En uno de los dos pasillos creados entre las 348 chazas de vendedores de juguetes de la feria, al lado del Cementerio Universal, Mónica Villafañe hacía señas con las manos para dar con la muñeca que deseaba. 'Ella habla, identifica y repite frases', explicaba la mujer, mientras su hija observaba otros juguetes.
Ayer, en medio del fogaje emanado por el toldo, las ofertas en clamores y el colorido mercado se podían entrever las muecas de preocupación de algunos papás que buscaban el juguete encargado al Niño Dios. A menos de 20 horas para festejarse Nochebuena, muchos dirían que dar con el anhelado obsequio es cuestión de suerte y fe. Mucha fe.
'No he podido conseguirlas. La muñeca Little Mommy y Nenuko parece que ya no están en Barranquilla', declaró la mujer sobre su inconformidad. En otro local una pareja de esposos acordaba sobre si marchaban hacia el Centro o un supermercado cercano. El hombre echaba un vistazo al reloj, cuando su pareja advirtió que había 'que conseguirle ese muñeco a Nico'. La mirada abierta de la madre y su índice apuntando fueron suficientes para que el padre tomará una sagaz decisión: 'Vámonos, a dónde quieres ir primero'. 'Centro', respondió ella.
Plaza. En los alrededores de la plaza de San Nicolás el comercio informal de juguetes se ha apoderado de la vía pública. Balones, muñecos, bicicletas, triciclos, juegos de video, casas y carros de juguetes, y hasta ropa para niños ayer se vendían constantemente a centenares de personas que se agolpaban frente a los improvisados negocios. Sobre un carril de la calle 34, en el Paseo Bolívar, era tanto el cúmulo de personas que se desbordaban a la vía y afectaban la normal movilidad de los vehículos.
'¡Balones, balones, balones, venga que aquí hay balones!', gritaba un frustrado comerciante por la poca venta que estaba teniendo. Sus precios oscilaban entre $10 mil y $35 mil, y durante más de una hora solo había vendido uno.
Ivonne Archbold, madre de familia, afirmó que los precios de muchos juguetes este año estaban caros en el Centro. Acompañada de su hija, visitó cada pequeño local del lugar, pero no se decidió por ninguno.
'Yo espero los últimos días para comprar porque es más económico, pero este año todo está caro. Varios han aumentado más del 30%', enfatizó al avanzar el paso.
Sin embargo, aquí usted puede encontrar juguetes tradicionales, como carros carretillas de plástico a precios que oscilan los $5.000 y $7.000, y otros populares como la versión criolla del primer Nintendo, el Polystation, cuyo modelo vendido en la plaza cuesta los $20.000.
Mientras que en estos negocios se percibía un caos controlado de oferta y demanda por la cantidad de personas que se desplazaban, frente a la iglesia de San Nicolás desfilaban los papás, tías y abuelos que conseguían los presentes.
Por ejemplo, José Hilario Blanco, de 44 años, era uno de los que caminaba feliz por la plaza con dos triciclos que había comprado para sus nietos. 'Me costaron $45 mil cada uno. Se van a poner muy contentos cuando las vean', afirmó Blanco antes de marcharse.
Ramiro Quiroz también paseaba por una de las aceras, llevando sobre su hombro derecho un carro eléctrico para su hijo. Afirmó que demoró dos semanas en conseguir el carro que quería y al precio que ofrecía: $210 mil. Dice que llegó a discutir con un par de comerciantes por ser usureros, pero que nunca se rindió en su búsqueda.
'Mi hijo lo pidió y yo le prometí que lo tendría. El año pasado no pude regalarle ningún juguete en Navidad y esta vez, que estoy trabajando, no iba a pasar lo mismo', explicó.
Supermercado. Para Rebeca Martínez el compromiso de un padre con su hijo es sagrado. 'Si sabe que no puede hacerlo', afirmó, 'es mejor no crear falsas expectativas'. Ayer, mientras buscaba unos juguetes para su hija en un supermercado de la ciudad, encontró una muñeca Little Mommy ($180 mil), la última que había y la misma que buscaba Mónica Villafañe en la Feria del Juguete.
En los estantes de varios supermercados, algunos juguetes se han agotado. Al consultar a varias asesoras coincidieron en afirmar que los que más demanda tienen son las pistas Hot Wheels, la muñeca Baby Lagrimita, pistolas Nerfs, helicópteros a control remoto y toda la juguetería de los superhéroes Los Vengadores.
Si usted -padre de familia, abuelo, padrino o tío/a - aún no ha podido comprar el juguete encargado al Niño Dios por falta de tiempo o de dinero y prevé hacerlo hoy, prepárese física y psicológicamente para una agreste expedición o quizás un asalto a su bolsillo.


