Las danzas y expresiones populares del Carnaval han sido homenajeadas este sábado a lo largo de la Vía 40 con las carrozas, unas verdaderas obras de arte que han logrado conectar la memoria, el folclor, la música y la identidad del Caribe colombiano, consolidándose como uno de los mayores atractivos visuales de la fiesta y exaltando el talento de cerca de 200 artesanos.
Para muchos asistentes, estas estructuras representan uno de los mayores orgullos del Carnaval y un reflejo de la identidad barranquillera. Así lo recalcó Jaime Romero, residente del barrio La Manga, quien aseguró que hacen parte de la magia que encierra a la principal fiesta cultural del país.
“Es una tradición que no debería cambiar nunca, porque esto es lo que nos identifica”, aseguró el hombre, quien se maravillaba con las estructuras que recorrían el cumbiódromo.
Una opinión similar tuvo Tarias Jiménez Marín, quien destacó que cada año sorprenden con diseños más elaborados y propuestas renovadas.
“Son muy coloridas, muy chéveres. Las carrozas ya hacen parte de nuestro carnaval y la verdad, me parecen súper bellas”, mencionó.
Por su parte, Alexander Casanova destacó que las carrozas no solo evocan el sentir barranquillero, sino que aportan un significado especial al Carnaval.
“Le dan colorido y un valor adicional a la fiesta y, en especial, a la Batalla de Flores”, anotó.

Los detalles de las carrozas
Antecedido por una legión de congos, el rey Momo Adolfo Maury recorrió el Cumbiódromo en ‘Congo Ancestral’, una obra del diseñador Rafael Polanco y el artesano Hernando Arteta que rinde homenaje a la herencia africana.
La imponente estructura se distinguió por la figura central del rey congo, que con la boca abierta sostiene la memoria ancestral, rodeado de tambores, máscaras rituales y elementos de la fauna africana que evocan fuerza, resistencia y espiritualidad.
La segunda carroza en engalanar la Vía 40 fue ‘Cumbia en Flor’, en la cual estuvo la señorita región Caribe 2025-2026, Valeria Lafaurie. Esta estructura fue diseñada por Hernando Arteta y elaborada por el artesano Eduardo Castillejo.
Esta obra artística reflejó la elegancia de la cumbia, elevando la tradición a una experiencia visual y sonora cargada de poesía, color y encanto caribeño. Las protagonistas fueron una cumbiambera y músicos que, al ritmo de flautas, tambores y maracas junto con mariposas y cayenas que simbolizan la alegría, la vida y la identidad del Caribe.
Pocos minutos después, los asistentes al cumbiódromo pudieron maravillarse con ‘Máscaras del Congo’, la carroza de los reyes infantiles Sharon Acosta y Joshua Ortiz, inspirada en fauna salvaje con felinos, aves y criaturas míticas que cobran vida a través del color, la textura y el trabajo minucioso del artesano Roy Pérez y el diseñador Rafael Polanco.
La reina popular Yuliana Rodríguez fue la protagonista de ‘Amanecer Caribe’, carroza en la cual una majestuosa guacamaya desplegaba sus alas entre flores tropicales, lianas y aves multicolores. La obra de Miller Cabarcas y Rubiel Badillo ha sido descrita como “un canto visual a la vida, a lo silvestre y a la armonía entre naturaleza y cultura”.
Al ritmo de los éxitos de Zaider, Tatiana Angulo Fernández de Castro recorrió el Cumbiódromo en ‘Alegría Puloy’, una carroza engalanada con un jardín de espirales, flores y besos, donde una gigantesca Negrita Puloy hace gala de su picardía y alegría contagiosa. Elías Torné fue su diseñador, mientras que el artesano a cargo de su elaboración fue Ricardo Vieira.
Regina Imperatrix, la carroza de la reina Michelle Char, avanzó por la Vía 40 como un trono en movimiento, imponiendo su presencia majestuosa en medio del desfile. La carroza, inspirada en la realeza eterna, destacó por su estructura plateada, filigranas delicadas y esmeraldas que evocan poder, memoria y riqueza ancestral, convirtiéndose en uno de los momentos más imponentes del recorrido.
La exreina Natalia De Castro regresó al Cumbiódromo a bordo de ‘Congo e Fiesta’, que representó la energía vibrante de esta representativa danza. La estructura destacó por su explosión de color, figuras imponentes y elementos simbólicos que evocan la fuerza, la picardía y la tradición popular.
Y el amor por el Junior de Barranquilla se representó en ‘Pasión Tiburona’, un diseño de Andrés Cuenta que fue plasmado por Hernando Arteta, donde un tiburón fue la figura principal, mientras que estrellas y flores celebran cada victoria sembrada en la memoria de los hinchas. En esta carroza iba la señorita Colombia, María Antonia Mosquera Carvajal.
Para este año, los artistas y arquitectos Carla Celia, Margarita Villa de Gerlein, Adolfo Schlegel, Pablo Castellano y Andi Ortega conforman el grupo que estará a cargo de la curaduría de estas estructuras.
Cabe recordar que una de las grandes apuestas de sostenibilidad apunta a su construcción con elementos más amigables con el medio ambiente, reduciendo el uso de icopor y reemplazándolo por materiales menos contaminantes como el cartón.





















