Cosita Rica en realidad se llama Castorila. Rafael Pushaina, del mismo clan de Castorila, fue nombrado a la fuerza en 1970 en la Registraduría de Uribia con el nombre de Raspahierro. Durante más de 44 años, ellos y todos los de su clan han llevado sus nombres escritos en sus cédulas pero escondidos de los demás. Por vergüenza.
No son los únicos. Otros parientes indígenas de los Pushaina fueron renombrados por los políticos en campaña y los funcionarios de la Registraduría durante jornadas de cedulación masiva en La Guajira que dejaron nombres como Arrancamuela, Eme Diecinueve, Cohito, Tarzán, Bolsillo o Paraguas.
La denuncia hecha por primera vez en 2004 por la escritora y abogada wayuu Estersilia Simanca Pushaina en el cuento Manifiesta no saber firmar, tendrá por fin un desenlace justo: ahora estas personas podrán cambiar sus nombres y ponerse los que originalmente querían tener y han usado en familia en estos años.

Cohito, otro de los afectados por la cedulación masiva.
Según César Arismendi, secretario de Planeación departamental, la denuncia fue una de las motivaciones para estructurar un programa de cambio de nombres e identificación en La Guajira, en un departamento en el cual el 15% de la población no está identificada ni tiene cédula, por lo que no puede acceder a los programas y beneficios que le ofrece el Estado. Y otra buena parte tiene nombres impuestos a la fuerza por políticos en campaña.
'A raíz de esto y como una estrategia para acabar con la pobreza extrema en La Guajira, elaboramos este proyecto que ya fue aprobado por la Ocad (organismo a cargo de las regalías) en octubre y que comenzará a ejecutarse el próximo mes', aseguró Arismendi. La campaña contempla desplazarse a las poblaciones para devolverles el nombre original a las personas afectadas y darles cédulas con nombres wayuu a los que no las tengan.
La población wayuu será el objetivo principal, porque el nombre modificado imposibilita acceder a una vivienda, acceso a subsidios educativos, de transporte o seguridad alimentaria.

Payaso, otro wayuu a quien se le impuso este nombre.
El proyecto tiene un valor de 5.600 millones de pesos y está en la etapa de definición de sus contrataciones, las cuales tendrán una duración de tres años.
Esperan cambio de nombre. Personas comoTanko Pushaina aparecieron renombrados como Tarzán Cotes; Ashaneish pasó a ser Cabeza; Cotiz, Alka-Seltzer y Rafael Pushaina, Raspahierro.
Se han denunciado nombres como Candado, Tabaco, Popo, Tigre, Pescado, Capuchino, Monja, Marilyn Monroe y Arena, quienes esperan llamarse como querían y no con nombres que generan burlas.


