El Distrito de Barranquilla realizó la socialización de la tercera y última etapa del proyecto de mejoramiento y transformación del mercado de La Magola, en el centro de Barranquilla.
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La gerente de ciudad, Ana María Aljure, estuvo por parte de la Alcaldía dialogando con los comerciantes y representantes de la comunidad que se verá impactada por el proyecto.
“Socializamos con la comunidad y comerciantes las obras de la Alcaldía de Barranquilla, en este importante mercado público de nuestra ciudad. Seguimos trabajando por y para nuestra gente, por la recuperación de espacios, dignificación de su labor y movimiento de la economía local”, apuntó Aljure.
En ese mismo sentido, Aljure señaló que “La Magola es un mercado para transformar la vida de nuestra gente. Todo ha sido pensado y trabajado, y escuchándolos a ustedes, que son los dueños de la necesidad. Barranquilla está hoy donde está por el trabajo en equipo”, señaló la funcionaria.
Un proceso continúo
En los pasados meses, el alcalde Alejandro Char ha sido enfático en que La Magola entrará en su fase de transformación definitiva, esto tras el éxito del Gran Bazar, en el cual se logró reubicar a más de mil vendedores estacionarios.
Con el proceso se busca potenciar las 10 cocinas tradicionales de La Magola para convertirlas en un destino culinario, similar a lo que ocurrió en el renovado Mercado de Granos.
Además, se están implementando programas de capacitación para que los vendedores de La Magola utilicen plataformas de pago digital y gestión de inventarios.
Finalmente, la inversión en infraestructura ha ido de la mano con la formalización. Muchos vendedores que antes operaban en la informalidad total hoy cuentan con esquemas de acompañamiento que les permiten acceder a microcréditos, rompiendo el ciclo del “gota a gota” que azotaba al sector.
Primeras fases
La primera gran fase se culminó en 2023. El enfoque fue la recuperación de la planta física. No se trató de demoler y volver a construir, como se hizo con el Gran Bazar, sino de sanear lo existente para frenar el deterioro.
Se reemplazaron las antiguas láminas deterioradas por sistemas de cubierta termoacústica, mejorando no solo la impermeabilización, sino la temperatura interna del mercado.
Se reconstruyeron los canales de desagüe y se instalaron nuevas redes de alcantarillado para evitar los rebosamientos de aguas negras, un problema crónico de la zona, y se realizó una actualización del sistema de redes eléctricas.
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Una vez que el interior de La Magola quedó funcional, la estrategia en el 2025 se concentró en lograr que tuviera conectividad con los espacios que la rodean, pues depende de cómo la gente llegue a sus instalaciones.
Esta fase se centró en el paisajismo y la movilidad peatonal. Se intervino el callejón que conecta a La Magola con el mercado El Playón.




















