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Hace muchísimos años vengo escuchando que de recupera el Río Magdalena, la primera arteria fluvial del país.

Pero la realidad es otra, una burla con el pueblo colombiano y más que todo a los atlanticenses que somos los perjudicados en este paseo, porque nos convierte en los receptores de todas las aguas negras y tóxicas que derraman las grandes empresas del interior del país.

No existe el más mínimo respeto por la salud, de estos costeños que tenemos que aguantar dichos abusos de las autoridades competentes hagan un gesto por remediar la situación que tanto nos afecta.

Son muchos los políticos costeños que han ocupado cargos públicos que hubieran haber hecho la intensión de ocuparse del asunto pero se hicieron los de la vista gorda por beneficio propio, lo mismo está pasando con la sedimentación que recibe el canal de acceso del terminal Marítimo de Barranquilla.

Desde el año 1997 hasta el año 2003 se han retirado más de seis millones quinientos mil dólares sin poner lo que se ha pagado a entidades extranjeras en dizque estudios que nunca se han visto los resultados y sigue y seguirá el cuento de nunca acabar.

Por eso no es todo. Existe algo más grave y es que ese sedimento que las dragas que allí han trabajado, derraman a 200 mts de la desembocadura dichos residuos en un sitio que la capitanía del puerto llama el abismo, hasta ahí todo está bien pero dicho señores no tienen en cuenta que el setenta por ciento se pierde en el abismo, pero el otro treinta por ciento se lo lleva la corriente y la brisa, depositando esos excedente en las playas de Puerto Mocho, Sabanilla, Salgar, Prado Mr, Puerto Colombia, Puerto Velero, Caño Dulce y Santa Verónica.

Todos esos balnearios eran los puntos de recreación de todos los barranquilleros. Hoy en día es todo desolación porque no existen playas, ya que las fuertes brisas y las grandes marejadas se han encargado de destruir esos puntos de recreación y que la mano del hombre se han encargado de ayudar en darle exterminio a estos pueblos.

Por favor no barran el frente de la casa y echen la basura para adentro terminado el frente limpio pero en el interior una verguenza para quien la vista. Hagan algo por estas playas, aunque sean los espolones tantas veces anunciados, no sigan con el cuento del gallo capón.

Seguiré criticando constructivamente, a pesar que habrán muchos que no compartan conmigo lo escrito.

Atentamente,
Jack Lux D