El Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado en Extinción de Dominio de Medellín ratificó la pérdida definitiva del inmueble donde funcionaba el conocido Museo de Pablo Escobar en Medellín, luego de determinar que la propiedad fue adquirida con recursos provenientes del narcotráfico.
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El fallo confirmó la decisión sobre el predio ubicado en el sector de Las Palmas. La medida deja el bien bajo administración permanente de la Sociedad de Activos Especiales (SAE).
La vivienda, ubicada en el sector de Las Palmas, había sido intervenida previamente por las autoridades y posteriormente demolida como parte de las acciones contra espacios relacionados con la exaltación del narcotráfico.
Dentro del lugar se exhibían automóviles antiguos, motocicletas, restos de aeronaves y distintos objetos vinculados al antiguo cartel de Medellín. El sitio era promocionado en redes sociales y páginas web como una parada turística para visitantes interesados en la historia de la mafia colombiana.
La administración del espacio estuvo ligada a Roberto Escobar, hermano mayor del narcotraficante, quien manejó durante años el funcionamiento del museo privado.
La decisión judicial fue confirmada por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado en Extinción de Dominio de Medellín, que concluyó que el inmueble había sido adquirido con recursos provenientes de actividades ilegales relacionadas con el tráfico de drogas.
Las investigaciones de la Fiscalía establecieron que la propiedad figuró inicialmente a nombre de Gilma Aidée Urdinola Ospina, familiar de Iván Urdinola, antiguo cabecilla del cartel del Norte del Valle. Tiempo después, tras la muerte de Escobar en 1993, los derechos sobre el predio fueron transferidos a Marina y Gloria Escobar, hermanas del capo.
Sin embargo, el expediente judicial indicó que las familiares nunca ocuparon directamente la vivienda ni ejercieron control efectivo sobre ella.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, respaldó la decisión y afirmó que la ciudad debe seguir alejándose de cualquier símbolo asociado a la violencia y al narcotráfico.
El mandatario recordó además el impacto que tuvo la guerra del cartel de Medellín entre las décadas de los años 80 y 90, periodo en el que miles de personas fueron víctimas de atentados, secuestros y asesinatos relacionados con las estructuras criminales.
Con este fallo, las autoridades consideran cerrado uno de los capítulos más polémicos relacionados con el llamado “narcoturismo” en la capital antioqueña.


