Una jornada tranquila, casi de trámite, se convirtió en un caos en la recta de meta, donde se produjo una enorme montonera de la que salió ileso el francés Paul Magnier (Soudal Quick Step), ganador y maglia rosa tras un esprint reducido que puso final en tierras búlgaras el trayecto de 147 km entre Nessebar y Burgas.
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Esprint previsible, pero anormal y caótico en su ejecución. A 100 metros de la pancarta final una montaña de bicicletas y ciclistas taponaron la carretera. Unos 10 afortunados lograron salvarse del desastre y disputaron la victoria. Entre todos se lució Paul Magnier, de 22 años, francés nacido en Laredo (Estados Unidos).
El joven galo atacó de lejos con una potencia impresionante. Un auténtico rayo que se llevó el botín de su primera victoria en una grande y la maglia rosa. Un sueño que selló en 3h.21.07, a una media de 43,8 km/hora. Ganó la partida al danés Tobias Lund Andresen (Uno X) y al británico Ethan Vernon (NSN). Uno de los grandes favoritos, el italiano Jonathan Milan (Lidl Trek) se conformó con la cuarta plaza.
Diego Pablo Sevilla primera “maglia azzurra” de la montaña
La primera etapa en suelo búlgaro ofrecía un caramelo a los velocistas. Apenas 2 tachuelas de cuarta, Cape Agalina (1,1 km al 2,6) como aliciente, además del kilómetro bonificado del km 115, una de las innovaciones de este Giro. El pelotón se lanzó del casco histórico Patrimonio de la Humanidad de Nesebar, localidad asomada al Mar Negro. Con la primera maglia rosa en juego.
Un español, Diego Pablo Sevilla (Polti), y un italiano, Manuele Tarozzi (Bardiani) fueron los autores de la primera escapada del Giro, ambos representantes de equipos invitados, cumpliendo su función de dejarse ver provocando batallas que no suelen llevar a la gloria. Pero lo intentaron, llegaron a tener 2 minutos de renta ante un pelotón que no quería estrés el primer día.
Los velocistas Jonathan Milan (Lidl) y Kaden Groves (Alpecin) mostraron su intención de pelear por el maillot morado por puntos, la “maglia ciclamino” En la pelea por los puntos del esprint intermedio de Sozopol 5 puntos para el italiano y 3 para el australiano. Un ensayo para la recta final.
Diego Pablo Sevilla cruzó primero los dos ascensos a Cape Agelina, por lo que se convirtió en la primera “maglia Azzurra” de la montaña. El madrileño, de la cantera de la Fundación Alberto Contador y con el palmarés sin estrenar a los 30 años, al menos se llevó un recuerdo inolvidable de la primera visita del Giro a Bulgaria.
Magnier se presenta en sociedad vestido de rosa
Sevilla y Tarozzi chocaron los puños a 23 de meta. Gesto de agradecimiento mutuo por una aventura compartida. El gran grupo los sobrepasó a 23 de meta. Los equipos de los esprinters ya se estaban poniendo serios, comenzaba la hora de la verdad, la lucha por el esprint y la primera prenda rosa. Los favoritos, entre ellos Vingegaard, a cola de pelotón, sin entrar en la refriega.
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El resto de etapa fue cuestión de pelea, acelerones, lucha por el control y tácticas para colocar a los “guepardos”. El Lidl Trek, todo el día controlando con el eritreo Ghebreigzabhier en cabeza más de 100 km buscó la gloria para Milan. Era el favorito, pero la desagradable sorpresa de la montonera esperaba muy cerca de la línea.
En plena estampida, con el esprint lanzado llegó el desastre. Más de medio pelotón al suelo. Un bloque de fibra de carbono, ruedas, maillots taponaron el horizonte. Solo salieron airosos 10 corredores. Entre ellos se llevó la gloria Paul Magnier, uno de esprinters de futuro. Firmó la tercera victoria de la temporada.
Magnier defenderá la maglia rosa con 4 segundos de ventaja sobre Tobias Lund Andresen y el italiano Tarozzi, héroe de la jornada, quien se llevó el premio de 6 segundos del esprint bonificado. Diego Pablo Sevilla es quinto, y líder de la montaña.
Segunda etapa con atractivo final
Este sábado la segunda etapa tendrá lugar entre Burgas y Veliko Tarnovo, de 221 km. Otra opción para los “guepardos” del pelotón, aunque una cota cerca de meta podría saltar el pronóstico. La primera dificultad será Byala Pass (3a, 7,7 km al 4,6), seguida, ya pasado el ecuador de la jornada, por el Vratnik (3a, 9,1 km al 4,1).
En el km 210, y poco después del esprint bonificado, hay que subir la cota vecina al Monasterio de Lyaskovets (3a, 3,9 km al 6,6). Ahí se podrían producir emboscadas para evitar la llegada masiva, si no, un final en ligero ascenso ofrecerá opciones a los “rematadores”.
























