El reloj marcaba las 2:32 p. m. del jueves 5 de febrero cuando el buque Ocean Mariner, de bandera liberiana, zarpó desde la zona portuaria de Barranquilla con rumbo al puerto de Río Haina, en República Dominicana.
Lo que en principio parecía una operación rutinaria terminó convirtiéndose en un episodio aún sin cerrar, a raíz de un cambio abrupto en la trayectoria de la embarcación que derivó en su interceptación por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos.
Su salida desde la terminal de líquidos Palermo Tanks, que hace parte de un robusto centro industrial ubicado sobre el río Magdalena ubicado en jurisdicción del municipio de Sitionuevo (Magdalena), estuvo marcada por el cumplimiento de los protocolos habituales de una operación de exportación.
Así pudo establecer EL HERALDO tras consultar a varias fuentes del sector portuario, que recalcaron que esta operación se cumplió bajo la modalidad de Free On Board (FOB), un inconterm (códigos estandarizados para agilizar el comercio internacional) exclusivo para transporte marítimo.

Dicha modalidad contempla que el vendedor debe cargar la mercancía a bordo del buque designado por el comprador en un puerto de embarque; en ese momento se transfiere el riesgo al comprador, tal como aconteció en este caso.
“En el puerto de origen se hizo la trazabilidad correspondiente. El exportador en cuestión tiene experiencia y ha realizado varias ventas de fuel oil (que no es petróleo crudo, sino un combustible utilizado para barcos y plantas de generación eléctrica)”, sostuvo.
En ese sentido, agregó que “el barco llegó, cargó el producto, se realizaron las inspecciones correspondientes y se autorizó la exportación. Es cierto que el barco venía de Cuba, pero el destino declarado era República Dominicana”.
El comprador, según ha trascendido, sería una empresa registrada en Panamá, que habría contratado la embarcación para transportar el combustible hasta el puerto dominicano. Aunque aún no existe un pronunciamiento oficial detallado sobre las razones de la interceptación, fuentes del sector indicaron que el historial reciente del buque —que habría estado previamente en Cuba— pudo haber influido en el monitoreo de su recorrido por parte de agencias estadounidenses.
Además, indicaron que existe la posibilidad de que la carga hubiese sido revendida en tránsito, una práctica que si bien es legal dentro del comercio internacional, implica la modificación de la documentación y la notificación correspondiente a las autoridades marítimas y portuarias.
Desde la Asociación de Puertos del Atlántico (Asoportuaria) han hecho un llamado a evitar especulaciones que repercutan en la reputación de la zona portuaria, que avanza en un proceso de recuperación de confianza tras las crisis que tuvo en el pasado con el calado operacional.



















