Todo un espectáculo para propios y visitantes es la experiencia que se vive en el Centro de Visitantes de Miraflores. Un lugar fascinante en el que cientos de personas de todas partes del mundo llegan a disfrutar el paso de enormes barcos que ascienden y descienden mediante un sistema de esclusas entre los océanos Pacífico y Atlántico.
Esta obra, inaugurada el 15 de agosto de 1914, sigue siendo una de las más impresionantes del mundo. El Canal de Panamá este año llega a sus 112 años y no solo se ha convertido en el paso prácticamente obligado para las embarcaciones que necesitan acortar su tiempo para ir a sus destinos finales, sino además en uno de los mayores atractivos, que lo hace en uno de los lugares obligados para visitar.
Son cientos de turistas de todas partes del mundo que a diario visitan estas esclusas. El ingreso al Centro de Visitantes de Miraflores tiene un costo aproximado de 17 dólares para turistas extranjeros e incluye el acceso a miradores, museos y ver la película IMAX que, en la voz del actor Morgan Freeman, explica la historia del canal.

Para entender cómo pasa una embarcación de un extremo a otro, hay que explicar que el canal funciona con esclusas en ambos lados del país: unas en el Pacífico, como Miraflores, y otras en el Atlántico, en Colón. Estas estructuras permiten subir y bajar los barcos como si fueran ascensores de agua, para que puedan cruzar de un océano a otro.
Para lograrlo, el Canal utiliza un sistema de esclusas que funcionan como “ascensores de agua”: los buques son elevados en varios niveles hasta el lago Gatún, que está por encima del nivel del mar, y luego descienden nuevamente hacia el otro océano.
En total, el tránsito completo entre el Atlántico y el Pacífico toma entre 8 y 10 horas, a lo largo de los aproximadamente 80 kilómetros del canal.

El sistema original está compuesto por varias esclusas. En el lado Atlántico, en Colón, se encuentran las esclusas de Gatún, que tienen tres niveles en un mismo complejo. En el lado Pacífico están las esclusas de Pedro Miguel, con un nivel, y las de Miraflores, con dos niveles.
A esto se suma la ampliación del canal, una vía paralela inaugurada en 2016, diseñada para el paso de buques mucho más grandes.
Mientras que en el canal original los barcos podían transportar hasta unos 5.000 contenedores, en la vía ampliada actualmente transitan embarcaciones con capacidad de hasta 17.000, lo que ha incrementado significativamente la capacidad y competitividad de esta ruta.

El tránsito de cada embarcación se realiza con protocolos de seguridad que garantizan que su paso es seguro tanto para los barcos como para los operarios panameños que asumen el control mientras hacen la travesía.
Como muestra de respeto, cada barco iza la bandera de Panamá junto a la de su nacionalidad. Desde una terraza abierta en la planta baja y las graderías del primer piso, los visitantes pueden observar de cerca el funcionamiento de estas esclusas; es el lugar ideal para tomar fotografías y ver de cerca esta maravilla de la ingeniería.
La emoción del público es evidente al ver pasar estas gigantescas embarcaciones. Durante su lento andar, con aplausos celebran el momento de la travesía; en un gesto de amabilidad, la mayoría de la tripulación saluda a los turistas sin descuidar la delicada maniobra que realizan al paso por las esclusas de Miraflores.
Actualmente, cerca de 9.000 personas trabajan directamente dentro del canal, distribuidas en áreas como operaciones, mantenimiento y gestión marítima.
Sin embargo, al sumar todo el personal vinculado a su funcionamiento, la cifra asciende a aproximadamente 18.000 colaboradores.
Comercio y operación
Cabe destacar que, desde el 1 de enero de 2000, el Canal pasó a manos panameñas y está a cargo de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), entidad responsable de operar y modernizar la vía interoceánica.
Desde el punto de vista comercial, Estados Unidos es el principal usuario del canal, concentrando cerca del 70 % de la carga que transita, ya sea con origen o destino en ese país. Le sigue China, con aproximadamente el 20 % del tráfico, en rutas clave que conectan la costa este de Estados Unidos con Asia.
El paso de las embarcaciones no es gratuito; los buques deben pagar peajes —lo que en términos prácticos funciona como aranceles— que pueden oscilar entre 350.000 y hasta 1 millón de dólares, dependiendo del tamaño, capacidad y tipo de carga del barco.
Las embarcaciones más grandes, que pueden transportar hasta 17.000 contenedores, son las que pagan las tarifas más altas, especialmente cuando utilizan las esclusas ampliadas del canal. Sin embargo, estos valores varían según la ruta, la demanda y la programación de tránsito
Recomendaciones
Si va de visita a Ciudad de Panamá, no olvide incluir en su itinerario las Esclusas de Miraflores.
Para hacer más cómodo su recorrido y estancia en el lugar no olvide aplicarse protector solar e hidratarse bien; el clima es cálido y húmedo.
Llevar paraguas o un impermeable ligero. Es mejor ir en horas de la mañana; hay menos filas, mejor clima y mayor movimiento de embarcaciones.
Aunque la visita puede hacerse de manera independiente, muchos turistas prefieren contratar guías o tours especializados para conocer en detalle la historia, funcionamiento y curiosidades del Canal a lo largo de su construcción.



















