La defensa del título comenzó de manera contundente para Japón en el Clásico Mundial de Béisbol. Con una ofensiva demoledora liderada por Shohei Ohtani, el conjunto nipón no tuvo piedad y derrotó 13-0 a China Taipéi, en un juego que quedó prácticamente sentenciado desde las primeras entradas.
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Japón, vigente campeón del torneo, presentó un roster cargado de figuras de Grandes Ligas y mostró desde temprano por qué sigue siendo uno de los favoritos para quedarse con el título. Ohtani abrió el partido con un doble y, aunque quedó varado en la antesala en ese primer episodio, se encargó de que la historia fuera diferente poco después.
Un inning histórico
El momento decisivo llegó en el segundo capítulo. Japón llenó las bases con boleto de Munetaka Murakami, sencillo de Shugo Maki y pelotazo a Sosuke Genda. Tras un out, apareció Ohtani en la caja de bateo.
El fenómeno japonés esperó su momento y, con cuenta de 2-1, castigó una curva del lanzador Hao-Chun Cheng que terminó en las gradas del jardín derecho. El grand slam encendió el estadio y abrió una avalancha ofensiva que fue imposible de detener.
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La ofensiva continuó con doble productor de Masataka Yoshida, sencillo impulsor de Murakami y otro ataque que incluyó hit de dos carreras de Genda y producción adicional de Kenya Wakatsuki. Incluso Ohtani volvió a producir con un sencillo antes de que terminara la entrada.
En total, Japón envió 15 bateadores al plato, conectó siete imparables y fabricó 10 carreras en el inning, una nueva marca para un capítulo en la historia del Clásico Mundial. Además, Ohtani estableció un récord individual al impulsar cinco carreras en una sola entrada.
Japón amplió la ventaja
El castigo no terminó ahí. En el tercer episodio, Japón añadió tres anotaciones más gracias a un sencillo productor de Kazuma Okamoto y un imparable de dos carreras de Genda, ampliando la diferencia hasta el definitivo 13-0.
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En la lomita, Yoshinobu Yamamoto cumplió con su labor como abridor y lanzó hasta la tercera entrada, antes de dejar el montículo con dos outs y las bases llenas. El relevista Shoma Fujihara apagó la amenaza al ponchar a An-Ko Lin.
Un inicio de campeón
El manager Hirokazu Ibata había destacado durante la semana la importancia de la unión del grupo, y la celebración del equipo fue reflejo de ese ambiente.
Ahora el conjunto japonés se prepara para uno de los duelos más esperados del torneo frente a Corea del Sur, mientras que China Taipéi buscará recuperarse en su próximo compromiso ante la República Checa.
























