El Heraldo
Cerrar un negocio genera frustración, angustia y desespero, dicen los psicólogos expertos.
Josefina Villareal y Luis Rodríguez
Economía

Sector comercio, agonizando en la batalla contra el covid

La pandemia del coronavirus ha llevado a la quiebra a muchos empresarios que se han visto afectados mentalmente.

Desde que inició la pandemia del coronavirus no solo ha dejado a la fecha en Colombia más de 67 mil muertes, sino que ha devastado la economía de miles de comerciantes.

La actual crisis, el aislamiento obligatorio, las restricciones a la movilidad, junto con los toque de queda y ley seca son parte de las situaciones que tomaron por sorpresa a todos los empresarios, sin importar su tamaño, causando en ellos efectos en su salud mental.

Al darse un paseo por la reconocida calle 72 de Barranquilla se puede observar la cantidad de locales cerrados, la gran mayoría con carteles de ‘se arrienda’, dando muestras de que en la ciudad el comercio pasa por una crisis, que golpea a la micro, pequeña y mediana empresa, que representan más del 90 % del tejido empresarial del país, de acuerdo con los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

Tener compromisos económicos si eres comerciante, empleado o trabajador independiente y sentir que no hay escapatoria por las deudas que te acechan genera estrés, miedo, tristeza, soledad, ansiedad, insomnio, dolor de cabeza, inapetencia, depresión, preocupación, rutinas diarias alteradas, aislamiento social y hasta pérdida de reacción.

Según las encuestas realizadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en varios países muestran que muchas personas están luchando contra este tipo de trastornos.

De acuerdo con la psicóloga Ena García Cervantes, el número de consultas que realiza a diario por telemedicina va en aumento si lo comparamos con las cifras de pacientes que iban a consulta antes de la emergencia sanitaria.

La especialista en salud mental señala que también ha crecido el consumo de alcohol y las drogas pensando que pueden ayudarlos a afrontar sus miedos económicos.

Por su parte, el psicólogo  organizacional Jean Polo señaló que en esta coyuntura la palabra “incertidumbre” está ganando terreno.

“Cuando un empresario quiebra lo está viendo como un fracaso, pero que está cargado con un número de variables que no controla. Porque digamos que se puede elaborar “mucho mejor” si se puede responsabilizar por algo, pero al tratarse de un elemento externo genera que el golpe sea aún mayor porque no hay manera de “elaborarlo”, dijo.

Miguel Munevar Rodríguez es uno de los casos más reales y vivenciales que se pueden relatar. A este hombre de 48 años, dedicado desde hace más de 16 años a su empresa de logística para eventos corporativos, pasó “del cielo al infierno”.

De la noche a la mañana los efectos del coronavirus lo tomaron por sorpresa, dejando de recibir $300 millones en ganancia anual y con una incertidumbre que avanzaba con los anuncios de confinamiento por parte del Gobierno nacional. “Las cosas se ponían de mal en peor”.

Munevar llegó al punto de tener que vender sus equipos, herramientas e inmuebles para poder subsistir y cumplir con los empleados y compromisos financieros. Abriendo un hueco para tapar otro, literalmente “todo se fue a la quiebra”.

El resultado de esta situación lo llevó a “la necesidad de cerrar la empresa” y a vivir lo que llama un “estrés silencioso”, algo que lo ha llevado a ser de poca habla. “Si le hacía saber a mi familia iba a afectar aún más a las personas que dependen de mí y me conocen”, anotó con todo de voz melancólico y añadió que hasta el sueño lo ha perdido.

En Barranquilla cientos de locales han cerrado.
“Duermo muy pocas horas, las precupaciones me llevan a pensar en muchas cosas”.

“Duermo muy pocas horas, las preocupaciones me llevan a pensar muchas cosas, el miedo de volver a empezar o de no volver a arrancar me desvelan, soy fumador casual, pero aumenté el consumo de cigarrillos de 1 a 10 diarios”, confesó.

Frente a los problemas que revela Munevar buscó otras salidas acudiendo a bancos o presentando hojas de vida como contador, pero nada prosperó.

“Busqué otras formas de negocio, pero fue muy complicado, después de ser gerente en mi oficina terminé señalizando vías en las noches frías de Bogotá y en el día marcando algunas carreteras del país”, declaró.

Lo que relata este colombiano va en concordancia con las cifras de aumento que el DANE ha revelado en su encuesta de Pulso Social, que para el pasado febrero reportaba que un 46,7 % de los colombianos ha sentido preocupación o nerviosismo en las últimas semanas.

Otro 16,1 % de la población se ha sentido triste, mientras que un 15,6 % presenta dificultades para dormir.

De hecho, de acuerdo con esta misma encuesta del DANE, la situación de la pandemia y la crisis económica está afectando a los hogares colombianos en gran medida. El 58 % de las familias del país dijeron en febrero que la situación económica de su hogar estaba peor que hace 12 meses.

En Barranquilla el 67,2 % afirmó estar bajo esta condición. “Esta situación agrava la realidad económica de las familias, que ya es bastante compleja. Un despido por la pandemia carga muchísimo más a las personas de esta situación de incertidumbre”, dijo Jean Polo, psicólogo organizacional.

Decirle adiós a un sueño

Luego de muchos años de ahorro que llevarían a destinar $ 15 millones, Germán Pérez y su esposa abrieron su barbería el pasado 2018.

Dentro de su imaginario siempre estaba la visión de crecer, algo que se estaba concretando el año pasado, pero que repentinamente la pandemia la sorprendió y la curva comenzó a caer.

“Nos tocó cerrar el negocio en marzo del año pasado, y aunque intentamos volver en agosto no pudimos sostenerlo. Nos dimos cuenta de que el flujo de gente era mínimo pero los gastos y compromisos seguían siendo los mismos”, dijo Pérez.

Dicho por él mismo, la esposa de este diseñador gráfico y docente universitario es la persona a la que más le ha pegado el cierre del local.

“Era nuestro sueño conjunto. A ella le ha pegado más porque era quien iba todos los días, lo administraba, y aunque me afecte mucho trato de ser fuerte para ella”, dijo Pérez.

“En mi caso, los primeros meses fueron muy duros, llenos de incertidumbre. Era una sensación extraña porque no sabíamos que iba a pasar. Cuando ya íbamos por el quinto mes ya empezó la ansiedad y en las noches me costaba dormir (...) Es muy frustrante cuando es tu meta, es tu sueño, y has invertido dinero en él. Es muy frustrante cuando no es tu culpa”, agregó. 

La reminiscencia que gotea

Cada vez que se dirige a hacer mercado para su familia, haciéndose de la vista gorda para no mirar de reojo, Julio Reyes* pasa justo frente al que solía ser su pequeño local de ferretería y del cual su partida aún “duele mucho”. 

“Claro que hay días en donde paso y recuerdo los cinco años que estuve aquí. Es imposible no hacerlo”, dice el hombre de 65 años que ahora se ‘rebusca’ con la reparación de equipos electrónicos que le llevan a su hogar.

Intervención en procesos

En diálogo con EL HERALDO, Orlando Jiménez, vicepresidente la Asociación Unión Nacional de Comerciantes (Undeco), los tenderos y comerciantes de Barranquilla son “de los sectores más afectados de la economía”. Afirman que los comerciantes vinculados con estaderos, cantinas, bares, tabernas y discotecas. 

“Por ahí medio empezaron a abrir, pero no pudieron continuar; los billares abrieron durante dos meses luego de acogerse a las pruebas piloto, pero de nuevo cerraron”, dijo Jiménez. 

De acuerdo con el dirigente gremial, ese tipo de negocios tiene una “particularidad”, que son muy rentables pero a su vez incurren en unos costos de funcionamiento muy elevados.

“Los arriendos para una taberna o un estadero de sus locales están alrededor de $ 3 a $ 15 millones y ese escenario es muy difícil. Cuando un empresario decide prestar al menos $ 40 millones para invertir en el negocio y de la noche a la mañana debe cerrar... Allí es donde empiezan los problemas económicos y psicológicos, esta situación a cualquiera le quita el sueño y lo desestabiliza emocionalmente”, recalcó.

Buscar apoyo es clave

La psicóloga Ena García Cervantes hace varias recomendaciones para afrontar los problemas mentales que surgen de las dificultades económicas en pandemia. Para la psicóloga es recomendable “mantener la mente ocupada” en soluciones al problema.

Por ello, sugiere realizar actividades que liberen las endorfinas, una sustancia que aumenta el estado de bienestar y tranquilidad. De primera mano, dice que se debe identificar qué le está pasando al paciente, una vez se obtenga la información clínica, y sugiere acudir a un acompañamiento psicológico.

El problema no debe callarlo, por ende, busque ayuda en la familia o en la pareja. A su vez, señala otras recomendaciones tales como realizar actividades deportivas como caminar, montar en bicicleta, entre otras como leer o escribir. Finalmente, recomienda iniciar otro emprendimiento.

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