El futuro de un país está en su desarrollo, dado principalmente por sus condiciones naturales, el respeto por el medio ambiente, por sus habitantes, la especie humana y animal, el aprovechamiento de su territorio, sus tierras, sus montañas, sus ríos, mares y otros elementos que ponen nuestra geografía, selvas, vegetales, minerales, cielos y espacio, en donde habitamos, navegamos, volamos y en general nos movemos. Todo este vasto componente territorial está integrado en una sociedad con antecedentes y valores históricos, cuya integración a un mundo global, buscamos para toda una mejor calidad de vida. Es decir, el bienestar es un fin común que inicia con el componente más importante, la salud. Un derecho establecido constitucionalmente en Colombia, como una responsabilidad del Estado, y el Estado somos todos. Así que, además de las condiciones medioambientales, vivienda, empleo y otras, seremos siempre responsables de la salud de los demás. Con esa obligación, descargada muchas veces, en forma unilateral sobre el personal sanitario, médicos, enfermeras y demás, queremos solucionar la salud de los colombianos. Las condiciones actuales no son halagadoras para los trabajadores de la salud, quienes, anteriormente nos contentábamos con el manejo caritativo y el agradecimiento eterno de sus pacientes. Desde la medicina preventiva, la atención primaria y la medicina compleja, se necesita contar con un presupuesto de gastos o inversiones que garanticen el bienestar común. Que resuelva todas las solicitudes y requerimientos de una población con un alto porcentaje que, no cuenta si no, con un gasto de bolsillo menor o nulo. La operación aritmética para resolver ese déficit no existe. La varita mágica para hacer dinero, no existe.
El sistema de salud actual con un pensamiento solidario establecido por la ley 100 y una participación de aportes sin diferencias de las capacidades económicas asignó obligaciones a una población con mejores condiciones económicas. Sin límites para cubrir la población desprotegida, sin condiciones de personal sanitario, instituciones y estructuras de salud, actuales con las evidentes y consuetudinarias fallas, nunca tendremos un futuro responsable y positivo.
Nos hemos pasado gran parte de la vida dedicados al servicio de unos cuantos que consideran la salud, como un negocio, evidenciado con las grandes ganancias en sus empresas. Las propuestas discutidas hasta el momento, no resuelven el déficit en aumento. Menos, cuando ni siquiera, existen verdaderas propuestas de los aspirantes para el nuevo período de gobierno. ¿Qué futuro nos puede esperar? Si no existen discusiones con altura para encontrarlas. Se conocen con exactitud, los famosos cuellos de botella, pero no se corrigen, en un país en el que se aumenta la inseguridad, la corrupción y el delito. Se deteriora, cada vez más la salud, y todavía no se han considerado verdaderas soluciones, nuevas propuestas que, satisfagan al pueblo y se logre al fin que, la salud es para los pacientes y, que solo los trabajadores de la salud, deberíamos tener derecho a ingresos, como cualquier profesional en otros campos diferentes a la medicina.
El cumplimiento del derecho a la salud es una obligación de cualquier propuesta política o de cualquier grupo que pretenda llegar a gobernar un país que necesita urgente un buen proyecto de salud renovado, eficiente y eficaz.
@49villanueva


