Compartir:

En desarrollo del Consejo Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres que esta noche del viernes 6 de febrero lidera el presidente Gustavo Petro este le solicitó a la Corte Constitucional “levantar la suspensión para atender el desastre y sus consecuencias”.

Leer más: ¿Qué diferencia hay entre un frente frío y otros fenómenos atmosféricos que afectan el clima?

Además anuncia que derribarán, con el Ejército, los diques que impiden flujos del agua en la zona de desastre y a su vez restituirán las tierras robadas a las ciénagas y caños para mitigar las inundaciones.

Y de paso alega que “nunca se debió construir Urrá, el indígena asesinado y descuartizado por los paramilitares, Kimy Pernía Domicó tenía razón, el previó en su discurso ante la cámara de representantes lo que pasa hoy. El embalse se hizo para que unos terratenientes hoy con influencia en las cortes, se robaran las tierras de las ciénagas y caños del bajo Sinú Desastre en Córdoba y Sucre, y lo que nos exigen es recortar presupuestos: un suicidio”.

Lea además: Así quedó el tarjetón para las consultas presidenciales de marzo

Con todo esto se refiere el mandatario de los colombianos a los estragos causados por el frente frío que inició el fin de semana anterior y que ya deja, según su informe a través de la red social X “14 muertos, nueve mil viviendas destruidas, casi 50.000 familias afectadas. 35.000 hectáreas inundadas, 300.000 afectadas”.

Además de un estado de riesgo de hambre en los departamentos de Córdoba y Sucre por la crisis climática imprevisible, según la FAO.

Petro enfatizó que se estaba “ante un hecho que era sobreviniente y que describíamos explícitamente en el decreto de emergencia que suspendió la Corte” a cargo del magistrado Carlos Camargo Assis.

Le puede interesar: “Habrá que hacer una reforma constitucional y estamos cumpliendo con nuestras funciones”: CNE sobre propuesta de Iván Cepeda de eliminar esta entidad

Y agregó que “se juntó un hecho imprevisible, la Corte en su primera expresión tumbando un decreto de emergencia del gobierno, el primero, dijo que en el clima no había imprevisibilidad; pues la ciencia dijo que la crisis climática es cada vez más imprevisibilidad creciente y hacia el colapso. No se registra en la historia que hubiera fluido tanto una corriente fría ártica hacia el sur, como la que llegó a nuestra costa. Se ha producido cantidades de lluvia sin recuerdo estadístico en la región. Se conjuga con la codicia con que se ha manejado los embalses de agua, hoy por hoy. Solo por dejar funcionar termoeléctricas de gas que dejan tarifas diez veces más altas que los costos de las hidroeléctricas, no las han dejado funcionar y se han llenado por encima de sus máximos”.

Dijo que el frente frío ártico en Colombia no es un chiste y debe declarar una vez más la emergencia económica ambiental y social en la región y puede extenderse al país.

Instó a la Superintendencia de Servicios Públicos a examinar los niveles de todos los embalses y tomar sanciones, “debe exigirse a XN por qué ha permitido especulación con las tarifas de energía en tiempos de sequía, dejando llenos los embalses cuando lo que vienen son lluvias, solo para que tuvieran la excusa de la escasez de gas”.