Año nuevo, desafíos nuevos. O, bueno, eso es lo que piensan diferentes empresarios, especialmente del sector de la micro, pequeña y mediana empresa del departamento del Atlántico, quienes advierten sobre un panorama retador en medio de la coyuntura económica que atraviesa el país.
Y no es para menos. Algunos empresarios consultados por EL HERALDO hablaron de temas que, aunque pueden parecer coyunturales, en realidad los preocupan de forma constante, como lo son la tasa de cambio, las importaciones, las exportaciones y el incremento en los impuestos, pero, sobre todo, los aumentos en los costos laborales. Esto último, teniendo en cuenta la decisión del Gobierno de Gustavo Petro de incrementar en un 23,7 % el salario mínimo para 2026, dejándolo en $2 millones, en un país donde gran parte de las mipymes cuentan con empleados que se rigen por este ingreso.
Sin embargo, en medio de esta coyuntura, los empresarios señalaron que, aunque están “remando contra la corriente”, harán todo lo posible para salir adelante y, sobre todo, para no despedir empleados, aunque esto signifique, en la mayoría de los casos, no contratar más personal.
Retos y planes
En diálogo con EL HERALDO, el empresario César Uparela, CEO de Etiquetas de Colombia (Eticol), sostuvo que “incrementar el salario mínimo en 23 %, algo que nadie lo esperaba, le pega muy fuerte al sector de las mipymes”.
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“Nosotros, que estamos en ese sector, nos hemos tenido que idear cosas difíciles, pero factibles, para no botar a ningún empleado, porque lo más duro para mí es que se vaya una persona de esta empresa. Aquí todos nos consideramos como una familia y, al irse esa persona, naturalmente se queda una familia sin comida, sin estudio, sin vivienda y todo lo que eso conlleva. Hemos trazado una serie de políticas que no han sido fáciles. Por ejemplo, solamente tenemos un empleado con el salario mínimo. Entonces, eso no nos da tan duro, porque a uno solo tenemos que incrementarle ese 23,7 %”, detalló Uparela.
Añadió: “En ese orden de ideas, hemos hecho reuniones con nuestros proveedores y con nuestros trabajadores para fijar un porcentaje de incremento salarial. Con los proveedores de materias primas hemos llegado a acuerdos, poniéndoles órdenes de compra prepagadas por cuatro meses, y así aliviamos un poco esta situación difícil que nos puede traer esta decisión política que tomó el presidente de la República”.
Dentro de ello, Uparela contó que aquella empresa que tenga un alto porcentaje de trabajadores ganando el salario mínimo y, además, una caja deficitaria, es una empresa a la que no le ve futuro, ya que su presupuesto no le alcanzará para ambas cosas.
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Entre tanto, Rosmery Quintero, directora de Acopi Atlántico, señaló que dentro de los planes se necesita un diálogo con el talento humano para apostarle a una mayor productividad, así como con proveedores y clientes.
“Esto con el objetivo de manejar un mayor control de los precios”, expresó la dirigente gremial, representante de las micro, pequeñas y medianas empresas del departamento.
En esa misma línea, Quintero sostuvo que los gerentes del departamento han tomado decisiones de no realizar nuevas contrataciones ni hacer más inversiones, especialmente en activos fijos.
“Si sale un personal, no va a ser reemplazado; las bonificaciones extralegales se retiran de las posibilidades para los trabajadores y, por otro lado, tenemos un problema con las personas que estaban cercanas al salario mínimo. A esas personas, prácticamente, los empresarios van a tomar el primer trimestre para analizar presupuestos, porque así como se incrementan los gastos, los ingresos también deben incrementarse”, explicó Quintero.
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Por su parte, Sebastián Quintero, socio de Resolución de Conflictos de Baker McKenzie Colombia, indicó que las empresas con alta exposición a costos laborales o con contratos de largo plazo, así como aquellas impactadas por los impuestos con fuerza de ley decretados por el Gobierno nacional, están revisando escenarios financieros y contractuales ante la posibilidad, real o percibida, de cambios regulatorios.
“Esto se traduce en mayor cautela en decisiones de inversión, revisión de precios, renegociación de contratos y ajustes en proyecciones financieras, especialmente en sectores sensibles a la estabilidad regulatoria”, dijo el experto.
Sobre comercio exterior
Los empresarios del Atlántico también se pronunciaron frente al comportamiento del dólar, cuyo precio en Colombia ha venido bajando hasta la línea de los $3.700. César Uparela manifestó que el 70 % de su materia prima es importada y el 30 % nacional.
“En este momento, para nosotros que importamos materia prima, la situación es bastante favorable, toda vez que el peso se ha apreciado por las dificultades que ha tenido el dólar a nivel internacional, por razones que ya todos conocemos, relacionadas con las políticas del presidente Donald Trump. Los precios del petróleo están inestables por la situación de Venezuela y otros factores internacionales, lo que ha generado una volatilidad del dólar que hoy favorece al peso colombiano. Para quienes importamos, la materia prima permanece casi constante, porque lo que te sube el proveedor en el exterior se compensa con el menor precio del dólar frente al peso”, puntualizó el CEO de Eticol.
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Por su parte, gremios como Analdex, Acoplásticos, Andesco, Cotelco, Fedecafé, Asoexport, Asocolflores, Acolfa, Andi, Augura, Corpohass y Fedeseguridad expresaron, en un comunicado conjunto, su preocupación por los efectos que la política pública de endeudamiento del Gobierno nacional está teniendo sobre variables como la tasa de cambio. En ese sentido, resaltaron que la variación en los últimos doce meses, cercana a $750 por dólar, equivale a una apreciación aproximada del 17 % en un año.
“Esta situación está afectando directamente la competitividad de las empresas exportadoras, presionando márgenes, desincentivando inversiones y poniendo en riesgo el empleo formal, especialmente en sectores intensivos en mano de obra, que además enfrentan un incremento elevado en costos laborales y fiscales, en regiones donde la actividad exportadora es el principal motor económico”, detallaron los gremios.
Un mensaje al próximo Gobierno de Colombia
Los empresarios mipymes aprovecharon para dar un mensaje al próximo Gobierno de cara al futuro de la economía del país.
“La inseguridad, la extorsión y los altos impuestos nos preocupan mucho, y también hay un reto enorme que es la internacionalización. Esperamos que el presidente pueda liderar un proceso diferente al que se ha venido haciendo para darle algo de tranquilidad al sector empresarial, que es el máximo generador de ingresos para que el país pueda ejecutar un presupuesto apropiado”, sostuvo Rosmery Quintero, de Acopi.
Entre tanto, César Uparela recalcó que: “Esperamos que el próximo Gobierno baje un poco la carga impositiva que tenemos los empresarios. En este momento es muy difícil hacer empresa en Colombia por la carga impositiva impositiva tanto nacional, como regional y local. La sumatoria de estas tres cargas impositivas te da 72 %. Otro consejo es que nombre a un ministro de Hacienda con experiencia y con buen relacionamiento”.


