A sus 16 años, Chetan Vásquez camina por las canchas de Barranquilla con la serenidad de alguien que parece haber encontrado muy temprano su lugar. Nació en esta ciudad, creció entre distintos deportes y hoy es uno de los nombres locales que integra el cuadro principal del torneo J300, una cita que reúne a algunos de los mejores tenistas juveniles del mundo.
Antes de elegir el tenis, probó el béisbol, el patinaje y el fútbol, pero algo no terminaba de encajar. “A mí siempre me han gustado los deportes individuales, ya que dependo de mí mismo, no de otras personas”, explica. Esa necesidad de asumir la responsabilidad completa, incluso del error, fue lo que terminó inclinando la balanza. A los 10 u 11 años tuvo que tomar una decisión definitiva y no dudó. “Me gusta que el trofeo sea para mí”, dice entre risas, dejando ver una competitividad que no disimula.
Su llegada al tenis tuvo un componente familiar y casual. El mejor amigo de su padre llevaba a su hijo a entrenar y ambos comenzaron juntos. Desde entonces, el vínculo con la cancha fue creciendo hasta volverse cotidiano. Primero entrenó en la Liga, un par de veces por semana, y con el paso del tiempo fue puliendo su juego. El punto de quiebre llegó cuando conoció a Jaime Cortés, el entrenador que lo acompaña desde los 11 o 12 años. “Me ha enseñado todos mis golpes, cómo moverme en la cancha, y también me ha enseñado que es muy importante la mentalidad en la cancha”.
Esa fortaleza mental fue clave para ganar el PreQualy que le abrió la puerta del J300. “Jugué un total de tres partidos y afortunadamente logré salir ganador”, recuerda. Hoy se siente en un buen momento. “Siento que estoy jugando muy bien, me vengo preparando muy bien en mi parte física y en mi arte mental”, afirma, convencido de que puede competir de igual a igual.
Su nombre, poco común, también habla de equilibrio. “Mi nombre es proveniente de la India. Me lo otorgó un monje tibetano”, cuenta. Desde pequeño medita y encuentra allí una herramienta para la calma. “Cuando yo medito logro conectarme conmigo mismo, siento tranquilidad, y eso me sirve para manejar la calma en la cancha”.
Hace apenas dos meses sufrió un accidente que pudo haber frenado todo. Se cortó gravemente una pierna con una puerta de vidrio y comprometió una arteria, un tendón y un nervio. La recuperación fue rápida y hoy vuelve a competir. “Ahora mismo estoy ya en las canchas… estoy muy feliz”.
En casa, con su gente, Chetan espera mostrar lo mejor de su tenis en el Mundial Juvenil de Tenis que arranca este sábado, con el qualy, y el lunes con el cuadro principal, donde este barranquillero espera dar de qué hablar.
























