Quienes amamos los libros estamos de fiesta con la realización de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, que culmina hoy, con la asistencia de más de 600.000 visitantes, haciéndole el contrapeso necesario a la sobrestimación de los recursos digitales.
Justamente, el uso adictivo de estas herramientas es solo una arista de los efectos negativos de la era digital en el desarrollo intelectual de los estudiantes; por ello, es preciso analizar su impacto en la educación.
Suecia muestra una radiografía del tema al haber emprendido, hace 16 años, un plan de digitalización educativa total, reemplazando los libros de texto por computadores, tabletas y smartphones para modernizar su sistema educativo, compaginándolo con la evolución tecnológica.
Esta decisión no arrojó los resultados anhelados; al contrario, bajó el rendimiento escolar, se dio un aprendizaje de menor calidad, aumentó la distracción en clases, afectó la salud mental de los jóvenes, etc., por lo que la política gubernamental se revirtió.
Desde 2023, el Estado sueco subvenciona la adquisición de libros para estudiantes y profesores, efectúa una mayor dotación de las bibliotecas y ha designado más bibliotecarios. Desde este año se implementa la prohibición del uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar.
En un informe del Ministerio de Educación e Investigación de Suecia se indica, igualmente, que “muchos alumnos hoy en día carecen de conocimientos y habilidades en lectura, escritura y matemáticas. El apoyo suele llegar demasiado tarde y no satisface suficientemente las necesidades de los alumnos”. Por esta razón, desde 2028 se introducirá la instrucción de recuperación para fomentar estas habilidades tempranas.
En un análisis de la OCDE de los resultados de Suecia en las pruebas PISA 2022, se evaluó esta situación, con conclusiones como que “el entorno de aprendizaje altamente digitalizado se asocia con una mayor prevalencia de distracciones digitales”.
Los libros no deben abandonarse nunca, al contrario, debemos fomentar su uso. Está comprobada su conexión con el desarrollo de habilidades fundamentales como la comprensión lectora y la escritura, así como el incentivo de la creatividad, la construcción de pensamiento crítico, etc.
Sin embargo, emplearlos no debería reñir con el conocimiento y manejo de las tecnologías digitales pues se trata de herramientas útiles a través de las cuales es posible potenciar el aprendizaje, al ofrecernos una gama de posibilidades pedagógicas, cuyo uso, necesariamente, debe ser equilibrado, regulado y ético.
@Rector_Unisimon








