Ayer, desde que comenzó el día, los niños de Villa Olímpica (una urbanización en la entrada de Galapa) se levantaron con una sola cosa en la cabeza: 'hoy es la Gran Parada Infantil e Incluyente'.
Desde las 10:35 de la mañana comenzaron a llegar los primeros grupos folclóricos a la entrada de la ‘ciudad parque’ -punto de encuentro para arrancar el recorrido de una hora aproximadamente- con el encantador sonido del millo de fondo que retumbaba y alegraba a todos, pese al inclemente sol y la poca brisa que se sentía en el lugar.
En el desfile, donde los protagonistas son los niños y jóvenes, se respiraba un ambiente de alegría desde los que se encontraban esperando el llamado para salir a bailar y dejarlo todo en la calle -que para ellos se convierte en una pista luminosa- hasta los que corrían de un lado para otro ultimando detalles.
Ricardo Espinosa, es uno de los niños que esperaba ansioso la indicación, y quien desde el domingo solo tenía en su cabeza que volvería a recorrer las calles de la urbanización bailando, escuchando los aplausos y viendo las sonrisas de un público alentador sentado en bancos y sillas bajo la sombra de los pocos árboles de almendro que se ven en el bulevar.
'Ayer (domingo) quería que el día se pasara rápido, hoy (lunes) cuando me levanté, lo primero que hice fue buscar mi disfraz y medio desayunar porque me quería venir corriendo', dijo el pequeño de 9 años de edad, mientras se organizaba en la fila del grupo folclórico ‘Fantasía de Villa Olímpica’.
Una vez comenzado el desfile, a las 11:44 de la mañana, Ricky – como le dicen cariñosamente sus padres- y sus compañeros de baile prendieron la fiesta con sus pases de champeta y merengue, este último el que más le atrae al menor, quien brillaba –literalmente– por el reflejo de la luz del sol en las lentejuelas azules que decoraban su pantalón, camisa y sombrero.
Los cotorros luchan contra la extinción
Otro de los encantos de la Gran Parada Infantil –que se encuentra en plena etapa de crecimiento y que tiene un futuro prometedor por la energía de sus pequeños hacedores– es la compasa folclórica ‘Cotorros de Villa Olímpica’, compuesta por niños entre las edades de 6 a 12 años, y que además este año tiene como lema proteger a los animales en vía de extinción y los recursos naturales.
Siam Osorio es un niño bogotano que vive hace 6 años en Galapa con sus padres –también nacidos en la capital– que hace parte de los 20 integrantes que le da vida al disfraz haciéndolo brincar y ‘volar’ en círculos sobre el caluroso pavimento, y que promueve el 'respeto' a la vida de los animales, en este caso los cotorros que ha sido blanco de cazadores furtivos para su comercio ilegal en países europeos.
El menor, que a pesar de no haber nacido en estas tierras, dijo que se siente identificado con la cultura costeña. 'La cultura de acá es muy chévere, en Bogotá no se ven mucho estos desfiles, pero acá me gusta porque la gente siempre está riendo y me gusta que la gente sea feliz', manifestó el pequeño mientras descansaba sobre un anden y se hidrataba después de recorrer bailando cuatro cuadras aproximadamente.
Después de una hora de recorrido, los hacedores y actores del Carnaval manifestaron su satisfacción por los aplausos recibidos de parte del público que los acompañó.
Así nació el desfile
Maribel Padilla, una de las líderes y organizadoras del desfile, explicó que la idea de hacer la Gran Parada Infantil nació hace siete años cuando su hija –quien en esa época tenía 5 años- se lo propuso en un momento de indignación al ver que los niños no se divertían en carnavales.
'Mami aquí en carnavales no se hace nada. Los niños no se divierten, por qué no organizamos un desfile', fueron las palabras que recordó Padilla de aquel momento que no sabía que iba a tener tanta trascendencia.
Maribel aseguró que después del llamado de su hija, quien hoy tiene 12 años y que la ayuda con todos los preparativos, comenzó a tocar puertas y buscar aliados para darle un motivo más de alegría y diversión a los niños.
Recordó que el primer año salieron cuatro grupos y que con el pasar de los tiempos fueron integrándose más niños galaperos a la fiesta, teniendo así la asistencia de 12 comparsas que unen y le dan un sentido positivo a la urbanización.


