El incremento de las acciones violentas del ELN en el nororiente colombiano mantiene bajo alerta a las autoridades y al sector transportador de la región.
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Uno de los hechos más recientes ocurrió en la carretera que conecta a Málaga, en la provincia de García Rovira, con Pamplona, Norte de Santander, donde un bus de la empresa Concorde fue quemado en un ataque que sería atribuido a integrantes del ELN.
Este hecho se suma a otros dos incidentes registrados en las últimas semanas en importantes corredores viales entre Arauca, Santander y Norte de Santander. En esas zonas, vehículos de carga y de transporte público han sido objeto de intimidaciones y ataques armados presuntamente cometidos por el grupo insurgente.
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Según las autoridades, varios hombres armados detuvieron el bus y obligaron a los pasajeros a bajar antes de incendiarlo. Aunque no hubo lesionados, el hecho causó preocupación entre conductores y viajeros que utilizan esta vía, considerada estratégica para la conexión entre el oriente del país y la región del Catatumbo.
Frente a la escalada de violencia, las autoridades de Santander anunciaron el fortalecimiento de las medidas de seguridad y alertaron sobre posibles nuevos ataques en sectores donde el ELN tiene presencia, entre ellos Barrancabermeja, la provincia de García Rovira y el municipio de Coromoro.
Además, las autoridades ratificaron una recompensa de hasta 50 millones de pesos para quienes suministren información que permita ubicar y capturar a cabecillas de esta organización armada ilegal que operan en el departamento.
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Por otro lado, Oscar Hernández Durán, secretario del Interior de Santander, aseguró que “se mantiene un monitoreo permanente para anticiparse a cualquier amenaza contra la seguridad ciudadana y evitar la expansión de grupos armados en el territorio”.
La situación mantiene preocupadas a las empresas de transporte y a las comunidades de la zona, que solicitan mayores garantías de seguridad en las carreteras. Los transportadores señalaron que estos ataques representan un riesgo para conductores y pasajeros, además de afectar el comercio, la movilidad y el abastecimiento entre Santander y Norte de Santander.
Finalmente, las autoridades continúan desarrollando operativos militares y policiales en los tramos viales considerados más vulnerables, al tiempo que organismos de inteligencia avanzan en las investigaciones para determinar qué estructura del ELN estaría implicada en la quema de vehículos y las amenazas contra compañías de transporte público.





















