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La presidenta de la Asociación Colombiana del Gas Natural (Naturgas), Luz Stella Murgas, manifestó que la estrechez en la oferta de gas natural ha generado efectos en el sector industrial, que en algunos casos está sustituyendo su uso por energéticos más baratos pero con mayor impacto ambiental.

En ese sentido, la dirigente gremial explicó que esta situación representa un retroceso en los avances de la transición energética.

“Estamos viendo un retroceso silencioso en la transición energética del país. Durante décadas el gas natural permitió que la industria colombiana fuera más limpia y competitiva. Hoy la pérdida de autosuficiencia en gas está obligando a migrar hacia combustibles más contaminantes”, afirmó Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas.

Agregó: “En la medida que estamos viendo la estrechez del mercado del gas, es decir, la limitación que hemos tenido en la oferta, ha llevado a que las grandes industrias de manera coyuntural sustituyan el uso del gas por energéticos aparentemente más baratos, pero que generan mayor impacto ambiental”, afirmó la dirigente en una rueda de prensa.

Murgas enfatizó que el país necesita aumentar la disponibilidad de gas natural para sostener el crecimiento industrial y reducir emisiones.

Acto seguido, insistió en que el país debe trabajar en ampliar la oferta mediante el desarrollo de recursos locales y la diversificación de fuentes externas.

Y es que durante el último año, la industria nacional sustituyó cerca de 38,6 GBTUD de gas natural por combustibles más contaminantes, lo que provocó un aumento cercano a 164 mil toneladas adicionales de CO₂ equivalente al año.

Expresó que el sector industrial, que concentra cerca de una tercera parte de la demanda nacional de gas, ha utilizado este energético durante décadas para sustituir combustibles más contaminantes como el carbón y el fuel oil en sectores como alimentos, cemento, papel, vidrio y metalurgia.

Sin embargo, entre 2025 y enero de 2026 las industrias dejaron de comprar cerca de 38 GBTUD de gas natural, equivalente al 16% de la demanda industrial no regulada, migrando hacia otras fuentes de energía coyunturalmente más económicas, pero de mayor impacto ambiental.