El histórico robo de los $24 mil millones en la sede del Banco de la República en Valledupar, referenciado cientos de veces por la prensa colombiana y del exterior, que está a punto de cumplir 30 años de ocurrido y que fue recreado en una producción de Netflix, quedaría en pañales frente al reciente asalto registrado en Barranquilla dentro de una de las instalaciones de la firma global Prosegur.
EL HERALDO conoció otros detalles de este crimen al que ya se le habría hecho alusión en la casa matriz de la compañía, en España, y que es llevado a nivel local por la Seccional Atlántico de la Fiscalía General de la Nación.
Desde el pasado 1 de julio, fecha en la que se cometió el hurto, el ente investigador adelanta unas largas misiones de trabajo, muy juiciosas, para esclarecer este caso con varias aristas y que a comienzos de semana fue indagado por el propio presidente Gustavo Petro y por el director de la Policía Nacional, general William René Salamanca.
Cabe señalar que desde la mañana de ese lunes, festivo por la celebración católica de San Pedro y San Pablo, se habló inicialmente de un multimillonario robo de $10 mil millones, que luego ascendió a $15 mil millones. Sin embargo, este medio logró establecer que actualmente se habla de una cifra preliminar de hasta $39 mil millones, elevando el asalto, hasta ahora, al peldaño más alto de los hurtos a entidades financieras en la historia del país. Incluso por encima del ya mencionado caso de Valledupar, catalogado como ‘El Robo del Siglo’.
¿Y cómo fue?
Fueron por lo menos 10 los hombres que, supuestamente, usando uniformes de la compañía afectada, ingresaron a eso de la 1:00 a. m. al establecimiento localizado en la calle 53 entre carreras 43 y 44, en la localidad Norte-Centro Histórico de la capital del Atlántico.
En la entrada de la compañía habrían intimidado a la vigilancia manifestando que eran un “comando armado del ELN” y que estaban allí para buscar “una plata producto de una extorsión”. Los sujetos también portaban capuchas y solicitaron desactivar alarmas y cámaras de seguridad, amordazando luego a los presentes.
Dentro del lugar actuaron con mucha velocidad, como si conocieran con anterioridad la ubicación de cada uno de los espacios de la compañía. Eso reconoció uno de los testigos a la autoridad, entre los 40 interrogatorios realizados a los empleados en la primera jornada de pesquisas. En estos se ventilaron además versiones sobre los acentos de los asaltantes, pero los trabajadores no coincidieron con sus versiones.
Al parecer, en el operativo había un líder que hablaba a través de un manos libres y, aparentemente, le notificaba a alguien en otro lugar sobre la acción criminal adelantada.
La bóveda donde estaba el dinero, la cual solo podía abrirse con un sistema electrónico y satelital fijado en Bogotá no fue un obstáculo para los asaltantes porque aparentemente había un problema de conexión a internet y la misma pudo abrirse de forma manual.
El dinero guardado en esa sede de Prosegur quedó entonces a merced de los asaltantes, logrando sacarlo de la bóveda en tulas.
Al salir del recinto, de acuerdo con la información recopilada por la Policía, dejaron abandonado un artefacto que tenía unos tubos de PVC con dos celulares pegados. Aparentemente les dijeron a los amordazados que era “un explosivo”. Sin embargo todo resultó ser falso.
Los hombres de Claro
En cercanías de la empresa, previo al hurto, unos empleados de la compañía Claro trabajaban supuestamente en la reparación del servicio de internet. Estaban en una van y todos portaban overoles de la empresa de telecomunicaciones.
Sin embargo, ante la alerta emitida por la seguridad de Prosegur a la Policía, se llegó hasta donde estos para solicitarles una requisa y agentes les encontraron un paquete prensado que en su interior contenía billetes de 100.000, con una suma cercana a los 700 millones de pesos. Al parecer, uno de los contratistas habría manifestado que “vio el paquete y decidió tomarlo”.
Por otro lado, la Policía confirmó que “un coordinador de Claro” manifestó que los supuestos empleados “tenían una orden de trabajo remitida de Bogotá por tres reportes de daño de clientes potenciales”.
No obstante, todos quedaron a disposición de la Fiscalía y en audiencias preliminares fueron dejados en libertad, pero vinculados a la investigación.
Las nuevas hipótesis
Como si de armar un rompecabezas se tratara, los investigadores asignados al caso intentan analizar cada uno de los movimientos ocurridos aquella noche para esclarecer los hechos y dar con los responsables de este acto delictivo. Por ello, la primera versión asociada a una supuesta extorsión contra la compañía ha perdido terreno en la balanza de los oficiales.
La meticulosidad de la operación y la cantidad hurtada ha generado suspicacias en la aparente teoría del cobro extorsivo. Entre otras cosas porque también habría que determinar si era la primera intimidación contra la compañía o, de lo contrario, era un comportamiento reiterativo.
Lo que sí es seguro es que se necesitó todo un trabajo de inteligencia para conseguir el botín del cual aún se desconoce su paradero. Un plan maestro que, podría haber sido alimentado por algún o algunos empleados de Prosegur, quienes vienen siendo interrogados.
Así como era una tarea difícil abrir la bóveda donde se encontraba el dinero, todo indicaría que los delincuentes ingresaron en la sede financiera atravesando una “puerta imposible de tumbar”, de acuerdo con la información entregada por una fuente judicial. Los ecos iniciales afirmaban que los involucrados se habrían colado por una ventana, pero luego se escucharon comentarios de una presunta apertura violenta de la entrada. Algo alejado de la realidad.
Este medio de comunicación pudo confirmar que, por las hipótesis mencionadas, la lupa ha sido puesta en la vigilancia que estaba de turno aquella noche, puesto que estaría supuestamente relacionada como la aparente responsable de abrir la puerta para propiciar la fácil, repentina y rápida entrada de los ladrones. Un punto clave en el éxito del asalto.
Los presentes en esa noche del 1 de julio no son los únicos vinculados a los procesos investigativos de las autoridades competentes. Teniendo en cuenta la magnitud de lo hurtado, y las formas en las que se presentó el robo, personas en otros cargos también vienen siendo foco de las pesquisas llevadas a cabo.
El accionar tanto previo como posterior de los encargados de la seguridad de Prosegur generó algo de escepticismo en los fiscales encargados. Casi que poco y nada lograron a hacer los guardias ante el plan criminal tejido por estas personas. Por ende, no se descarta una presunta vinculación.
Aunque la cifra exacta de lo hurtado no ha sido establecida, fue una alta suma la que se manejaba en la sede. Montos que iban dirigidos para diferentes fines.
EL HERALDO conoció que lejanamente se observa la hipótesis de que todo esté relacionado con un movimiento de la organización para intentar disimular algunos faltantes de dinero anteriores con la pérdida de este efectivo. Pese a que aún no es una rama investigativa concreta, sí será algo que la Fiscalía tendrá que confirmar con el transcurrir de los días.
En la mesa del ente acusador ya reposan algunas identidades de personas supuestamente involucradas en el multimillonario robo, según lo que se pudo conocer con una fuente de entero crédito. No obstante, es un tema que se viene tratando con sumo cuidado para no capturar a alguien sin el suficiente material probatorio que lo incrimine.
Días turbulentos
El sonoro robo, al parecer, ha expuesto una aparente crisis que venía dando pequeños pasos desde hace un tiempo en Prosegur.
Con lo ocurrido, Colombia se suma junto con España y Argentina a la lista de países en los que se han visto afectados sus índices de crecimiento. En territorio Ibérico por una enorme deuda (130 millones de euros) al intentar entrar al negocio de la telefonía y no despegar, y en la nación latinoamericana por los aparentes problemas inflacionarios que ha traído el cambio de mando presidencial.
En un informe del diario El País de España, titulado “El círculo virtuoso de los Revoredo en Prosegur” citan a la reconocida empresaria argentina, nacionalizada española, Helena Irene Revoredo Delvecchio —reciente máxima accionista de la firma— como la encargada de expandir todo el monopolio de la compañía, creando pequeñas firmas encargadas de sistemas de alarmas, logísticas del dinero, seguridad, ciberseguridad, entre otros.
Ese modelo operativo aparentemente intentó ser instaurado en Colombia. Algo que fue identificado por la Superintendencia de Sociedades, que hace poco formuló pliego de cargos contra Revoredo Delvecchio por “una presunta infracción al régimen de matrices y subordinadas, al no haber realizado de forma adecuada y completa la revelación de su grupo empresarial en el registro mercantil”.
Ellos determinaron que la mujer “controla a las sociedades colombianas Corresponsales Colombia S.A.S., Inversiones BIV S.A.S., Prosegur Tecnología S.A.S., Prosegur Sistemas Electrónicos S.A.S, Prosegur Gestión de Activos de Colombia S.A.S, Prosegur Ciberseguridad S.A.S., Prosegur Seguridad Electrónica S.A.S., Servimax Servicios Generales S.A.S., Prosegur Vigilancia y Seguridad Privada Ltda., Dinero Gelt S.A.S., Compañía Transportadora de Valores Prosegur de Colombia S.A., Compañía Colombiana de Seguridad Transbank Ltda, Procesos Técnicos de Seguridad y Valores S.A.S. y Prosegur Procesos S.A.S.”, muchas de ellas sin registrar.
“La revelación de las situaciones de control y/o de grupo empresarial es de interés público, por cuanto existe un riesgo para las diferentes personas que interactúan con las empresas, cuando no se conoce la identidad de las verdaderas matrices o controlantes y de todas las entidades vinculadas. La publicidad de las estructuras de control y de los grupos empresariales puede resultar fundamental para las autoridades correspondientes, al analizar potenciales conflictos de intereses de los administradores sociales, la realidad de las operaciones entre vinculadas, la consolidación de estados financieros, la evaluación de riesgos y los efectos en casos de insolvencia”, fue la pronunciación oficial de Billy Escobar Pérez, superintendente de Sociedades.
Quizás falten muchos capítulos para llegar al final de este multimillonario robo. Sin embargo todo lo que rodea a la empresa involucrada lo podría hacer catalogar definitivamente como el nuevo “Robo del Siglo”.




















