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Ramón Illán Bacca iba a cumplir 83 años el 21 de enero.
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Cultura

Adiós al humor y la pasión literaria de Ramón Illán Bacca

En la madrugada de este domingo falleció de un infarto el escritor radicado en Barranquilla. Dejó firmados derechos para publicación de su obra.

Ramón Illán Bacca, el escritor, periodista y novelista samario radicado en Barranquilla desde los años 70, falleció la madrugada de este domingo a tan sólo cuatro días de celebrarse su cumpleaños número 83 el próximo 21 de enero.

Según confirmaron a EL HERALDO fuentes de la Fundación Hogar Madre Marcelina, casa geriátrica ubicada en la calle 71 con carrera 38 en la que residía hace dos años, la enfermera encargada de las rondas nocturnas lo encontró ya sin vida a las tres de la madrugada en la cama de su habitación.

Su cuerpo fue trasladado a las 11 de la mañana a la funeraria Los Olivos, donde familiares procedentes de Cartagena llegaron en horas de la tarde. Según el testimonio de personas allegadas y del Hogar, Bacca se encontraba en estos días en buen estado de salud.

Ramón Illán Bacca fue hasta el 2020 columnista del suplemento dominical de EL HERALDO y colaboró para las revistas El Malpensante, Huellas y más recientemente para el medio digital Contexto. Dejó inéditas una novela y una autobiografía titulada Notas para una improbable autobiografía, la cual solía repartir entre sus amigos.

En sus primeros años en la ciudad conformó la coordinación del Suplemento del Caribe, que al desaparecer decidió reunir los cuentos allí publicados en el libro Marihuana para Goering, con una edición de 1979 cuya portada y contraportada consistían en un cartón lleno de chicharras de marihuana pintadas por el artista Efraín Arrieta. El cuento que da título al volumen fue llevado al teatro en Barranquilla y otras ciudades.

Su primera novela, Deborah Kruel (1990), trata de un periodista que lleva a cabo una investigación en el contexto de la Segunda Guerra y bajo la posible presencia de una espía nazi en el Caribe. Para escribirla, Bacca se apoyó en lecturas sobre el acontecimiento bélico y especialmente en su infancia samaria, telón de fondo del libro.

En 2018 en las oficinas de EL HERALDO se celebraron los 80 años de Ramón Illán Bacca.
Formación

Bacca se crió en una quinta frente al mar, rodeado de “tías victorianas”, como él mismo contó. Se formó viendo películas de Shirley Temple y dramones mexicanos en el cine Rex de su ciudad natal, al que llegaba escapándose por los techos de las casas como lo hace uno de los narradores en Deborah Kruel.

Fue seminarista y bachiller del Liceo Celedón. Estudió derecho en la Universidad Libre de Bogotá y ejerció como abogado de Baldíos en el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria. Antes de dedicarse a la docencia y la escritura, también desempeñó cargos de juez municipal en Fonseca, La Guajira, donde leyó grandes obras como Guerra y paz y En Busca del tiempo perdido.

Se inició en el periodismo cultural escribiendo columnas para diarios de Santa Marta y Barranquilla. Después de trabajar como abogado “con variada fortuna”, como dice en sus notas biográficas, decidió intentar como docente de historia en el Universidad del Atlántico.

Lo demás lo cuenta así: “Me retiré y entré en la Norte como profesor de derecho laboral. Al mes me hice el racionamiento: ‘¿Por qué dicto materias de Derecho? Es como si un cura que cuelga sotana se pone a dar clases de religión. Cambié de materia’. Así que me dediqué a lo que me gustaba: la literatura en las clases y el oficio”.

Esa decisión se materializó años después en cuentos, novelas, columnas y crónicas que abordan exhaustivamente, con estilo perspicaz y fluido, la vida cultural de Barranquilla.

El escritor durante una lectura en Uninorte.
Reacciones

Su muerte deja triste a colegas, artistas y amigos, quienes encontraron en él a un interlocutor extraordinario, además de un lector y autor agudo, referente singular de la literatura del Caribe colombiano. 

Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabo y quien conversó con el escritor hace una semana, dijo: “Siento mucho pesar por el fallecimiento de Ramón, pero me tranquiliza que se haya ido en paz: activo, creativo y haciendo humor sobre sus achaques”.

Añadió que durante su “última y extensa tertulia telefónica, en la mañana del viernes 8 de enero, hablamos de muchas cosas [...], pero lo que vale la pena resaltar es que me dijo que estaba muy satisfecho con la versión final de la novela que venía trabajando desde hace años, cuyo manuscrito estaba ya en manos de su corrector de confianza. Igualmente estaba contento por la próxima edición de su libro Escribir en Barranquilla, que había actualizado con un capítulo sobre Gabriel García Márquez. Y la noticia importante que me confirmó es que había firmado la cesión de los derechos del conjunto de su obra a la Universidad del Norte, para que esta institución actuara como una especie de albacea literaria, publicando nuevas ediciones de sus libros, promoviendo estudios y ediciones críticas, y sobre todo su lectura y su memoria. Eso lo tenía especialmente contento”.

Por su parte, el escritor barranquillero Paul Brito dijo a EL HERALDO que “cuando pienso en Ramón Illán Bacca me acuerdo de esos elocuentes narradores de fútbol que en tiempo real te cuentan el partido y lo desarman en detalles significativos. Era un gran comentarista de la vida que, sin grandes esfuerzos, sin aparatosos sistemas filosóficos ni complejos artificios narrativos, sino a punta de humor y espontaneidad, te daban una lección de cómo asumir la vida”.

Giselle Massard, directora de Uninorte FM Stereo, destacó el humor del autor recordando una anécdota de hace casi 6 años. “El 11 de mayo del 2015 estábamos editando Huellas en la oficina de Zoila Sotomayor  y empezaron a entrar llamadas por todos lados, porque corría el rumor que Ramón se había muerto. Él, muerto pero de la risa, contestaba las llamadas y decía: ‘al menos que el chisme sirva para que se lean mis libros’. De ese día queda una foto, con la que desmentimos el rumor. Como todo lo de Ramón lleno de humor y originalidad”.

Alberto De Castro, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Norte, contó que este “influenció a muchas generaciones en los años que dio clases. Desde la Universidad creemos que él era uno de los mayores, si no el mayor referente de toda el área de humanidades. Una persona increíblemente reconocida, me atrevo a decir que incluso más afuera que adentro. A la Norte llegaban investigadores haciendo tesis de doctorado de Francia sobre su obra. La obra de Ramón nos permite conocer el Caribe colombiano tal cual”.

Hogar Fundación Madre Marcelina.
Reconocimientos

Durante más de 40 años Ramón Illán Bacca regentó la  Cátedra de Literatura de la Universidad del Norte, cuya editorial editó y reeditó recientes algunas de sus obras, entre ellas Deborah Kruel, considerada hoy una novela de culto y Maracas en la ópera, ganadora en el Concurso Nacional de la Cámara de Comercio de Medellín en 1996.

Hace tres años exactamente, EL HERALDO le rindió homenaje a propósito de su obra y su cumpleaños número 80.  En las instalaciones fue recibido por el entonces director de este diario Marco Schwartz y por voces amigas y destacadas de la literatura local como Ariel Castillo, John Better, Fabián Buelvas, Julio Olaciregui, Zoila Sotomayor, Sara Harb, Numas Armando Gil, entre otros.

En la Universidad del Norte recibió el mismo año el máximo reconocimiento que otorga esta institución, la Medalla Sol del Norte, en reconocimiento a su “gran aporte a la literatura del Caribe colombiano”.

En 2004 recibió el Premio Simón Bolívar en la categoría de Periodismo Cultural. También publicó los libros Disfrázate como quieras (2008), La mujer del desfenestrado (2008), Crónicas casi históricas (2007) y Escribir en Barranquilla (2013), entre otros.

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