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Un cadáver sin brazos ni cabeza, con prendas de vestir y envuelto en sábanas, opacó el amanecer soleado del pasado martes 3 de febrero para los vecinos del barrio Las Moras, en el municipio de Soledad.

Los restos de la víctima de este atroz hecho, cuya identidad fue establecida el mismo día, habrían sido arrojados al arroyo El Salao por individuos que se movilizaban en un automotor. Eso fue lo que alcanzaron a mencionar algunas personas del sector, pero sin dar más detalles.

Cuando miembros de la Policía Metropolitana de Barranquilla hicieron presencia en la zona y adelantaron una inspección por el lugar fue encontrada la cabeza del individuo. Estaba a pocos metros de donde fue arrojado su cuerpo mutilado.

Hay que señalar que otras partes de la humanidad de Wilson Alexander Meléndez Marquina, de 21 años de edad y conocido con el alias de ‘El Mono’, nombre de pila del joven desmembrado, fueron descubiertas el jueves anterior, envueltas en bolsas de basura, en el mismo punto de Las Moras.

Redes SocialesPeritos de la Sijín en el levantamiento de Las Moras.

Meléndez Marquina era nativo de Venezuela y, según registraron las autoridades, se dedicaba al reciclaje. Además, al parecer, era habitante de calle.

¿En qué podía estar metido un joven en condición vulnerable para morir de esa manera?

Si bien las autoridades no han revelado hipótesis alrededor de este crimen, lo que sí dejaron entrever es que sucedió en territorio que aparentemente dominan integrantes de la estructura criminal ‘los Pepes’.

Recordemos que esta organización del crimen, cuya cabeza o miembro más visible es Digno Palomino Rodríguez, se mantenía hasta hace poco en una tregua con el otro grupo que opera en todo este territorio, llamado ‘los Costeños’ y comandando por Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor.

¿Un mensaje?

Con el desmembrado de Las Moras, el departamento del Atlántico volvía a tener un caso de este tipo después de al menos un año y cinco meses, teniendo en cuenta que el último episodio, o del que medios tuvieron conocimiento, fue el del joven Yesid Andrés Cabrera Ortega, de 22 años y residente en el barrio Carlos Meisel, en el suroccidente de Barranquilla.

Cabe reseñar que en agosto de 2024, habitantes de la calle 74C con carrera 24, popularmente conocida como ‘la Canchita’, en el sector en mención, fueron quienes alertaron a las autoridades sobre el hallazgo de una cabeza metida en una bolsa de basura.

Tras investigaciones se determinó que se trataba del joven Cabrera Ortega, habitante de la misma zona.

La cabeza de Yesid Andrés apareció junto a un cartel a su lado que expresaba contundentemente que “todo aquel colaborador, jíbaro y extorsionista de los tales Pepes será declarado objetivo militar en los barrios mencionados como Nueva Colombia, Meisel, Bajo Valle y La Manga. Serán declarados objetivo militar y quedará así como el sapo este”, siendo este uno de los aspectos más llamativos para las autoridades en su momento.

En aquel entonces, la identificación se realizó a través de fotografías difundidas en redes sociales y confirmadas por la Fiscalía.

Sobre este episodio es importante mencionar que el resto del cuerpo joven mutilado no ha sido encontrado y, hasta el año anterior, Marilenis Padilla, madre de la víctima, continuaba peregrinando al Instituto de Medicina Legal para tratar de darle sepultura solo a la cabeza de su hijo.

Los casos de los dos jóvenes, el del Carlos Meisel, en 2024, y el más reciente de Las Moras, en Soledad, podrían tener cierta similitud, pues los dos habrían sido asesinados para enviar un mensaje de poder o de intimidación entre los dos grupos criminales locales.

Allí hay que recordar que en 2024, a través de la propia Policía Metropolitana de Barranquilla, se estableció que la muerte del joven de Carlos Meisel habría sido ordenada por los ‘Costeños’ luego de unas intenciones de la banda ‘los Pepes’, para entrar a un territorio “prohibido para ellos”.

Ahora, en el caso de Las Moras, se especula que el venezolano Wilson Alexander Meléndez Marquina hacía parte de ‘los Costeños’ e intentó entrar a territorio prohibido y dominado por ‘los Pepes’.

Los investigadores académicos Luis Fernando Trejos Rosero y Reynell Badillo Sarmiento, en una investigación titulada ‘El desmembramiento en Barranquilla y la normalización de la crueldad’, validaron que esta práctica criminal suele utilizarse en este territorio para que se “esparza la noticia”.

“Los grupos armados toman la decisión de desmembrar con el propósito posterior de dejar claro a algunos que el costo de no cumplir con ciertos códigos de comportamiento es un horror desmesurado… ¿Quiénes son los receptores de este mensaje? La respuesta no es unívoca...”.

Según los académicos, hay al menos tres razones por las cuales se acude al desmembramiento. Primero, los grupos armados pueden desmembrar como una forma de imponer orden dentro de la organización. “Han desmembrado a miembros que han robado dineros o que han asesinado a traición a sus compañeros. Esta es una manera de recordar a los miembros del grupo armado que hay normas que cumplir y que no están protegidos frente a cualquier actuación. De esta forma logran mantener a sus filas organizadas a través de la violencia”, se lee en la investigación.

Josefina Villarreal

Segundo, de acuerdo con el documento, el desmembramiento puede enviar un mensaje a sus competidores armados. “En este caso, el desmembrado es miembro de una organización rival y es castigado por amenazar la hegemonía del grupo armado o como una señal de victoria de alguno de los bandos. Los receptores de este mensaje son entonces quienes estaban aliados con la banda rival, a la que pertenecía la víctima, quienes ahora deberán negociar con los nuevos hegemones o someterse a más hechos de esta violencia desmedida”.

Y tercero, el desmembramiento es una forma de reforzar órdenes armados frente a una comunidad. “En julio de 2018, una persona fue desmembrada por haber dado información a las autoridades que permitieron la captura de un miembro de Los Costeños. Un mes después, dos jóvenes de 19 y 24 años fueron desmembrados porque, presuntamente, revendían la droga que compraban sin autorización de Los Costeños. En estos casos, el mensaje no va hacia la misma organización o hacia sus rivales, sino que se dirige a la comunidad: incumplir los órdenes que estos grupos armados han establecido tiene como consecuencia el horror del descuartizamiento”.

Terror en la Distrital

En la tarde del lunes anterior, previo al crimen de Las Moras, sujetos que se desplazaban en motocicleta lanzaron una granada de fragmentación hacia el interior de la Cárcel Distrital El Bosque. Este hecho de violencia dejó dos guardas lesionados. Ambos prestaban vigilancia en la zona de acceso al penal.

De acuerdo con lo recabado por EL HERALDO, el atentado con la granada era la continuación de un ataque a bala contra la zona de acceso al centro de reclusión del Distrito y de un enfrentamiento entre internos, unos del bando de ‘los Costeños’ y otros de ‘los Pepes’.

Prensa MebarLa Policía Metropolitana reforzó la vigilancia en la Penitenciaría de El Bosque y en la Cárcel Distrital tras hechos criminales.

Todo empezó el sábado 31 de enero, cuando a eso de las 2:40 de la tarde, pistoleros en moto dispararon tres veces contra el portón de acceso al centro de reclusión, sin dejar personas lesionadas.

Luego, el domingo 1 de febrero, se presentó una riña entre integrantes de ‘los Pepes’ y Sebastián Arias Sepúlveda, sindicado por el delito de homicidio y hombre de confianza de alias Castor, jefe de ‘los Costeños’.

Al parecer, la intención era afectar a Arias Sepúlveda para que ‘los Pepes’ tomaran el dominio del penal.

Hay que señalar que este hombre, de quien se ordenó el traslado inmediato a otro centro de reclusión, fue uno de los detenidos en octubre de 2024, cuando miembros de ‘los Costeños’ intentaron segar la vida de Mairon José Bustamante Pérez, cuñado de Digno Palomino Rodríguez, en un conjunto residencial del norte de Barranquilla.

Un análisis sobre lo ocurrido en la cárcel lo da el docente e investigador académico Alejandro Blanco Zúñiga, quien explica que la literatura sobre gobernanza criminal el control carcelario se vuelve un elemento clave para el control externo. “El penal opera como una extensión de la disputa por el control criminal del territorio, sobro todo porque después de la tregua, es posible que se estén reordenando líneas de mando al interior de estas organizaciones. Otra hipótesis es que, esa granada obedezca a presiones por traslados, puede ser por retaliación contra medidas internas, o una demostración de fuerza para reordenar las obediencias y marcas líneas de mando”, expresa Blanco, en relación al caso de la cárcel Distrital.

Y, frente al caso de los desmembramientos, coincide con los otros académicos en señalar que han aparecido de forma recurrente “en el marco de la disputa por el control territorial, como una práctica de violencia ejemplarizante orientada a intimidar y marcar dominación”.

La sombra del sicariato

Barranquilla y su área metropolitana cerraron el mes de enero con 96 casos de homicidio, casi todos en su mayoría bajo el contexto del sicariato.

Las autoridades locales destacaron entonces una disminución de hechos de sangre en la capital del Atlántico, pero casos disparados en las poblaciones que circundan la ciudad.

El abogado Arturo García Medrano, conocedor del contexto criminal de Barranquilla y su área metropolitana, advirtió que desde antes de finalizar el mes de enero ya era evidente que las cifras de homicidios iban a dispararse.

Enero cerró con 96 muertes violentas en el área metropolitana. De ese total, Barranquilla registró 47 homicidios, mientras que el municipio de Soledad reportó 32 casos, cifras que, según García Medrano, debieron haber sido previstas dentro de los análisis de riesgo y prevención por parte de las autoridades.

El también expersonero de Barranquilla señaló que este aumento de la violencia podría estar relacionado con una suspensión abrupta de las conversaciones entre dos grupos delincuenciales que venían dialogando en el marco de la llamada “paz urbana”.

ArchivoApretón de manos entre Digno Palomino y Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor.

A su juicio, los hechos podrían constituir una reacción frente a la decisión de las autoridades de no respaldar el traslado de varios integrantes de estas organizaciones a un centro carcelario en Barranquilla, donde supuestamente se desarrollarían dichos diálogos como muestra de cumplimiento de los acuerdos.

Actualmente, indicó, ya no se habla de una suspensión formal de las conversaciones, pero los recientes hechos violentos parecen evidenciar un recrudecimiento del conflicto. Entre estos mencionó los homicidios ocurridos a finales de enero de 2026, los hechos registrados en los primeros días de febrero, el desmembramiento de una persona en la madrugada de hoy en Soledad y el asesinato de una mujer en el municipio de Malambo, todos presuntamente asociados a la confrontación entre estas organizaciones criminales.

García Medrano advirtió además que podría haber nuevos actores armados intentando tomar control territorial en distintos municipios, lo que obliga a que la administración departamental, distrital y los municipios del área metropolitana adopten acciones oportunas e inmediatas para evitar un escalamiento mayor de la violencia.