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Juan Gustavo Cobo Borda escribió hace algunos años que Alejandro Obregón hizo dos afirmaciones sobre las acuarelas de su amigo, Hernando Lemaitre, que también están en la base de su pintura; una de ellas es que 'el arte, además, sirve para vivir después de morir'. Hoy, veinticinco años después de la muerte de Obregón, gracias a su obra, el artista se encuentra más vivo que nunca.

Luis Fernando Pradilla, galerista y dueño de la galería El Museo de Bogotá, cuenta que el valor de una pieza original del pintor se puede determinar de la misma manera que el de una piedra preciosa, depende la calidad, 'en Alejandro eso es muy definitivo porque hay obras de menor importancia y otras de mucha importancia refiriéndonos un poquito a la época en que fueron pintadas'. Sus cuadros, afirmó, tienen un precio mínimo de veinte mil dólares.

Pradilla también ha dedicado parte de su carrera a identificar y clasificar la obra de Obregón y aseguró que, 'es un artista extraordinariamente actual, es muy dinámico y evolucionó rápidamente. Hay varios mundos en la obra de Alejandro Obregón, no solo en el manejo de los temas, sino en el manejo de la pintura desde el punto de vista de ideas'.

La obra de Obregón es uno de los referentes obligados del arte latinoamericano y se estima que, en conjunto entre dibujos y pinturas, tiene unas siete mil piezas. En la labor que ha desarrollado la galería El Museo han logrado clasificar unas dos mil quinientas obras.

‘Cóndor’ (1970). Óleo sobre lienzo.

Rodrigo Obregón, uno de los hijos del artista, cuenta que 'no solo como hijo, sino como persona independiente que siente el arte opino que no hay mejor pintor. Hay una particularidad en la obra de Obregón, siendo extremadamente sofisticada y al mismo tiempo raizal, en donde el pueblo colombiano la siente profundamente'.

Además, comentó que siente que su padre es un fruto de la tierra, pues a pesar de haber nacido en Barcelona, creció en Barranquilla, 'su carácter determinante era caribe, hasta los años que vivió en Cartagena', contó Rodrigo.

Gabriel García Márquez, escribió, refiriéndose al ritual que tenía Obregón para preparar un sancocho que, 'todo lo hace así, como pinta, porque no sabe hacer nada de otro modo. No es que solo viva para pintar. No: es que solo vive cuando pinta. Siempre descalzo, con una camiseta de algodón que en otro tiempo debió servirle para limpiar pinceles y unos pantalones recortados por él mismo con un cuchillo de carnicero. Y con un rigor de albañil que hubiera querido Dios para sus curas'.

La obra de Obregón, aunque sigue siendo desconocida en su totalidad, marcó un antes y después del arte colombiano y es por ello que sigue fascinando a coleccionistas y críticos de arte.

Obregón: 49 años de vida artística

Nació en Barcelona en 1920 y murió en Cartagena en 1992. Su carrera se inició en 1943 con una primera exposición en Barcelona. En Colombia fue en 1944 en el V Salón Nacional de Artistas. Participó en la Primera Bienal de Arte del Caribe y del Golfo de México, en Houston, en 1956; obtuvo ese mismo año el Primer Premio Internacional de Pintura de la Fundación Guggenheim. En 1959 le otorgaron la Mención de Honor de la Bienal de Sao Paulo. En 1962 obtuvo el Primer Premio en el Salón Nacional de Artistas Colombianos. Ganó el Primer Premio en la Bienal de Córdoba en Argentina en 1964. En el 67 obtuvo el Gran premio latinoamericano Francisco Matarazzo en la Bienal de Sao Paulo. Su arte está en colecciones tan importantes como la del MOMA, la del Salomón R. Guggenheim Museum o la del Museo de Arte de las Américas.

‘Ángel y niño toro’ (1968). Óleo y acrílico sobre tela.

‘Cosas del aire’

En el 2008, el presidente de BBVA Colombia, Óscar Cabrera Izquierdo, hizo entrega al Museo de Arte Moderno de Barranquilla, MAMB, de un mural realizado por Alejandro Obregón titulado ‘Cosas del aire’. El mural fue pintado en 1970 en el antiguo Banco Ganadero, ubicado en la calle San Blas.

Néstor Martínez Celis en una investigación que hizo de la pieza afirmó que 'la composición está resuelta con gran dinamismo. Se logra percibir un gran movimiento de formas aladas que se desplazan hacia la izquierda y la derecha, en bandadas o solitarias. Otras que ascienden y descienden impulsadas por veloces diagonales curvas que entran y salen del cuadro'.