El joven cantante Miguel Ayala, hijo del reconocido intérprete de música popular Giovanny Ayala, rompió el silencio sobre los angustiosos 11 días que permaneció secuestrado en el departamento del Cauca, un hecho ocurrido a finales de 2025 y que generó conmoción en el país.
Lea más: Consulado de Colombia en Guadalajara suspende atención por motivos de seguridad
Dos meses después de haber recuperado su libertad junto con su amigo Nicolás quien lo acompañaba a sus presentaciones, el artista relató en entrevista con la emisora La Kalle cómo vivió el cautiverio y cuáles fueron los momentos más tensos desde el instante en que fue interceptado hasta su liberación.
Asimismo, el secuestro se registró el 18 de noviembre de 2025, cuando el joven regresaba de cumplir compromisos musicales en un municipio caucano. En plena vía Panamericana fue abordado por hombres armados. Según contó, en un primer momento creyó que se trataba de un asalto común.
“Yo pensé que era un robo, fue de película. Era agaché la cabeza. Yo tenía el bolso aquí, entonces era la plata, la plata y yo no tenemos, llévese todo, llévese el celular”, expresó.
Ver más: ELN asegura que habrá cese unilateral de hostilidades durante las elecciones del 8 de marzo
Durante el trayecto, Miguel permanecía en varios momentos con el rostro cubierto. De acuerdo con el testimonio del cantante, los captores les advertían constantemente sobre posibles intentos de rescate.
“Apenas nos bajaron, caminamos como una hora más o menos y ya nosotros dijimos que estamos cansados, eso era agua, piedras, yo decía eso no se lo desea uno ni al peor enemigo”.
Además, de acuerdo con el testimonio del cantante, los captores les advertían constantemente sobre posibles intentos de rescate.

“Les demostramos que nosotros éramos bien; nosotros les dijimos: ‘Póngannos una bolsa ahí para que no nos vean, porque es incómodo, cuando esa bolsa nos ayudó, porque donde no estuviera, habrían visto que ellos habían llegado’”.
El momento de la liberación tampoco estuvo exento de tensión. El artista manifestó que escuchó disparos y no sabía si quienes se acercaban eran parte del grupo armado o personas que llegaban a auxiliarlos.
“Ellos decían que si nos llegaban a rescatar o algo, nos mataban de una vez, entonces yo de una escuché el tiro y me agaché y yo decía: ‘¿Son buenos o malos?’. Nos apuntaron y ya nos decían ‘bienvenidos a la libertad’”, recordó.
El caso tuvo amplia repercusión nacional debido a la trayectoria de su padre, nacido en Granada, Meta, y consolidado como una de las figuras de la música popular en Colombia. Durante los 11 días de cautiverio, familiares, colegas y seguidores promovieron mensajes en redes sociales y medios de comunicación exigiendo su pronta liberación.

Finalmente, aunque Miguel Ayala fue dejado en libertad el 2 de diciembre, aseguró que la experiencia dejó profundas huellas emocionales tanto en él como en su entorno más cercano, marcando un episodio que aún intenta superar.





















