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Cada 27 de febrero se conmemora el Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, una fecha para promover la cultura de la donación y reconocer el gran valor humano que significa llevar a cabo esta labor fundamental para salvar y mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades crónicas.

Según cifras del Instituto Nacional de Salud, INS, y el Ministerio de Salud, en Colombia a finales de 2025, más de 4.300 personas se encontraban en lista de espera para un trasplante, siendo el riñón el órgano más solicitado, más del 90% de los casos. Además, para el 2024 se realizaron 1.358 trasplantes gracias a 388 donantes, alcanzando una tasa de 7,4 donantes por millón de habitantes.

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Un trasplante ofrece esperanza, pero también significa que la persona acaba de pasar por un proceso que requiere con mayor rigurosidad el acompañamiento y seguimiento por parte del personal de la salud. Adicionalmente la adherencia a sus medicamentos, es parte esencial del paciente trasplantado se centra en evitar el rechazo del órgano y prevenir infecciones.

De acuerdo con la doctora Carolina Guarín, médico internista intensivista, con maestría en Trasplante de Órganos, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Trasplante de Órganos, ACTO, los cuidados del paciente trasplantado son un compromiso para toda la vida, y se dividen principalmente en cuatro pilares:

  1. Acceso y adherencia a los medicamentos. Es obligatorio tomar fármacos para evitar que el sistema inmunitario ataque y rechace el órgano trasplantado. La adherencia estricta a estos medicamentos en donde se recomienda: tomar a la misma hora todos los días, nunca suspender, ni cambiar la dosis y la marca sin autorización médica, incluso si el paciente se siente bien. Evitar medicamentos de venta libre o remedios naturales, ya que pueden interferir con los inmunosupresores.
  2. Prevención de Infecciones. Debido a que las defensas están bajas, el riesgo de infecciones es mayor, especialmente en los primeros 6 a 12 meses. Para ello es fundamental tener en cuenta:
  3. Higiene personal: Lavado frecuente de manos con agua y jabón, y cepillado dental al menos tres veces al día.
  4. Evitar multitudes: Se recomienda no frecuentar lugares muy concurridos o cerrados (centros comerciales, cines) durante los primeros meses.
  5. Contacto social: Evitar el contacto con personas que tengan gripe, fiebre o síntomas de infecciones respiratorias.
  6. Alimentación y Estilo de Vida. Dieta balanceada que contenga bajo consumo de sal, grasas saturadas y azúcares para controlar la presión arterial y el peso. A esto se suma la seguridad alimentaria, como lavar minuciosamente frutas y verduras; evitar carnes crudas o mal cocidas. Están estrictamente prohibidos el alcohol y el tabaco, ya que dañan el órgano y complican la recuperación. Contario a la actividad física, que debe realizarse con moderación, iniciar con caminatas cortas y aumentar gradualmente la intensidad según la tolerancia. Evitar cargar objetos pesados durante las primeras 6 a 8 semanas.
  7. Monitoreo y Controles Médicos. Es necesario realizar un autoexamen diario, que incluya el control periódico del peso, la temperatura y la tensión arterial. Cumplir con las citas de control y realizarse los exámenes de sangre programados, que suelen ser muy frecuentes al inicio (hasta 2-3 veces por semana). La protección solar es primordial, usar protector solar) y ropa protectora.

La adherencia a la medicación es el factor más crítico para el éxito a largo plazo de un trasplante. No se trata solo de “tomar las pastillas”, sino de mantener niveles constantes de fármacos en sangre para que el sistema inmunitario no identifique al nuevo órgano como un “intruso” y lo ataque”, advierte la especialista. Pues el impacto de la falta de adherencia se resume en tres puntos claves:

  1. Principal causa de fracaso: Se estima que entre el 30% y el 45% de las pérdidas del órgano trasplantado están relacionadas directamente con la falta de adherencia a los inmunosupresores.
  2. Riesgo de rechazo invisible: Saltarse dosis o variar los horarios aumenta la variabilidad de la medicina en el cuerpo, lo que puede provocar un rechazo crónico silencioso. Este daño no siempre duele, pero destruye el órgano poco a poco hasta que deja de funcionar.
  3. Consecuencias clínicas: Los pacientes no adherentes tienen una probabilidad mayor de perder el injerto en comparación con quienes siguen el tratamiento estrictamente.

Resulta fundamental intensificar las acciones para encontrar más donantes de órganos y tejidos en el país, como compromiso con la vida y el bienestar de todos los colombianos. El trabajo mancomunado sigue siendo el eje para fortalecer día a día la cultura de la donación y garantizar​ así​ que cada órgano y tejido donado llegue a quien más lo necesita. Cada acto de solidaridad transforma vidas y todos podemos ofrecer nuevas oportunidades de salud y esperanza a miles de personas en todo el país.

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Donar órganos es, posiblemente, el acto de solidaridad más puro que existe del ser humano. Es la decisión consciente de convertir el final de una historia en el comienzo de muchas otras. Un solo donante puede salvar hasta 8 vidas y mejorar la calidad de vida de más de 75 personas a través de la donación de tejidos. Miles de personas pasan años conectadas a máquinas o limitadas por una enfermedad, esperando una llamada que les devuelva la vida, concluye la directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Trasplante de Órganos.