Para muchos barranquilleros ir a reclamar los medicamentos formulados en las distintas EPS se ha convertido en un verdadero calvario. Largas filas, respuestas evasivas y fórmulas que quedan pendientes por meses son la realidad de cientos de pacientes que dependen de un tratamiento para poder sobrevivir.
El personero Distrital de Barranquilla, Miguel Ángel Álzate, advirtió que las quejas por la no entrega de medicamentos han aumentado un 30 % este año. Solo en el primer semestre, la Personería recibió 8.321 denuncias, de las cuales más de 3.200 fueron por medicamentos.
Aseveró que las EPS más cuestionadas son la Nueva EPS, Cajacopi, Mutualser, Salud Total y Famisanar, mientras que usuarios señalan a dispensarios como Audifarma, Cafam y Cruz Verde por desabastecimiento constante.
“Estamos hablando de tratamientos para enfermedades como la diabetes, la hipertensión, epilepsia, retrovirales para VIH y patologías psiquiátricas. Son medicamentos que no se pueden interrumpir. Y aun así, muchas EPS siguen incumpliendo incluso después de fallos judiciales en contra”, expresó el líder del Ministerio Público.
Tutelas que no se cumplen
Lo más grave, señala la Personería, es que aun con tutelas a favor de los pacientes muchas EPS no entregan los medicamentos, lo que ha disparado los procesos por desacato en los juzgados.
“Estamos ante una vulneración directa al derecho fundamental a la salud. No se trata de cifras, se trata de vidas humanas que dependen de una pastilla, de un frasco o de una caja de medicamentos que nunca llegan”, recalcó el personero.
Las voces de usuarios
Mientras tanto, los usuarios siguen haciendo filas interminables, con fórmulas en la mano y la esperanza de que ese día sí haya existencias. Una espera que, en muchos casos, puede costar la salud e incluso la vida.

Carlos Martínez, usuario de la Nueva EPS, contó que de cinco medicamentos recetados para su esposa solo recibió dos en el dispensario de Cafam.
“Llegué a las nueve de la mañana y salí varias horas después sin tres de los medicamentos. Eso nos obliga a buscarlos en otras farmacias o a comprarlos. Si no los toma, se pierde todo el tratamiento”, dijo con preocupación.
Luis Hernández vive una situación similar. Desde hace tres meses espera cinco medicamentos que nunca aparecen.
“De todo lo formulado solo me entregan el más barato, el resto no. Me toca comprarlos, y cuestan cerca de 200 mil pesos. La salud no debería depender del bolsillo de uno”, aseguró.
Ronaldo Escobar también levantó la voz para reclamar los medicamentos de su abuela para la artritis y la artrosis en la EPS Mutualser.
“Varias veces me han dicho que están descontinuados. Nos tocó comprarlos con sacrificio, porque mi abuelita no puede quedarse sin tratamiento”, explicó.
A nivel nacional
Ante el proceso formal que estableció la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) para la negociación conjunta de medicamentos y tecnologías sanitarias entre laboratorios y las 9 EPS que se encuentran intervenidas por el Gobierno, la organización Pacientes Colombia manifestó su preocupación por la posible falta de una implementación organizada y garantías claras para los usuarios.
En ese sentido, el grupo que asocia a 200 organizaciones de pacientes de todo el país señaló las posibles repercusiones dentro de este proceso.
“Si la metodología no garantiza dispensación efectiva, se generarían barreras en la adherencia y la continuidad de los tratamientos, así como también hay que tener en cuenta que se debe tener garantías de flujo constante de recursos para que los medicamentos no falten, esto preocupa en la medida en la que hoy las EPS intervenidas tienen problemas de flujo de caja para pagar deudas y asumir los pagos actuales”, comentó Denis Silva, vocero de Pacientes Colombia.
Agregó que “la industria farmacéutica no tiene la experiencia ni la capacidad instalada para dispensar directamente a los pacientes. Los gremios farmacéuticos han señalado la incertidumbre respecto al papel y la remuneración de las gestoras farmacéuticas, que son fundamentales para la entrega y distribución de los tratamientos. Entonces, la responsabilidad de dispensación está asignada a actores sin capacidad financiera, habilitación y experiencia necesarias”.
Silva, además, anotó que “la fragmentación dificultará el acceso a los medicamentos, especialmente para los pacientes polimedicados: esto se debe a los procesos de negociación que se llevarían a cabo entre cada EPS y laboratorio. La falta de claridad sobre quién centralizará la dispensación es un riesgo significativo.
Por tal motivo, desde Pacientes Colombia se hizo un llamado urgente a todas las partes implicadas, incluido el Comité para el Seguimiento y Ejecución del Acuerdo de Negociación Conjunta de Tecnologías Sanitarias para que establezcan un proceso “más ordenado, transparente y participativo en el que se tenga en cuenta la voz de todos los agentes de la cadena de suministro de medicamentos”.