Este lunes 16 de marzo se divulgó la oficialización del padre Cyrillus Swinne, también conocido como el padre Cirilo, como facilitador para diálogos entre miembros de las estructuras criminales de ‘los Pepes’ y ‘los Costeños’ en el suroccidente de Barranquilla.
Se trata de la Resolución 061 de 2026, emitida por la Oficina del Comisionado de Paz, Otty Patiño, con la que el religioso de una extensa labor social en el suroccidente de la capital del Atlántico tendría la misión de acercar en los próximos tres meses a miembros de las estructuras que operan desde esa zona de la ciudad.
Cabe reseñar que el pasado mes de enero, en entrevista con EL HERALDO, Swinne, de 81 años y 49 de esos habitando Barranquilla, habló de la entonces propuesta que se le había hecho desde el Gobierno nacional para hacer parte del programa de paz urbana en este territorio.
“Apenas me enteré de la invitación del presidente. Tenemos que ver cuál va a ser mi función. Pero esto nació de una mesita que teníamos aquí con el consejero de la Paz, Otty Patiño, a raíz de otro proyecto que ellos nos habían propuesto trabajar en el suroccidente y en Soledad con los jóvenes, para tratar de que se alejen de la violencia”, expresó.
Precisó que el proyecto se lo propuso a finales del año pasado, pero no lo pudieron realizar. En ese entonces, durante la visita, Patiño conoció de primera mano la labor del padre Cirilo y luego vislumbraron la idea de participar en el proceso de paz urbana.
“Todavía no sé bien cuál va a ser la función exactamente, tengo que ver el alcance. Inicialmente, cuando me preguntaron si estaría de acuerdo, dije que sí. Porque sí tenemos que trabajar todos y aportar todo lo posible para que por fin tengamos paz”, manifestó.
Sobre la situación de seguridad que atraviesa la ciudad y el país en términos generales, el sacerdote aseguró que ve con preocupación el aumento de la criminalidad.
“Los actores principales de esta criminalidad son muy jóvenes. Me sorprende ver a tantos jóvenes andando con armas. El problema grande que tenemos en la ciudad es que todavía hay muy pocas oportunidades para los jóvenes. Los jóvenes sí tienen la tentación de involucrarse en la violencia, pero, si se les ofrece una oportunidad, podrían alejarse de eso”, consideró el padre Cirilo.
Ante eso, expuso que son varios los programas o proyectos dedicados a los más vulnerables en la localidad Suroccidente. Entre ellos se encuentran: un centro para niños en condición de discapacidad, dos bibliotecas en La Paz y una biblioteca en el barrio Nueva Colombia.
Pero hay uno “muy interesante”, según cuenta el sacerdote, que pudo haber escuchado el presidente y por lo que se habría inclinado para darle ese papel en el proceso: “La Casa Lúdica fue una idea creada por la preocupación de ver a los jóvenes en la violencia. En este espacio, los participantes se capacitan en actividades con pintura, música, medio ambiente y derechos, para que los jóvenes vayan encontrando cualidad, a través del arte”.




















