A pesar de que el mercado inmobiliario inició el 2026 con cifras positivas en ventas y lanzamientos, una sombra de incertidumbre se cierne sobre el sector de la construcción en Colombia. Según el balance más reciente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), se ha registrado un preocupante incremento en el número de compradores que deciden abandonar sus procesos de adquisición de vivienda.
Solo en el primer trimestre de este año, 3.679 familias desistieron de comprar vivienda nueva, lo que representa un aumento del 11,3% en comparación con el periodo anterior.
Esta tendencia se agrava drásticamente en el segmento de Vivienda de Interés Social (VIS), donde se contabilizaron 32.002 renuncias, sumadas a otras 9.669 en Vivienda de Interés Prioritario (VIP). Los expertos señalan que la parálisis del programa estatal ‘Mi Casa Ya’ y la implementación de nuevos requisitos han dejado en el limbo a hogares que ya estaban en medio de la negociación, forzándolos a retroceder en su meta de ser propietarios.
El déficit de oferta formal impulsa una escalada en los precios de los alquileres
La imposibilidad de cerrar las compras de vivienda nueva no solo afecta a los constructores, sino que genera un efecto dominó sobre el mercado de arrendamientos. Al haber menos familias logrando la transición hacia la propiedad, la demanda por alquileres aumenta, presionando los precios al alza. Camacol ha advertido que esta situación, sumada a una inflación persistente en el sector y la disminución de la inversión residencial, podría volver el mercado insostenible sin reformas estructurales.
Además de los factores normativos, el entorno macroeconómico añade una capa de complejidad. El incremento del 23,7% en el salario mínimo para 2026 ha impactado directamente los costos operativos. Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de Camacol, explicó que “los costos de construcción para un proyecto nuevo se incrementarían entre 10% y 15%”, destacando que esta situación es especialmente crítica dado que el 90% de las empresas del ramo son micro, pequeñas y medianas empresas con poca capacidad de maniobra ante tales choques financieros.
La informalidad urbana surge como una consecuencia crítica del estancamiento habitacional
La dificultad para acceder a vivienda formal está empujando a los ciudadanos hacia asentamientos precarios, donde las condiciones de vida son significativamente inferiores. De acuerdo con el gremio, las familias que habitan en la informalidad perciben ingresos un 50% menores al promedio y enfrentan niveles de hacinamiento 2,7 veces más altos. Esta realidad no solo profundiza la pobreza monetaria, sino que limita el acceso a la educación y deteriora la seguridad ciudadana.
Al respecto, Guillermo Herrera fue enfático durante la Asamblea Ordinaria de Camacol Bogotá & Cundinamarca: “El problema más importante del sector es la incapacidad de la política de vivienda formal para frenar el crecimiento de los asentamientos precarios”. Esta declaración resuena con las advertencias de organismos internacionales sobre el estancamiento en la reducción de viviendas precarias en la región.
Alianzas y propuestas para reactivar el sector inmobiliario y garantizar la inclusión
Frente a este panorama, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, ha manifestado su respaldo a la necesidad de blindar las políticas de vivienda como una prioridad de Estado. Galán subrayó el impacto social del programa ‘Mi Casa en Bogotá’, señalando que el 64% de sus beneficiarios son mujeres, muchas de ellas cabezas de familia, y que el 60% de los hogares favorecidos cuentan con ingresos menores a dos millones de pesos mensuales.
Por su parte, Edwin Chiriví, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, puntualizó que “hoy es prioridad fortalecer la alianza público-privada para mantener el dinamismo del sector”, haciendo énfasis en que la construcción sostiene más de 229.000 empleos directos.
Para enfrentar la crisis, el gremio ha planteado una hoja de ruta que incluye:
- Crear una versión evolucionada de “Mi Casa Ya” que amplíe la cobertura.
- Implementar subsidios a las tasas de interés para diversos segmentos.
- Recuperar incentivos al ahorro mediante cuentas AFC.
- Explorar nuevos modelos como el arriendo especializado y la internacionalización del mercado.
- Fomentar la habilitación de suelo urbanizable para un desarrollo ordenado de las ciudades.


