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Luego de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA) atendiera la emergencia por mortandad de peces en el embalse El Guájaro—a la altura del corregimiento La Peña—, la entidad encontró varias situaciones que ponen en jaque la estabilidad del tan importante cuerpo de agua para el Atlántico.

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A través de una visita técnica de inspección, la entidad encontró que una gran cantidad de carga orgánica está siendo vertida a las orillas del embalse de El Guájaro, estos vertimientos corresponden a aguas residuales domésticas, las cuales llegan por medio de las diferentes tuberías que conducen los canales hacia el embalse.

Sumado a esto, encontraron una inadecuada disposición de residuos sólidos y residuos biológicos, ya que muchas personas están eviscerando a los peces y están depositando este material biológico en las orillas del embalse.

Esta suma de factores estarían ocasionando la mortandad de peces en tan trascendental sistema.

“Cuando llueve, toda esta carga orgánica llega al embalse, y lo que genera o lo que produce es que, precisamente, haya un mayor consumo de oxígeno. Esta proliferación de algas, que consumen oxígeno, es lo que está generando, precisamente, la mortandad de peces”, explicó Ayari María Rojano Marín, subdirectora de Cambio Climático y Gestión del Riesgo de la CRA.

Detalló que, durante las horas de la noche, el oxígeno cae a niveles cero, lo que ocasiona que la mojarra amarilla, la mojarra plateada, la mojarra lora y algunas rayas no tengan la oportunidad de moverse del lugar.

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En ese orden de ideas, hicieron un llamado a la comunidad y al trabajo en equipo entre la autoridad ambiental, los entes territoriales y la comunidad en los alrededores del embalse.

“(Esto con el fin de) garantizar que, en el tiempo, podamos disminuir esta contaminación del embalse, proveniente de las cargas de los vertimientos de aguas residuales domésticas, pero también tener una adecuada disposición tanto de residuos sólidos como de residuos biológicos”, sentenció Rojano.

El sistema de acueducto en La Peña

Al conocerse la problemática del vertimiento de aguas residuales domésticas en el embalse, esta casa editorial conversó con Lady Ospina, secretaria de Agua Potable y Saneamiento Básico del Atlántico, quien explicó que el sistema de alcantarillado de La Peña fue diseñado por una empresa estructuradora, financiado por el Gobierno nacional y construido por la Gobernación del Atlántico, para luego ser entregado a un operador comunitario, el mismo que presta el servicio de acueducto.

Durante un periodo inicial, el operador comunitario, llamado Acompe, recibió acompañamiento y capacitación para la operación del alcantarillado; sin embargo, actualmente se evidencian debilidades en el mantenimiento y sostenimiento del sistema.

Detalló que el alcalde propuso que la empresa Triple A asumiera la operación tanto del acueducto como del alcantarillado, pero la comunidad solo acepta que opere el alcantarillado, lo cual no es viable técnica ni financieramente.

De esta forma, concluyó que el control y la vigilancia sobre los operadores de servicios públicos recaen exclusivamente en la Superintendencia de Servicios Públicos, ya que ni la Gobernación ni el municipio tienen competencia directa para sancionar o intervenir, salvo en aspectos administrativos relacionados con subsidios.