La siembra de más de 200 mil árboles y la consolidación de cinco bosques urbanos han sido acciones clave para que Barrranquilla sea galardonada, por sexto año consecutivo, como Ciudad Árbol del Mundo.Esta es una distinción otorgada por la Arbor Day Foundation y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que destaca a las urbes a nivel mundial que son líderes en gestión y sostenibilidad del arbolado urbano.
En las últimas dos décadas, la capital del Atlántico ha avanzado en la estructuración de un modelo de desarrollo urbano que se ha complementado con procesos sostenibles que ponen a la naturaleza como eje central de su transformación.
Así lo ratificó el alcalde Alejandro Char, quien destacó que este reconocimiento pone de presente el compromiso de la capital del Atlántico “con un desarrollo que piensa en el futuro y en las nuevas generaciones”.
En ese sentido, el mandatario distrital destacó que se ha avanzado en la siembra de árboles y asimismo “hacia una Barranquilla más verde, sostenible y en armonía con su entorno”.
A eso se suma una política pública enfocada en el mantenimiento permanente del arbolado urbano, garantizando su crecimiento, salud y sostenibilidad en el tiempo.
“Este es un reconocimiento internacional, que consolida el liderazgo de la ciudad en la transformación y sostenibilidad urbana. Que confirma que cuando planificamos a largo plazo, los resultados se sienten en la vida de la gente”, destacó la gerente de Ciudad, Ana María Aljure.
De esta manera se cumplen los cinco estándares establecidos para la obtención de este reconocimiento, cuya entrega oficial se cumplirá en el mes de mayo durante una ceremonia que tendrá lugar en Jalisco, México.
Sostenibilidad urbana
En el marco de este proceso de transformación urbanística, en la ciudad se ha adelantado la intervención de espacios públicos mediante paisajismo y recuperación de zonas verdes, logrando la construcción o recuperación de 356 parques, plazas y bulevares, que suman más de 2,5 millones de metros cuadrados de espacio público.
De acuerdo con la más reciente encuesta de Barranquilla Cómo Vamos, el 77,9 % de los ciudadanos se encuentran satisfechos con las plazas, parques y zonas verdes que existen en la ciudad.
De la misma manera, más de 70 puntos críticos se han convertido en entornos verdes y seguros para la comunidad a través de la estrategia Barranquilla Limpia y Linda, que ha permitido el fortalecimiento de la cultura ciudadana, al tiempo que se mejora la disposición de residuos y se logran entornos más limpios, organizados y dignos.
Por medio de esta estrategia, de acuerdo con las autoridades distritales, se han impactado a cerca de 100.000 ciudadanos con la intervención de más de 66.220 metros cuadrados y la reducción de más de 42.000 toneladas de CO2 equivalentes al año.
Por otro lado, la trampa instalada en el año 2012 en el arroyo León se ha constituido en un “filtro” que evita la llegada de residuos voluminosos a la ciénaga de Mallorquín y al mar Caribe. Desde su entrada en funcionamiento se ha logrado la recolección de más de 215 mil toneladas de residuos como inservibles, escombros, residuos sólidos orgánicos e inorgánicos.
Bosques urbanos
Barranquilla ha afianzado una red de cinco bosques urbanos que han permitido crecer en el desarrollo de la infraestructura verde urbana. Estos ecosistemas contribuyen a regular la temperatura, mejorar la calidad del aire, conservar la biodiversidad y elevar la calidad de vida de los ciudadanos.
Cada uno de estos bosques alberga entre 2.500 y 6.000 árboles de diversas especies nativas y adaptadas al clima tropical de la ciudad. Entre ellas se destacan la ceiba blanca, el mangle plateado, el roble morado, el almendro y la ceiba bonga.
Está red está conformada por el Bosque Hogar Caribe, ubicado entre Villas de San Pablo y Caribe Verde, con aproximadamente 3 hectáreas y 3.000 árboles de 16 especies diferentes. También se destaca el Bosque EDAR, ubicado en el barrio El Pueblo, con 4,8 hectáreas y 4.892 árboles trasplantados de 12 especies.
Igualmente hacen parte el Bosque Urbano Ciudad Caribe, en el sector de Caribe Verde, con 2,3 hectáreas y 3.904 árboles trasplantados de 14 especies; el Bosque Urbano Campo Alegre, con 5,4 hectáreas y 5.900 árboles de la especie roble morado; así como el Bosque Urbano de Miramar (BUM), un espacio de renaturalización urbana que complementa la infraestructura verde de la ciudad, mejora el microclima al interior del bosque y, al mismo tiempo, permite la conservación del bosque seco tropical de casi 30 hectáreas.
“Los bosques urbanos no son simplemente áreas verdes decorativas. Son infraestructura viva que trabaja las 24 horas del día regulando el clima, purificando el aire y protegiendo el recurso hídrico de Barranquilla. Son, en su esencia, una inversión en la salud y el bienestar de todos los barranquilleros”, indicó Richard Fernández, gerente de Siembra Más, entidad que se encarga de la gestión de estos espacios.
En la ciudad, según las estimaciones de las autoridades ambientales, cada árbol adulto es capaz de capturar entre 30 y 50 kilogramos de CO2 al año, retener entre 100 y 500 litros de agua lluvia —reduciendo el riesgo de inundaciones— y generar entre 20 y 100 metros cuadrados de sombra que disminuyen la sensación térmica hasta en 20 grados centígrados en su entorno inmediato.De esta manera, a nivel general, la cobertura arbórea puede reducir entre 3 y 8 grados la temperatura urbana percibida.
“Barranquilla a otro nivel significa también una ciudad más verde, más fresca y más sostenible. Cada árbol que sembramos y cuidamos es una apuesta concreta por la calidad de vida de los barranquilleros de hoy y de las generaciones que vienen”, agregó Fernández.
Otras acciones de impacto
Barranquilla también se ha ratificado como pionera en la gestión innovadora de residuos implementando la primera planta de tratamiento de residuos orgánicos en el mercado público Gran Bazar, que procesa hasta tres toneladas diarias.
Este proyecto vincula a recicladores y comerciantes para mejorar las condiciones sanitarias de los mercados desde la cultura de separación en la fuente.
Entre los principales resultados del proceso se encuentran biogás, que puede convertirse en energía eléctrica equivalente al consumo de 200 a 250 hogares, y biol, un fertilizante líquido que mejora la productividad agrícola, así como compost y subproductos orgánicos que fortalecen la fertilidad del suelo.
El impacto de este reconocimiento
Nelson Rangel, docente de la Facultad de Ciencias Básicas de la Universidad del Atlántico, resaltó que la capital del Atlántico se posiciona a nivel mundial como un referente en arborización y sostenibilidad.
“Este reconocimiento lo que refleja es que la ciudad está recuperando distintos espacios e incorporando árboles en lugares donde antes no había, mejorando así el espacio público. Esto favorece la calidad de vida, contribuye a disminuir la sensación térmica —porque entre menos árboles haya, más caliente se vuelve la ciudad— y promueve la creación de espacios donde la gente suele permanecer, ya que son más frescos y agradables”, resaltó el experto.
En ese sentido, también destacó que “es un premio que indica que la ciudad va por buen camino en materia de sostenibilidad y en la incorporación de árboles dentro del entorno urbano”.
Una iniciativa de carácter global
Un total de 283 ciudades, provenientes de países como Argentina, Australia, Bangladesh, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Francia, Guatemala, India, Italia, Mauricio, México, Nueva Zelanda, Perú, Puerto Rico, Eslovenia, España, Suecia, Uganda, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Estados Unidos, hacen parte de esta iniciativa global.


