La muerte de Kevin Acosta, un niño de 7 años diagnosticado con hemofilia A severa, ha generado conmoción en el país y reavivado el debate sobre el acceso oportuno a tratamientos de alto costo en el sistema de salud.
Asimismo, el menor falleció el pasado viernes 13 de febrero en el Hospital La Misericordia, en Bogotá, centro asistencial al que fue remitido desde el Huila luego de que su estado clínico se agravara tras un accidente en bicicleta que le habría causado una hemorragia interna.
Además, Kevin necesitaba un medicamento especializado para controlar su enfermedad. Sin embargo, su última dosis fue suministrada el 12 de diciembre, después de quedar sin IPS asignada. La ausencia del tratamiento y las complicaciones derivadas del accidente habrían acelerado el deterioro de su salud.

¿Qué es la hemofilia?
Según explica la Clínica Mayo, la hemofilia es un trastorno poco frecuente que dificulta la coagulación normal de la sangre debido a la ausencia o disminución de factores de coagulación, proteínas indispensables para detener hemorragias.
Asimismo, las personas con esta condición pueden presentar sangrados prolongados incluso ante lesiones leves, ya que el mecanismo natural de coagulación no actúa de manera eficaz. En los cuadros más severos, el mayor riesgo radica en las hemorragias internas, especialmente en articulaciones como rodillas, tobillos y codos, lo que puede generar daños en tejidos y órganos si no se interviene oportunamente.
La enfermedad suele tener origen hereditario y su tratamiento se basa en la administración periódica del factor de coagulación que el organismo no produce en niveles adecuados. En años recientes también se han desarrollado terapias que actúan mediante mecanismos distintos a los factores tradicionales.
“Si el nivel de tu factor de coagulación se encuentra levemente reducido, es posible que sangres solo después de una cirugía o de un traumatismo. Si tu insuficiencia es grave, puedes sangrar fácilmente sin razón aparente”, señala la entidad médica.
Principales signos y síntomas
Entre las manifestaciones más comunes se encuentran:
- Sangrado excesivo tras cortes, lesiones, cirugías o procedimientos dentales.
- Aparición frecuente de hematomas grandes o profundos.
- Sangrado inusual posterior a la aplicación de vacunas.
- Dolor, inflamación o presión en las articulaciones.
- Presencia de sangre en la orina o en las heces.
- Hemorragias nasales sin causa aparente.
- En bebés, irritabilidad sin motivo claro





















