El Heraldo
Tras conocerse del incendio en la Penitenciaría, familiares de internos se agolparon en la entrada para saber de ellos.
Judicial

El hacinamiento y las drogas prenden la emergencia carcelaria

Una serie de factores comunes generaron las tragedias de la Modelo, en enero, y de la Penitenciaría, el pasado 15 de junio. Inpec investiga los hechos. Personería y Defensoría urgen soluciones.

Como si se tratase de una especie de déjà vu o de un dibujo mal calcado, las similitudes entre el voraz incendio que se desató  dentro de la cárcel Modelo el lunes 27 de enero de este año y el de la Penitenciaría del Bosque el pasado domingo 15 de junio, han hecho que las autoridades y la sociedad en general vuelquen la mirada sobre los establecimientos penitenciarios de la ciudad.

La tragedia de la Modelo dejó 17 internos muertos y 29 heridos, mientras que el incendio en la Penitenciaría ha cobrado la vida de uno y mantiene a 5 heridos en estado crítico y con pronóstico reservado.

El desbordado hacinamiento, la intolerancia, las pugnas internas, el abuso de las drogas, la poca efectividad de las políticas de resocialización, las precarias condiciones en que sobreviven el día a día y un ingrediente esotérico adicional que habla de rituales oscuros a entidades malignas, se convirtieron en ambos casos en la chispa que encendió el fuego.

En este momento la cárcel Modelo tiene 871 internos siendo que el establecimiento está concebido para albergar a unos 450, lo que se traduce en un hacinamiento del 92%, aunque para la época de la tragedia la cifra de reclusos era más de mil.

La Penitenciaría de El Bosque tiene capacidad para albergar 640 internos y en este momento cuenta 1.770.

Breve anatomía de un incendio. En la mañana del 27 de enero en el pasillo 7 del pabellón B de la cárcel Modelo,  donde con vivían cerca de 731 internos en una especie de mazmorra medieval que tenía una capacidad para albergar a 400, luego de un operativo de requisa realizado por la guardia en el que se halló una caleta con drogas, dinero, celulares  y armas, el ambiente en el patio se calentó como una caldera hirviente.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por las autoridades y por algunas versiones entregadas por reclusos sobrevivientes y sus familiares, a las 9 p.m. se originó lo que los mismos presos llaman la avalancha, un enfrentamiento entre un grupo denominado los Satánicos contra los Evangélicos, lo que hizo las veces del fósforo que encendió las llamas.

Según sobrevivientes, en medio de la reyerta algunos integrantes de los satánicos, señalados de realizar rituales y ofrecerle sangre a una imagen dibujada en una de las paredes, le prendieron fuego a las colchonetas lo que derivó en la mayor tragedia carcelaria de la que tiene memoria nuestro país.

Calcado. Como si se tratase de copiar un mismo modus operandi, el pasado 15 de junio en la Penitenciaria de El Bosque también se llevaron a cabo operativos de requisa y de incautación de drogas y armas cortopunzantes. Lo anterior, de acuerdo con las primeras versiones que intentaron explicar el origen del incendio.

A las 8:30 de la noche y según  Carlos Julio Pineda, director regional norte del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, una desavenencia que se presentó entre dos reclusos por la pérdida de unas pastillas tranquilizantes fue la mecha que alimentó la candela.

Los dos guardianes que estaban esa noche de turno recordaron unos gritos angustiantes que provenían de la celda No. 3 de la Unidad de Tratamiento Especial, UTE, y el humo que salía de la celda donde se encontraban los 6 reclusos, los hizo reaccionar de inmediato.

Trascendió que uno de los internos le prendió fuego a un pantalón y este se propagó de forma instantánea cuando alcanzó las colchonetas.

Como consecuencia de ello, el interno Luis Alexander Calixto, de 19 años, perdió la vida debido a una falla multisistémica producto de las graves quemaduras que sufrió. El joven era atendido en el Camino Adelita de Char. Su muerte se registró a las 10:30 p.m. del miércoles 18 de junio.

Inicialmente circuló la versión de que un interno que había participado en el incendio de la Modelo habría sido el mismo que propició la conflagración en El Bosque, pero esto fue descartado.

La conflagración desatada en enero pasado en el pasillo 7 del pabellón B de la cárcel Modelo dejó 17 reclusos muertos y otros 29 lesionados.

“La situación que se presentó en El Bosque no tiene ninguna conexión con lo sucedido en la cárcel  Modelo. Este fue un incidente que se presentó con 6 internos que siempre han permanecido y han sido de El Bosque”, afirmó Pineda.

Luego de los hechos en la Penitenciaría también cobraron fuerza las versiones que señalaban que allí también se realizaban rituales satánicos, incluso algunos internos afirmaron que en la misma UTE ciertos internos se cortaban las muñecas y ofrecían esa sangre a una imagen dibujada en la pared a la que llaman el Putas de Awada.

Al respecto, Pineda aseguró que cuando se hicieron las intervenciones en la Modelo,  y las trabajadoras sociales y sicólogas hablaron directamente con los internos,  ellos les manifestaron que sí existía una secta que practicaba ciertos rituales paganos bajo los efectos de los alucinógenos.
“En El Bosque hasta ahora es que se está conociendo esto, pero hay que esperar que se ahonde más en las investigaciones”, afirmó.

Sobre el tema también habló el personero distrital, a quien le llama la atención que en la Modelo estaba la misma figura y algunos internos dijeron abiertamente que se estaban realizando actos satánicos y “resulta que luego de que pasan los hechos algunos internos de las otras celdas manifiestan que en la Penitenciaría también se estaban realizando estos rituales”.

En opinión de Rodrigo Arenas, exconvicto, capellán de la cárcel Modelo y trabajador voluntario de la fundación Misión Rescate Internacional y  la Confraternidad Carcelaria, los rituales y las adoraciones a entidades malignas son una gran realidad y se han practicado desde hace muchos años en los centros penitenciarios.

“Esta es una forma de ellos (los reclusos) aferrarse a algo que los hace sentir más fuertes. Piensan que les da resultados porque se agarran a cuchillo con otro y ellos a veces salen menos heridos y eso los afianza. Lo que hacen es que se cortan y pintan los muñecos esos y les rezan, y le entregan su sangre, y todo eso porque no hay una forma de resocializarlos allá dentro”, sostuvo.

Arenas es de los que piensa que todas estas manifestaciones de orden negativo se dan debido al hacinamiento. “No hay espacio suficiente para poder respirar, en los patios está uno encima del otro. Todo esto los lleva a sentir ansiedad y estrés, y muchos, desafortunadamente, en vez de agarrarse de Dios se agarran de otras cosas”.

Urge la resocialización. El personero ha reiterado que en lugar de que se diera una solución, el problema de la cárcel Modelo fue trasladado a la Penitenciaría de El Bosque. “Esta problemática no se va acabar nunca mientras en las cárceles no se apliquen verdaderas políticas para la resocialización de los internos”, afirmó.

Se necesita, en opinión del defensor regional del pueblo, Milton Gómez, articular una política desde el nivel central con el Distrito y la Gobernación tendiente a buscar unos escenarios que sean efectivos para controlar toda la problemática de las cárceles, opinó.

La Defensoría está insistiendo en el plan de acción que propuso a la comisión de seguimiento de políticas penitenciaria para seguir avanzando en los temas de hacinamiento, infraestructura, quejas, salud e integridad personal y los trámites de los beneficios administrativos en cabeza de los jueces, y lo mismo que las libertades por vencimiento de términos.

Empero, el Inpec recalcó que en su área de atención y tratamiento tiene una serie de programas y actividades o procesos que realiza para la resocialización de los internos, para eso se utiliza el sistema Paso, que obedece cuatro fases para la realización y conseguir la trasformación del interno.

Dieciocho muertos es la cifra poco alentadora que arroja esta compleja situación este año en la ciudad. Según la Personería y la Defensoría, esto obliga no solo a tomar medidas de urgencia sino a reflexionar sobre las condiciones en que estos seres humanos se encuentran pagando sus deudas con la sociedad.

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