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Parece que la historia hubiese dejado atrás aquellos años de terror donde el mundo se debatió en una de sus más profundas barbaries y que llevó a la casi total aniquilación de un pueblo entero, que expulsado por la locura se tuvo que exiliar para salvar la vida por cada uno de los puntos cardinales del globo terráqueo.

Aunque en las películas de Hollywood se hizo muy famosa la escena de los buques cargados de gente judía vestida con harapos contemplando con esperanza la Estatua de la Libertad al entrar al puerto de la ciudad de Nueva York, lo cierto es que esa imagen se repitió por todos lados en la vida real.

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Y en Colombia, en su Caribe con salida al océano Atlántico, que separa a América de Europa, no fue la excepción.

Cortesía Centro Israelita FilantrópicoMomento en que prisioneros judíos abandonan el campo de Auschwitz, algunos de ellos llegarían a Barranquilla por Puerto Colombia.

Fue por el muelle de Puerto Colombia donde las comunidades judías llegaron para quedarse en el territorio nacional, por lo menos en lo que tiene que ver con esta parte del Caribe colombiano.

Era común escuchar los relatos de los abuelos señalando que llegaron “con una mano adelante y otra atrás”, pobres y desarrapados, pero que al ver un muelle de vibrante actividad y de las dimensiones como en el que fondeaban en Puerto Colombia decidieron quedarse. Sin embargo, lo que es realidad e imaginario ha sido difícil de discernir con el paso de los años.

Según el investigador e historiador Julián Lázaro, mucha evidencia histórica de los motivos y las razones que llevaron a los judíos a quedarse en lo que era, para esos viajeros desde Europa, un lugar desconocido y lejos de las principales potencias mundiales, no se ha documentado.

Los datos son más bien dispersos, y son, te diría, casi que anecdóticos. No creo que tengan mucho respaldo documental, pero hay eso, son casi que anécdotas. Alguien que armó un libro sobre estas fue Dino Manco, él era de procedencia italiana. Digamos, no le daría la credibilidad de un trabajo historiográfico, sino más bien de un anecdotario de inmigrantes, testimonios que alguien recogió y armó en un texto”, explicó.

Llegada a Colombia

Cheryl Watemberg es una barranquillera de origen judío, actualmente es la presidente de la organización que agrupa a la comunidad en la ciudad y el departamento, el Centro Israelita Filantrópico de Barranquilla, y confiesa que, comparados con otros grupos culturales, son una minoría en la ciudad.

“La comunidad directamente afectada y mermada durante la Segunda Guerra Mundial y que tuvo que desplazarse huyendo de Europa fue la comunidad judía Ashkenazi, que hoy cuenta con 120 familias en Barranquilla, a pesar de ser muy pequeña, ha sido muy trascendente para la ciudad tanto en lo cultural, como en lo económico y empresarial. Claro está, en la ciudad también está la comunidad sefaradí, que tiene fuerte presencia antes de la Primera Guerra Mundial”, explicó Watemberg.

Cortesía Centro Israelita FilantrópicoPrimer consejo del Centro Israelita Filantrópico de Barranquilla en 1930.

Cheryl también destaca que el asentamiento judío ashkenazi en el país arrancó por Puerto Colombia, principal puerto de Latinoamérica en esa época y se ha extendido por todo el territorio nacional: “De hecho, la primera comunidad judía establecida en Colombia es la barranquillera, consolidándose hace 99 años. Así que el próximo año, en el 2027, se conmemora nuestro primer siglo. Celebraremos que llegaron 41 sobrevivientes del holocausto por nuestro departamento y ciudad y aquí hicimos raíces”.

A su turno, Marcos Peckel, director de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia, señala que la comunidad solo pudo llegar por dos vías al país, uno el mencionado Puerto Colombia, y el otro, Buenaventura por el Pacífico.

“Usted sabe que los judíos que llegaron a Colombia llegaron por el muelle. Otros por Buenaventura. Queremos reconocer a Puerto Colombia. Muchos de los que llegaron no tenían la mayor alternativa. Llegaban en barco desde Europa y no tenían la mayor alternativa de escoger. Se llegaba a Puerto Colombia, porque creo que era el único puerto que había en el Caribe para recibir inmigrantes, no solo judíos, llegaron muchísimos árabes, llegaron también suizos, alemanes, italianos, no en gran cantidad, pero llegaron. Hoy somos 6.000 en Colombia”, explicó

Aporte a la región

Eso sí, fue la mezcla y armonía cultural de Barranquilla como hogar de inmigrantes lo que enriqueció a la ciudad durante las siguientes décadas, y esta comunidad se mimetizó bien y entró a tomar roles de liderazgo empresarial que aún hoy impulsan el progreso de nuestra ciudad, según recuenta Cheryl.

De acuerdo con el Centro Israelita Filantrópico, grandes nombres de la ciudad destacados como Enrique y Abraham Minsky, Isaac Gilinsky, Carlos Kalusin, Eliécer Sredni, Jaime Gontovnik, Nathan Lustgarten, León Caridi y Alfredo Steckler vienen de esa inmigración judía forzada.

Cortesía Centro Israelita FilantrópicoMomento en que prisioneros judíos abandonan el campo de Auschwitz, algunos de ellos llegarían a Barranquilla por Puerto Colombia.

Ahora el problema es que este número de habitantes no es un reflejo del impacto en términos de aporte cultural, social, económico, empresarial y de encadenamiento dentro de la ciudad. Desde la llegada a Puerto Colombia, la comunidad ha sido muy activa y latente, y es de las cosas que más hay que resaltar, el absoluto sentir de pertenencia y gratitud, entendiendo a quienes llegaron con una maleta, y muchos hasta sin ella, y dijeron: aquí me arraigo, aquí me quedo y aquí genero esta nueva vida para los nuestros”.

La conmemoración

Desde el año 2006, la Organización de las Naciones Unidas eligió la fecha del 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, para recordar la tragedia del pueblo judío.

Peckel explica que “la fecha del 27 de enero coincide con la liberación del campo de concentración de exterminio de Auschwitz por parte de las tropas soviéticas. Desde entonces, todos los años, hacemos este evento en un lugar diferente. Lo hemos hecho en embajadas, en la Nunciatura, en la Presidencia de la República, en el Congreso, en el Palacio de la Inquisición en Cartagena. Este año decidimos hacerlo en Barranquilla y como reconocimiento a Puerto Colombia por haber abierto sus puertas”.

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Es por eso que este año, por primera vez, los actos se realizarán formalmente en Barranquilla, la Puerta de Oro por donde entró dicha comunidad.

“Por los hechos recientes desde 2023 a nosotros nos ha golpeado mucho el tema del antisemitismo, a nuestra sinagoga e instituciones envían mensajes de odio, amenazas, y hay maltrato y rechazo desde las redes sociales. Más de 80 años después, todo lo que habíamos creído que había sido educación y aprendizaje sobre el Holocausto, se nos quedó corto. Lo interesante de la conmemoración del 27 de enero es que busca la sensibilización, familiarización y visibilización en la comunidad no judía sobre las consecuencias del odio y tendremos la conmemoración en Puerto Colombia, por donde ingresó nuestra gente escapando de la barbarie”, cerró Watemberg.