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La pareja de argentinos conformada por José Luis Centofante, de 69 años, y Claudia Mollard, de 64, lleva 43 años casada. Hace poco tiempo se jubilaron, alquilaron dos locales y dos casas de su propiedad para comprar una pequeña furgoneta que trasformaron en una acogedora casa rodante.

Escogieron su ropa y comenzaron a rodar por la carretera. No querían irse de este mundo sin antes conocer más que el campo, su natal Buenos Aires y la panadería de la cual subsistieron desde que una mala jugada con las cosechas los obligó a abandonar el oficio de campesinos.

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JEISS0N GUTIERREZ EL HERALDOEste vehículo ha sido su hogar durante los últimos meses.

“No estamos de vacaciones, estamos jubilados los dos. Y decidimos, en el año 2020, comprar este auto y empezar a viajar. Así que ya llevamos 80 y pico mil kilómetros. Lo que yo quería hacer es, antes de que Dios me lleve para arriba, conocer Machu Picchu en Perú y dar la vuelta por Venezuela y volver en barquito por el Amazonas”, relató José Luis.

El hombre tiene la cabeza ‘destechada’, con poco cabello. Pero tiene un frondoso mostacho que se le mueve al viento a cambio de su melena. La brisa que le pega de frente en el Gran Malecón de Barranquilla le sirve de colofón para descansar antes de emprender el viaje de regreso a su nación.

Una parada en carnaval

No pudieron llegar en mejor época del año. En el Malecón se sienten tambores de cumbia. El carnaval se volvió el aliciente para quedarse unos días a disfrutar de la ciudad que ya había conocido hace más de una década, pero que el viaje por tierra les permitió redescubrir.

“Acá vine en el 2013, cuando estuvimos por Cartagena visitando a unos familiares, pero lo hice en avión. Esta vez he conocido pueblos que no figuran en el mapa, digamos que es una experiencia con la gente y te abren las puertas, es algo bárbaro, hermoso. Ahora me encontré que todo ha cambiado. Está muy lindo y limpio”, apuntó el hombre mientras observaba el horizonte.

Rumbo al norte

La casa rodante de José Luis y Claudia es una de las cinco que hay estacionadas en el Malecón y dando vueltas por Barranquilla. Una app que recomienda sitios para viajeros establece ese punto en el recorrido como seguro para descansar en la travesía, la que es, para muchos, muy larga y de años.

“Todos van a Alaska. Nosotros no, porque ya a la edad nuestra es medio complicado, además el cruce también es un costo medio grande y hasta ahora nos embarcamos en esta aventura y vamos bien”, reconoció José Luis.

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EL HERALDO conversó con Rocío López, quien también viene desde Argentina y estacionó su tráiler en el Gran Malecón para vender artesanías, apuntando a llegar a Alaska, en la punta más al norte del continente.

“Trabajo en el proyecto de recorrer América del Sur a través de mi página ‘Huellas en el Camino’. Aparte de mostrar videos, donde uno puede recorrer con bajo presupuesto, también alimentamos perritos en la ruta, alimentamos a todos los animalitos que necesitan ayuda y los cuidamos”, dijo.

Varados en Colombia

Rocío salió desde Santa Fe, subió por Chile, pasó a Ecuador y de ahí entró a Colombia y ya lleva más de un mes y medio por las vías nacionales.

JEISS0N GUTIERREZ EL HERALDORocío viaja por el continente alimentando a los animalitos que se encuentra.

“Recorrimos un montón. Yo lo tengo todo anotado porque me olvido: Orito, Pitalito, Altamira, Gigante, el desierto de la Tatacoa, Natagaima, Cajamarca, Armenia, Finlandia, seguimos luego por Quillabamba, Puerto López, Santa Rosa, Medellín . Después tuvimos 15 días varados en Caucasia porque teníamos un problema con el auto y nos agarró justo a la Navidad”, dijo.

Cuando por fin pudieron arreglar el carro, pudieron salir y llegar al Caribe: “Pudimos ir para Coveñas, Rincón del Mar, San Onofre, Cartagena y Barranquilla. Acá llevamos como tres semanas, porque estamos todavía con arreglo del auto que recién terminamos todo, así que podemos seguir el viaje para Santa Marta y La Guajira para cruzarnos para Venezuela”.

Y es que la ruta tiene sus desafíos complejos, haciendo que el viaje dure mucho más de lo proyectado. Los docentes Nicolás y Virginia Zizuela decidieron un día empacar todo y recorrer las carreteras del continente rumbo a Alaska.

“Salimos de Argentina hace dos años y medio. Salimos con nuestros propios ahorros, de nuestro trabajo. Allá nos dedicamos a la docencia y también somos guardavidas. Y además hacemos artesanías en piedras. En estos momentos, estamos ofreciendo también café, budín, y con eso solventamos gastos diarios”, explicó Nicolás.

JEISS0N GUTIERREZ EL HERALDOVirginia y Nicolás son docentes aventureros.

En medio de la complejidad del desafío, llegar a Barranquilla en épocas de fiestas le ha dado un tono diferente a la expedición: “Es un lindo objetivo que nos propusimos. Nos parece divertido, nos parece que está bueno conocer otras culturas, entonces, vamos para adelante con el proyecto”.

Además, recordó que “ya son muchos países: Uruguay, Brasil, Paraguay, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Barranquilla nos encanta, nos encanta el clima. Ahora, justamente, están las fiestas de carnaval, el ambiente es muy divertido. El lugar es muy bonito, el Malecón, la verdad que lo han dejado espectacular, y estamos contentos de estar acá, nos sentimos bien”.

El recuerdo de Teo

José María Blahatsky se bajó de su vehículo, donde también busca desde hace cuatro años y medio llegar hasta Alaska. Luce una camisa de barras verticales azules y amarillas, es inconfundiblemente la de Rosario Central.

Esta casa editorial lo abordó y solo le tuvo que decir un nombre para que se le iluminara el rostro: Teófilo Gutiérrez.

Jeisson GutiérrezJosé María es un hincha de Teófilo Gutiérrez.

Ni lo dudó para comenzar a contestar: “Sí, hace un tiempo jugó Teo, nos trajo un par de emociones importantes. Todo el mundo lo recuerda por la franja que le hizo a Boca Juniors jugando para Rosario Central en la cancha de ellos (La Bombonera). Pero bueno, nosotros lo recordamos como un buen delantero para nuestro equipo en ese entonces”.

José María nunca le soltó la pista y antes de seguir su camino quisiera ir a verlo jugar al estadio Romelio Martínez con el Junior: “Le sigo un poco la carrera. Así que está todavía en su plenitud, no pasan los años para Teo. Tendría que darse un partido antes de que me vaya, pero sí, sería espectacular ir a conocer el estadio de Junior y ver algún partido de Teo”.

Y cerró diciendo, entre risas, que “para los que somos futboleros nos encanta. La final de la Copa Sudamericana será aquí. Bueno, va a ser entre Rosario Central y Junior, así que después vemos quién gana”.

El inesperado viaje de regreso a Buenos Aires desde Barranquilla

La idea de José Luis y Claudia era quedarse mucho más tiempo disfrutando del sol del Caribe colombiano. Pero una llamada de última hora les ha trastocado todos los planes y ahora luchan contra el tiempo para regresar a toda velocidad hasta su tierra.

No se trata de una emergencia, ni una desgracia. Al contrario, es la noticia anhelada que por fin les llegó a sus oídos.

“Nosotros somos gente grande ya. Tenemos una hija de 48 años y un hijo de 39. La verdad, es que ya habíamos enterrado la ilusión de tener, al menos, un nieto”, dijeron.

Sin embargo, conduciendo por las carreteras colombianas, una llamada a su celular les cambió la vida.

“Un día iba manejando el auto y de pronto me llamó mi hijo. Me contó que estaban esperando, que se habían enterado, pero por la falta de señal no habían podido avisar, nos dijeron que nace en junio”, explicó José Luis.

Ante eso, Claudia dictó sentencia sobre el itinerario del viaje de forma inmediata: “Ya no hay tiempo para más, hasta llegar a Barranquilla llevábamos seis meses en la ruta. Si el bebé llega en junio, eso quiere decir que tenemos que regresar a Buenos Aires para mayo y ayudar con todo lo del parto. Barranquilla está muy linda, pero no nos vamos a poder quedar muchos días. Compraré un imán para la colección y nos vamos”.