos. Cuánta vida hemos perdido en el camino obstinado de la guerra. Todos los esfuerzos que pongamos al servicio de la reconciliación y la paz para la superación de nuestros conflictos en la cruz de Cristo reciben aliento. Perdonar no es olvidar, es mirar con nuevos ojos que permitan superar la ira y el resentimiento para reconstruir los lazos de la comunión y devolverle al corazón la vida que ha perdido'.
'Hoy estarás conmigo en el Paraíso'
'La solidaridad desnuda el corazón de las personas. Nuestra sociedad necesita aprender de la solidaridad y Cristo nos invita a descubrir lo bueno que hay en los demás. La solidaridad nos engendra para la paz, principalmente porque nos saca de nuestro estado de confort. Qué pasará en Colombia cuando se rompan las cadenas de la violencia y se establezca el vínculo de comunión entre todos. No tengamos miedo de ser solidarios, especialmente con las víctimas del dolor, del resentimiento y del odio de los conflictos, que son nuestros hermanos. Señor danos un corazón solidario'.
'Mujer, ahí tienes a tu hijo…'
'Tantas guerras amenazan el destino del hombre, tantas máscaras tiene el mal apara confundirlo, que resistir para ser testigo del bien, de la verdad y la justicia se convierte en una tarea difícil. En la familia nos cuesta reconocer las dificultades de las personas que tenemos cerca. Con las amistades no comunicamos valores cristianos, porque eso nos compromete. En el trabajo solemos apostarle a la ley del menor esfuerzo. Frente a tantos sobrevivientes del conflicto armado del país, cerramos los ojos, somos indiferentes porque pensamos que no nos compete'.
'¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?'
'Jesús permite a cada persona que sufre por la violencia, la injusticia, la soledad, el desprecio o la exclusión unirse a esa misma voz. Hoy corremos el riesgo de perder la esperanza ante los desafíos de los diversos conflictos que se han desatado en la sociedad. La esperanza nos dice que todo trabajo que hagamos para defender la justicia, impulsar la fraternidad, generar solidaridad, promover el diálogo y el camino del entendimiento no será en vano. Como nos repite el papa Francisco: no nos dejemos robar la esperanza'.
'Tengo sed '
Jesús nos pide una renovación de nuestras prácticas sociales, de nuestros valores, una ruptura de la superficialidad, de la cultura de lo desechable y la indiferencia, como la llama el papa Francisco, para asumir caminos nuevos que fortalezcan la convivencia pacífica, la práctica de la justicia y la realización de la paz entre los colombianos. Todo el amor de Cristo esta en cada uno de nosotros. De ahí brotan el respeto por el otro. La certeza más grande que hay en el mundo es que Dios ama a todos con la misma intensidad. Si cada uno nos dejamos reconciliar por el amor de Dios, seremos artesanos sencillos, pero eficaces, de paz y reconciliación entre los colombianos'.
'Todo está consumado'
'Somos hijas e hijos de Dios capaces de vivir en comunión con él y con nuestros hermanos. ‘Todo está cumplido’ es una voz de ánimo para trabajar en la reconciliación de las familias, en los escenarios laborales, educativos, deportivos, comerciales, culturales, sociales y religiosos, porque la cruz de Cristo es capaz de cargar con todo el drama, el dolor y el pecado de nuestra nación. La cruz de Jesús nos asegura que ni la muerte ni la guerra, por más dramáticas que sean, quedarán excluidas de la fuerza transformadora del amor de Dios. Señor, danos un corazón generoso'.
'Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu'
'La pasión de Jesús no termina con el porqué me has abandonado, sino que con el abandono filial y confiado del padre en tus manos encomiendo mi espíritu. La muerte no puede jamás ser considerada el fin de la vida. La muerte es la puerta de entrada a nuestro nacimiento definitivo en Dios. Los momentos de dolor que experimentamos, representados en la injusticia, el odio, la traición, la mentira, la infidelidad o la violencia, pueden ser considerados formas de muerte. El papa Francisco llamó a fortalecer el corazón para que sea misericordioso, fuerte, firme, solidario, fraterno, amante de la vida, generoso'.


















