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Repartidores se ubican cerca de los Centros Comerciales del norte de la ciudad. LUIS RODRÍGUEZ y JOSEFINA VILLARREAL
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Domicilios por celular, un negocio de nativos digitales

Portavoces, clientes y repartidores de algunas ‘apps’ para pedir comida explicaron el negocio y su auge en el mercado barranquillero.

Tal como Netflix revolucionó la forma de ver televisión y Spotify les enseñó a los usuarios nuevas opciones para escuchar música online, las apps de domicilios también le dieron un giro a la manera en la que los millennials –que ya se expande a otras generaciones– se alimentan. 

La experiencia de cocinar en casa podría estar quedando al margen del día a día de los nativos digitales. Esto lo confirmó un estudio realizado por la firma de inversión Suiza UBS que evidencia un vertiginoso incremento en las aplicaciones de domicilio, tanto así que el análisis estimó que la entrega de comida a través de estos medios tecnológicos podría controlar un 10% del mercado total de servicios de alimentos para el 2030. 

El dinamismo de la generación, la falta de tiempo, la necesidad de inmediatez, y en especial el uso de los dispositivos móviles en casi todas las esferas de la vida cotidiana han creado una  “necesidad” en cuanto a las apps de servicios. Basta con ver en la calle a decenas de motorizados o jóvenes en bicicleta que trabajan en esto.

Ómar Padilla Bonett, jefe de operaciones de Innomake, empresa dedicada a estudiar y desarrollar proyectos de innovación y emprendimiento que operó la convocatoria de Apps.co de Mintic en su etapa de descubrimiento de negocios, asegura que llegan muchos emprendimientos y modelos de negocio relacionados con plataformas de mensajería y domiciliarios. “Esta es una de las ideas más repetitivas y hoy es muy importante identificar e implementar un factor diferenciador para poder incursionar en un mercado que viene creciendo, pero al mismo tiempo se está saturando: todo esto debido a su alta rentabilidad, donde en algunos casos nos encontramos porcentajes de comisión tan altos que pueden estar entre el 20 y 40% por pedido”, enfatizó.

Hacer mandados siempre ha sido un buen negocio. Los domicilios y las empresas dedicadas a la mensajería existen desde mucho antes de que aparecieran los teléfonos fijos. Sin embargo, las tecnologías al alcance de todos, los cambios en el consumo y la complejidad de moverse en las grandes urbes han catapultado estos emprendimientos tecnológicos.

Paulo Rebolledo, city manager de Rappi en Barranquilla y Cartagena, afirmó que en los últimos años los domicilios en el país se han ido al alza “pues pasaron de ser una moda a una necesidad que mejora la calidad de vida en ciudades donde la movilidad es complicada”.

“Según estimaciones de nuestro sector, los envíos a domicilio permiten a los restaurantes facturar, de media, entre un 15% y un 25% más en un periodo de cuatro a seis meses. Rappi ha logrado llegar a cerca de dos millones de descargas desde su lanzamiento. En la costa Caribe estamos creciendo con un porcentaje de más del 25% mensualmente”, explicó.

Por su parte, Luis Miguel Ballestas, country manager de I Food Colombia, dice que una de las plazas más importantes para la empresa en la actualidad es Barranquilla.

“La ciudad registró para la marca un 247% de crecimiento en el último año”, informó. 

Según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), “Barranquilla se perfila como una de las ciudades del país donde hay más compradores online de la región Caribe, teniendo en cuenta que el comercio electrónico equivale al 4,08% del PIB en el país (…) Nuestras ventas en Barranquilla representan el 25% de los pedidos a nivel nacional”.

El domiciliario Jonathan Alvarado lleva una orden.

¿Cómo funciona?

El día de Samir Badillo no tiene muchas pausas. Entre llamar a sus clientes, ir a bancos a realizar transacciones y cuadrar citas en su agenda se le pasan las horas. Su aliada es la aplicación Domicilios.com –la más antigua en el país con más de una década de funcionamiento–, a la que recurre cuando salir de la oficina para buscar qué comer le quita demasiado tiempo, un lapso “valioso” que puede aprovechar “adelantando pendientes”, cuenta.

“En algunos momentos se me dificulta conducir hasta un restaurante o centro comercial por lo caótico del tráfico. Una vez usé la aplicación para probar y sentí que me facilitó mucho las cosas con solo un clic”, señaló el usuario. 

Mandaos, Rappi, UberEats, Domicilios Urbanos, I Food, Domilicios.com, Domiclik, Domicilios Top 10, Domicilios Tuordenexpress.com, entre otras, son algunas de estas aplicaciones. Su funcionamiento es sencillo. Luego de descargar la app debe llevarse a cabo un registro con datos personales del cliente y dirección de entrega.

Completado el paso de inicio, el comensal podrá inmediatamente descubrir una amalgama de restaurantes y opciones para cualquier antojo, informándose también de la distancia, precios y tiempo de espera. Puede escoger pagar en efectivo, tarjeta de crédito o débito donde se incorpora el valor adicional del domicilio.

“Si voy a pedir una pizza que cuesta $10.000 me agregan el valor del domicilio que podría ser $5.000 más la propina por el pedido –que es voluntaria–. Es decir que la orden podría salirme por 16.000 o 17.000 pesos”, agregó Samir. 

Un estudio publicado por la consultora Global de Nielsen sobre tendencias de comida fuera del hogar, determinó que el 38% de los colombianos come fuera de casa varias veces por semana. Según el análisis, “aunque los colombianos prefieren las comidas hechas en casa, el porcentaje de comensales que se alimenta fuera del hogar —una o más veces por semana— se está incrementando”.

El emprendedor Luis M. Ballestas señala que el tipo de comida a domicilio con más demanda en Barranquilla es encabezada por las parrilladas con un crecimiento de 1.197%, mientras que en Cartagena lo lideran los mariscos con un 1.600% de crecimiento y en Santa Marta las hamburguesas con un alza del 16.478%.

En cada esquina

Un celular Android y un medio de transporte son los elementos de trabajo de un repartidor de domicilios online. Bryan García, de 23 años,  es repartidor de estos negocios que se conocen como delivery newfood. Para él, lo bueno de su trabajo como domiciliario es que no tiene un estricto horario laboral y esa flexibilidad le permite desarrollar otras actividades. 

“Entro a las 7 u 8 de la mañana y termino tipo seis de la tarde. Trabajo en las horas pico porque hay más movimiento”, dijo. 

Bryan reparte en su motocicleta. Siempre debe tener minutos y datos para estar conectado con los clientes y, por supuesto, la gasolina para movilizarse. Sus elementos de trabajo, como los llama, se los provee él mismo, pues no tiene un vínculo directo con la entidad.

“La empresa me paga dependiendo de ciertas variables: la complejidad del pedido (el tamaño o lo difícil que sea llevarlo), la propina, que es voluntaria del cliente, y el valor del domicilio. Cuenta con un algoritmo que sortea el pedido a uno de los domiciliarios que esté más cerca”, agregó. 

María González, usuaria de estos servicios, cuenta con asombro que “los domiciliarios están en cada esquina”. 

“Antes era normal ver a uno que otro en su moto o bicicleta. Ahora están por todas partes. Los que se han atrevido a usar estas apps saben que son prácticas y ayudan a ahorrar lo que uno más necesita: el tiempo. Ahí está su éxito”, aseguró.

De acuerdo con estimaciones realizadas por Rappi, en el 2017 estaban inscritos en el país más de 15.000 ‘rapitenderos’, conectándose 4.500 al día.

Según algunas investigaciones de consumo, el uso de las apps de domicilios es más recurrente en personas de estratos 3 y 4 con edades entre 18 y 40 años. Además, cerca del 60 % de los compradores cuenta con estudios universitarios.

Jonathan Alvarado pedalea en su bicicleta de sol a sol llevando pedidos a sus destinos. Este venezolano de 34 años, padre de dos niños, se vino de su país natal como muchos de sus  compatriotas “huyendo de la delincuencia y de la mala situación económica”.

Con el permiso especial de permanencia pudo conseguir el empleo con el que hoy se sustenta su familia. Trabaja casi sin parar cerca de 12 horas hasta que le gana el agotamiento físico luego de recorrer en su “cicla” unos 50 kilómetros llevando entre 10 y —con suerte—15 pedidos. 

“Diario me voy con 30.000 pesos, cuando me va muy bien puedo llevarme 50.000. El trabajo es duro, pero es mi único ingreso y por eso le meto las ganas. No es fácil conseguir empleo aquí y esta es una oportunidad para muchos venezolanos, que en la empresa podrían sumar casi el  50% de los domiciliarios”, dijo Alvarado mirando su celular con preocupación porque desde hace más de dos horas no había vuelto a recibir ningún pedido.

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