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En el convulsionado departamento del Cauca, donde en los últimos meses el orden público ha estado muy alterado, también hay espacio para el arte y la cultura promovida desde la Policía Nacional.

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Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que se ven atrapados, al igual que sus padres, por el miedo al estar rodeados del fuego cruzado que suele sorprenderlos en cualquier hora del día y lugar, han visto en la música un espacio para explorar y expresar sus talentos y de paso sacarle la mejor nota musical a la vida.

Su tutor musical, quien lo creyera, es un teniente de la Policía Nacional que comanda la Estación del municipio de Suárez, la misma que hace una semana fue atacada por los violentos en medio de los tantos hostigamientos que suelen presentarse en esta zona del suroccidente colombiano.

En medio de ese agitado panorama en el que el traqueteo de las armas ha sido y sigue siendo protagonista, el teniente Hernán Darío Chica Franco saca tiempo para construir país, para fortalecer el binomio Policía-comunidad y para hacer patria con la música y los violines en la era de las trincheras.

Chica Franco, que lleva 7 años y medio en la Policía Nacional, no descuida sus otras labores como jefe de la institución en Suárez, siempre está listo, o mejor 5.8, para atender cualquier situación de orden público que se registre. El fusil terciado, una pistola 9 mm en la cintura y su inseparable violín con el uniforme verde oliva lo distinguen entre los demás a la hora de acudir a la sede de la Casa de la Cultura a dictar las clases.

Unos 50 hijos de Suárez, entre niños, niñas, adolescentes y jóvenes son sus estudiantes, mientras que los espectadores suman otro tanto, entre ellos padres de familia que ven asombrados y agradecidos con la labor de este policía.

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Cortesía

El teniente Chica, de 29 años, no es un desconocido en el Cauca, en los últimos 4 años ha estado al frente de las estaciones de Caloto, Jambaló, Puerto Tejada y Suárez que fue la primera población a la que llegó trasladado desde el departamento de Sucre donde comandó el Grupo de Operaciones Especiales (Goes) de la Policía.

Su paso por Caloto quedó marcado por haber cantado, con su violín, las novenas de Navidad con las monjas del pueblo, mientras que en su estadía en Jambaló se dedicó a enseñarle música a los privados de la libertad que estaban en la Estación, y ahora en Suárez sigue esa enseñanza con la población joven y esta es una actividad que le agradece a la administración municipal y en especial a la Dirección de la Casa de la Cultura que lo apoyó en su iniciativa y le prestó los violines, algunos de los cuales él tuvo que reparar.

Cuando se le pregunta por qué enseña música asegura que esa es su otra “pasión, la música nos enseña a construir y transmitir y aquí en estas zonas del país es muy bueno generar esos espacios con la comunidad, en especial con los niños y jóvenes para alejarlos de la violencia, de los cultivos ilícitos, del terrorismo y del miedo constante que sufren en sus hogares por el hecho de vivir en medio del conflicto armado. La magia del violín resuena en sus manos, brindándoles una experiencia inolvidable y esperanzas para un futuro mejor”.

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Antes de incorporarse a la Policía Nacional, en la época de sus estudios de secundaria, el ahora teniente Hernán Darío Chica Franco, empezó su formación musical en el municipio de Itagüí y además perteneció a la Orquesta Sinfónica de Envigado con quien estuvo en una gira internacional por México.

El oficial Hernando Chica asegura que a cada rincón de Colombia donde el mando institucional lo envíe seguirá llevando su violín para seguir con su propósito de promover la música como actor de paz y convivencia.

Cortesía.