Una gran preocupación por el presente, pero a la vez con la esperanza de que cambien muchas cosas en el país, es la radiología que hace Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM) a EL HERALDO sobre estos cuatro años para el sector, que ha presentado un número importante de pérdidas económicas a raíz de la rigidez política del Gobierno de Gustavo Petro con este segmento de la industria extractiva.
Lea más: Usuarios reportan fallas en la aplicación de Davivienda este sábado
En ese sentido, el dirigente gremial expuso las inquietudes, las cifras negativas, lo que históricamente representa la minería para la economía del país, pero también un punto clave: el nuevo Gobierno que, sea cual sea, debe pensar en este sector jalonador de empleo, de riqueza y sostenibilidad para muchas familias en Colombia, y que gran parte de ellas se encuentran ubicadas en la región Caribe.
¿Cómo se encuentra el sector minero en Colombia y cuál es su relación actual con el Gobierno nacional?
Nunca antes gobierno alguno no había tenido tanta ambición regulatoria, por supuesto para mal, con el sector minero colombiano. Estos 4 años han estado marcados por una gran cantidad de leyes, nuevos impuestos, resoluciones y decretos que han afectado la inversión y el desarrollo del sector minero colombiano.
Y así lo dicen las cifras del Dane: el sector minero colombiano cayó a una cifra histórica; podríamos hacer un un libro Guinness Record de esto. Da tristeza: 88 % de la inversión extranjera directa cayó el año anterior. El sector de la economía que más decrece es la minería (-8,3 %).
Y eso es producto de una cosa: los colombianos tenemos que entender que la conversación pública, lo que se dice, lo que sale por Twitter y demás, tiene efectos económicos en nuestro día a día. Eso no es en vano, sobre todo en el sector minero, esa conversación pública que a veces pasamos con ligereza y que se traduce en instrumentos de política pública como decretos, resoluciones y leyes.
Este sector ha tenido una gran afectación por una cantidad de decretos, unos nuevos impuestos, unas nuevas medidas que afectan la inversión. No ha habido una sola reforma o intento de emergencia económica que no venga incluida con nuevos impuestos o repetir impuestos para el sector. Los colombianos tenemos que entender que eso tiene efectos reales en nuestro día a día.
Entonces, teniendo en cuenta ese panorama, ¿cómo percibe al sector?
Me temo que vamos a tener un sector mucho más pequeño, como ya es hoy después de 4 años, con menos inversión, pero sobre todo que emplee menos gente. Empleos como el mío: yo vivo de la industria minera, de recibir un salario de la industria minera, con eso le doy educación a mis hijos y pago mi casa, entonces mi preocupación es legítima; y cuando salen las cifras del Dane, aún más, con -9 % de decrecimiento.
Lea también: Vía decretos por emergencia económica, Gobierno revive y amplía impuestos
Para cambiar la historia se necesita que todos participemos activamente en la conversación de lo público, y en esa conversación yo los invito a que defiendan la minería, que defiendan una actividad constitucional legalmente, que le ha producido muchos beneficios al país.
Hemos hablado con diferentes gremios del sector energético y de hidrocarburos, y aseguran que debe darse una transición energética, pero que no se ejecute de la forma como la está ejecutando el Gobierno, excluyendo al petróleo y la minería: ¿qué piensa sobre eso?
Esa es una pregunta muy importante que me lleva a otro mensaje que quiero transmitir: y es que, si tenemos esa actitud en lo público de defender la minería, debemos entre todos decir que Colombia de una vez por todas sea un país minero y actúe en consecuencia, que tome la decisión de serlo.
Cuando uno va a hablar con un señor en Suecia, un ministro o un embajador en cualquier parte, el señor dice: “Nosotros somos un país minero” sin ningún tipo de vergüenza. Cuando uno va a preguntar en Canadá, igualmente, va a preguntar en Australia, igualmente, pero nosotros aquí en Colombia hemos aplazado por años esa decisión. Por tanto, hemos sido ambiguos en las decisiones en relación con la minería.
Esa transición energética de la que usted está hablando solamente puede suceder con más minerales. El mundo hoy está demandando más minerales porque se necesitan para esa transición. No existe una transición sin mayor generación de energías alternativas; para eso se necesita cobre, se necesita litio, se necesita níquel. No existe una transición energética sin que usted pueda alcanzar los objetivos de reducción de emisiones en el transporte público, urbano, privado y público sin carros que así lo puedan hacer, y esos carros demandan cuatro veces más minerales que los de combustión o más líneas eléctricas, porque hoy ya todos usamos más energía.
Entonces, la transición energética en Colombia necesita de nuestros minerales, necesita de nuestro carbón, necesita del gas y necesita del petróleo, entre otras, porque esas regalías sirven para hacer una transición realmente planeada y soportada.
El gobierno ha venido hablando de una transición energética y eso lo ha venido implementando en políticas públicas que han ido en contra del carbón y de la minería. Pero dígame, ¿qué alternativas les ha dado a la gente? Han tenido una conversación seria, como ellos han dicho justa, para la transición, ¿justa con quién?.
La transición debe ser justa con la gente, con los trabajadores mineros, con las comunidades mineras, con los ingresos de los territorios; a eso yo le llamo una transición justa, no una transición usada de manera justa para defender una ideología o unos intereses particulares.
En materia de cifras, ¿cómo están?
Este ha sido un sector, en particular el carbón, que le ha dado casi $40 billones en la sumatoria en renta y regalías en el año 2022, 2023 y 2024 a Colombia, que han sido más que la sumatoria de los últimos 10 años, y es paradójico, porque este ha sido el gobierno que más ha usufructuado el beneficio de las rentas mineras, pero ha sido el que más lo ha atacado.
Colombia y las regiones no pueden vivir hoy y no pueden tener estabilidad social y económica sin la minería; muchas regiones del país no lo pueden hacer.
Es el momento de que todos los colombianos, en particular los trabajadores de las familias mineras, hagamos activismo y defendamos el sector en esta contienda pública, política y electoral, y que a través de esa defensa llevemos a senadores y a representantes a rodear para tomar una decisión finalmente, y es ser un país minero.
Eso a nosotros nos va a llevar es a generar entre $4 y $5 billones de pesos en renta y regalías todos los años de aquí para los próximos 4 años. Va a llevar a traer inversiones que nosotros calculamos pueden ser inversiones nuevas. Después de un -88 % de la inversión extranjera directa hacia abajo, pueden traer unos USD 2.800 millones al país.
Esas cifras pactan de manera importante todo el Caribe colombiano con los encadenamientos que generan. Un empleo generado en minería genera cuatro empleos en otros sectores económicos. Así lo dicen estudios de Fedesarrollo.
Entonces, la inversión minera, al atraer y rodear esa decisión, finalmente lo que genera es una Barranquilla más industrial, una Barranquilla con más empleo y una Barranquilla con más dinamismo económico.
Usted que ha tenido la posibilidad, no solamente de hablar con gerentes de la industria sino también con las familias mineras, ¿cómo los nota?
Con preocupación por todo lo que ha pasado, pero me preocupa que no han hecho el vínculo entre un voto y la defensa de su trabajo, sobre todo muchos trabajadores mineros en el Cesar, en La Guajira, en Córdoba y en otros departamentos mineros, y ese es un poco también mi llamado a hacer entre todos una reflexión para decirles que el voto tiene incidencia real en las políticas públicas que se implementan para favorecer o para afectar a un sector, como lo vimos estos 4 años.
Y que, de seguir esta dinámica regulatoria con el sector minero, pues ese dinamismo en materia de empleo va a perderse, y vamos a tener un sector que posiblemente no va a tener oportunidades para los que hoy las tenemos en torno a la minería.
¿Usted qué le diría al próximo Gobierno? Teniendo en cuenta que estamos en año electoral y, por ende, se decide mucho sobre el futuro del país
Lo primero es que el sector minero, su soporte y los recursos que puede generar en los próximos 4 años pueden ser parte de la respuesta a los problemas que el próximo gobierno va a enfrentar: una inseguridad mayor, que eso a todos los colombianos nos va a costar recomponerlo: esfuerzo y por supuesto, plata.
Necesitamos, por lo menos, volver a los niveles de cobertura y calidad en la salud que teníamos antes; pues también nos va a costar esfuerzos fiscales.
Un balance macroeconómico que hoy necesitamos recuperar en los próximos cuatro años, que también nos va a costar efectos, nos va a costar fiscalmente. Entonces, todo eso sumado a otras cosas. La minería puede ayudar a soportar.
Hay dos maneras cuando usted tiene necesidad fiscal en un país de necesidad de recaudo: recaudar con impuestos a las empresas y a las personas, y le digo la verdad, ya ni las empresas ni las personas naturales que recibimos un sueldo tenemos más capacidad de aportar fiscalmente, sobre todo en este gobierno se han incrementado esas cargas fiscales de una manera muy importante. Ya aquí no hay mayor espacio de aporte a través de impuestos a las empresas y a las personas.
O la otra forma de financiar un estado es con la riqueza que el estado tiene, como lo han hecho muchos países en el mundo; tal es el caso de China, Australia, Canadá, Estados Unidos; ejemplos en el mundo hay.
Apalancar su crecimiento estructural, sus rentas y sus beneficios fiscales y sus aportes fiscales a través de la riqueza que existe en el territorio, y Colombia tiene unas riquezas naturales y unas riquezas minerales suficientes para contribuir con esas necesidades que tenemos todos los colombianos.
No puede ser posible que tengamos una riqueza mineral enterrada, como es el caso de cobre, níquel, carbón, esmeraldas, una gran cantidad de minerales y otros que no conocemos, minerales que hoy demanda el mundo para precisamente esa transición energética que usted me preguntó, y que aquí los colombianos no nos alcance el sueldo porque hay más impuestos que nos están poniendo. No es coherente. Entonces, por eso digo, mi mensaje al próximo gobierno es que la minería es parte de la respuesta, pero para eso hay que tomar la decisión de ser un país minero y actuar en consecuencia.
Ahora bien, actuar en consecuencia no es con flexibilidad; actuar en consecuencia no es para darle beneficios al sector, es para tener una actividad que el Estado controle con rigor, pero que la promueva como lo hace hoy gran parte del mundo.
Deme un ejemplo...
Hoy las políticas públicas de los países están emitiendo decretos y resoluciones para atraer la inversión minera, para darle garantías a la inversión minera. Lo está haciendo Japón, lo está haciendo Canadá, lo está haciendo la Unión Europea, lo está haciendo Estados Unidos, entre otras, Japón está sacando una regulación para atraer inversión en la exploración minera en el lecho marino, para que ponga un poco la dimensión de todo esto.
Y aquí en Colombia estamos sacando una regulación para apartar, bueno, y la hemos sacado, para alejar la inversión minera. Para que se vaya a otros países.
Entonces, Colombia tiene unas enormes necesidades fiscales y todos los colombianos tenemos unas urgencias que hay que atender, y la minería puede ser parte de esa respuesta.


