En medio de la contienda electoral que se encuentra en marcha, que tendrá su punto culmen el próximo 8 de marzo, un fenómeno se ha vuelto cada vez más visible. Desde distintas orillas ideológicas se han venido consolidando y visibilizando los candidatos menores de 40 años, con nuevas propuestas para atender las crecientes demandas ciudadanas en aspectos como empleo, educación, salud mental y participación ciudadana.
No se trata de un fenómeno aislado. Según las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en Colombia hay hoy cerca de 19,5 millones de personas entre los 18 y los 40 años, lo que equivale al 36,6 % de la población total, estimada en unos 53,3 millones de habitantes. Es decir, más de un tercio del país pertenece a una generación que sigue ganando terreno en materia política.
En esta oportunidad, EL HERALDO conversó con varios aspirantes al Congreso que no superan las cuatro décadas de existencia, así como con expertos en movidas electorales, para analizar el impacto real de una mayor presencia juvenil en esta instancia.
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Cabe anotar que el artículo 172 de la Constitución establece que un colombiano debe tener al menos 30 años para ser candidato al Senado de la República. Por su parte, la edad mínima para un aspirante a la Cámara de Representantes es de 25 años, según el artículo 177 de la carta magna.
Las motivaciones
Para el ingeniero Antonio ‘Nello’ Zabaraín, la posibilidad de llegar al Senado de la República significa una “gran responsabilidad”, teniendo en cuenta el momento crucial en que se encuentra el país.
Al mismo tiempo, lo ha visionado como una “oportunidad de oro” para demostrar que “la juventud puede cambiar al país”.
“Mi generación no quiere heredar los problemas, quiere empezar a resolverlos ya. Estoy completamente convencido de que los jóvenes deben tener más espacios en el Congreso, porque nosotros entendemos los retos y sabemos qué soluciones necesita el país”, aseguró el aspirante de 35 años, quien aspira por la coalición Ahora Colombia.
Consciente de esa necesidad, Zabaraín ha adelantado un ejercicio político junto con los jóvenes, recogiendo todas las preocupaciones que los rodean y ofreciéndoles soluciones en el corto y mediano plazo.
“Escuchando a los jóvenes, que es lo que venimos haciendo en nuestra campaña, que para mí no son solo el futuro, sino también el presente de Colombia; por eso hay que brindarles oportunidades para que no se vayan del país y se queden para que juntos construyamos un mejor futuro”, dijo.
Una visión similar tiene el aspirante liberal Camilo Torres Villalba, quien aseguró que este tipo de apuestas políticas permiten demostrar que la renovación no es solo un eslogan, sino una manera distinta de pensar y ejercer la política.
“Yo valoro la experiencia y la memoria institucional de quienes han gobernado antes; Colombia las necesita, pero también creo que no podemos seguir legislando el futuro con las mismas respuestas del pasado”, mencionó el joven de 33 años.
En ese sentido, explicó que su edad ha sido una ventaja para este proceso electoral, puesto que le permite tener una mirada distinta ante las problemáticas que atañen a la población, en especial, a los jóvenes.
“No se trata de edad, se trata de entender el país que ya está cambiando. He podido entender con claridad lo que hoy pasa en la calle, en el campo y en el mundo digital. No me cuesta decir que hay cosas que deben modernizarse ya”, anotó.
Por eso ha abierto la puerta al desarrollo de una agenda legislativa concreta y medible que priorice las demandas urgentes de la población, que se puedan convertir en proyectos con articulado claro, responsables definidos y metas verificables.
“Por eso mi foco está en iniciativas como la educación dual, para conectar el estudio con el empleo; la alfabetización digital desde la escuela, para que el acceso a la tecnología sea un derecho habilitante; y políticas que permitan a los jóvenes quedarse y prosperar en sus regiones”, dijo.
Por su parte, Gustavo Moreno, de la Alianza Verde, aseguró que hacer parte del Congreso de la República le ha permitido ser una voz de las necesidades que viven las regiones para impulsar cambios estructurales.
“No se trata solo de llegar joven, sino de llegar con una mirada distinta sobre el país, de tener las pilas puestas. Yo no crecí viendo la política desde la comodidad; la conocí desde regiones donde el Estado muchas veces llega tarde o no llega”, expuso.
En ese sentido, puso de presente que ha logrado impulsar proyectos de ley que se veían imposibles en algún momento, tales como la Ley de Justicia Tarifaria, el fin del negocio de la reconexión, la Ley de Cárceles Productivas o la regulación de nuevas economías como la digital y la cripto.
“Ser joven no me ha restado seriedad; me ha dado sentido de urgencia, porque sé que las decisiones que tomemos hoy afectan directamente el futuro de mi generación. Creo profundamente en una política donde la experiencia se combine con nuevas miradas, y donde el relevo generacional no sea una amenaza, sino una fortaleza para Colombia”, agregó.
Mientras que Mónica Alejandra Gómez, de la lista ‘Con Todo por Colombia’, destacó que esta aspiración es la oportunidad de representar a una generación que ha vivido de cerca las consecuencias de decisiones tomadas sin escuchar a los territorios, a las mujeres, a los jóvenes y a quienes han estado históricamente excluidos.
“Llegar al Senado a esta edad es llevar voces, historias y esperanzas a un escenario donde durante mucho tiempo no han sido escuchadas. Es decirle al país que sí es posible hacer política con empatía, con resultados y con un compromiso real con el futuro de Colombia”, dijo.
A eso sumó que su experiencia y su formación “no se miden solo en años, se miden en trabajo real, en territorio, en decisiones difíciles y en procesos liderados con comunidades, con personas privadas de la libertad, población Lgtbiq+, con mujeres, con niñas, niños, adolescentes, jóvenes y con familias enteras”.
Por eso indicó que sus prioridades en este proceso corresponden a derrumbar diversas barreras para la juventud: “Un joven sin estudio, sin trabajo y sin acompañamiento es una bomba social. Mi propuesta es clara: educación con ingreso, salud mental, primer empleo y seguimiento. Eso es prevención del delito y desarrollo social al mismo tiempo”.
Análisis con profundidad
El profesor universitario y analista político Ángel Tuirán explicó que el creciente protagonismo de candidatos menores de 40 años en la contienda al Senado responde, en primer lugar, a una demanda social de renovación que ha sido impulsada por un electorado crítico de la política tradicional y sensible a agendas como empleo, educación, ambiente, salud mental y acceso a oportunidades.
Remarcó que los partidos han entendido que la visibilidad electoral en la actualidad ya no depende exclusivamente de grandes estructuras territoriales, sino que “las redes sociales, las campañas de bajo costo y la comunicación directa han reducido las barreras de entrada para nuevos liderazgos”.
Además, Tuirán mencionó que existe un contexto de fragmentación partidista y desconfianza institucional y las candidaturas jóvenes han funcionado como una señal simbólica de cambio, “aunque no siempre impliquen una ruptura real con las lógicas de poder existentes”.
Anotó que la edad por sí sola no garantiza una renovación auténtica: “Muchas de estas candidaturas representan más un relevo generacional que una transformación profunda de las prácticas políticas, especialmente cuando están respaldadas por los mismos financiadores o estructuras clientelares de siempre”.
Por eso enfatizó que el impacto real de una mayor presencia juvenil en el Senado dependerá de su capacidad para ir más allá del discurso y combinar frescura con oficio político, “es decir, construir agendas programáticas sólidas, negociar consensos y resistir la cooptación temprana del sistema”.
“Más jóvenes pueden modernizar el estilo de la política; modernizar sus resultados exige cambiar los incentivos, las reglas del juego y la forma en que se ejerce el poder”, puntualizó.
“Es posible que estén menos contaminados por viejas prácticas”
Para la analista política Patricia Muñoz Yi, esta dinámica política entre los menores de 40 años tiene relación con un mayor sentido de responsabilidad y el aprecio por los valores democráticos.
“Una parte de los candidatos jóvenes se han motivado por un deseo genuino de defender la democracia y de aportar a su fortalecimiento, especialmente en medio de la actual crisis de valores democráticos, en la que se espera que las nuevas generaciones, con ideas renovadas y nuevas energías, contribuyan a su consolidación”, aseguró la docente de la Pontificia Universidad Javeriana.
Asimismo, indicó que es necesario que, en medio de esta coyuntura, se avance para que los antiguos liderazgos cedan espacio a nuevos liderazgos renovados, formados y comprometidos con las agrupaciones políticas que representan.
“Es posible que estos jóvenes estén menos contaminados por lo que llamamos las viejas prácticas políticas, asociadas a fenómenos como la corrupción, y que puedan aportar nuevas energías, ideas innovadoras y soluciones distintas a problemas históricos que no han logrado ser resueltos por la clase política tradicional”, anotó.



















