Sociedad

Diomedes Díaz: rey de la puntualidad a la hora de grabar

Contrario a lo que ocurría en algunas de sus presentaciones a las que llegaba tarde o no aparecía, en estudios era un artista aplicado.

El artista más vendedor en la historia del vallenato, Diomedes Díaz, quien murió hace siete años, tuvo fama de incumplido para sus presentaciones en vivo, al punto que a muchas de ellas llegaba con varias horas de retraso o en el peor de los casos no aparecía, de allí se ganó el título de “No vienes Díaz”.

Hasta sus representantes temblaban cada vez que cuadraban una rueda de prensa con él, porque temían que no asistiera, tal como ocurrió el 28 de septiembre de 2009, cuando dejó con los crespos hechos a una docena de periodistas que asistieron para conocer detalles de su producción musical Listo pa’ la foto, grabada junto al Rey de Reyes Álvaro López.

Todos estos hechos que mostraban a un artista irresponsable, contrastaban al momento de ingresar a estudio para grabar un nuevo álbum. En ese instante surgía la antítesis de ese hombre que por muchos rincones del país dejó en varias ocasiones plantada a su fanaticada.

Así lo afirma Guillermo Mazorra, director de artistas y repertorio de Sony, quien desde 1994 fue el encargado de organizar sus lanzamientos musicales. “Cuando llegaban los días de grabación él se tornaba muy apasionado, súper puntual y se la podía pasar todo el día intentando mejorar cada canción. Incluso en más de una oportunidad me pidió que le montara un estudio en su casa, ese lugar para él era una especie de altar”.

A la hora de ingresar al estudio de la Sony en Bogotá, ‘El Cacique de La Junta’ sacaba a flote toda su disciplina. “Era muy estricto, no le gustaba ver gente ajena a su grupo en el estudio y había que contratar vigilantes y vallas de seguridad para que sus seguidores no se metieran a interrumpirlo”, recordó Mazorra.

Sobre su última producción La vida del artista, publicada el 19 de diciembre de 2013, el ejecutivo de Sony rememoró que Diomedes se la pasó filosofando. “Decía frases que lo ponían a reflexionar a uno. Nunca nos imaginábamos que el hombre presentía su muerte, incluso hubo momentos en que le dejamos los micrófonos abiertos y grabó sin darse cuenta 10 minutos de pura filosofada. De eso sacamos una canción”.

Mazorra le reveló a EL HERALDO que el próximo año lanzarán un álbum con canciones inéditas que Diomedes dejó listas. “Hasta el momento hay dos que están producidas en su totalidad, le estamos apuntando a unas seis que fueron cantadas con mucho sentimiento. No se lanzaron este año porque él genera mucha pasión, así que esperamos una vez pase la pandemia sus seguidores puedan celebrarla por las calles como cuando él estaba vivo”.

Diomedes junto a su hijo el también fallecido Martín Elías grabaron el tema ‘Ni amigos, ni novios’. Cortesía
Meticuloso con los saludos y animaciones

Así como se pasaba días enteros grabando las canciones, también dedicaba largas jornadas para realizar los saludos y animaciones, algo en lo que era muy meticuloso, ya que era consciente que sus seguidores se las aprenderían al pie de la letra. “Siempre le preguntaba a sus músicos cómo las escuchaban y si debía mejorarlas lo hacía sin reproches. Después de terminar las grabaciones nos podíamos quedar cuatro o cinco horas escuchando la producción, eso para él era una terapia, nos tomábamos los traguitos y todo era ameno”.

Frases como “No es que el zorro sea atrevío’, sino es que las gallinas se van lejos” que lanzó en Veni, veni, quedaron grabadas en la memoria de los ‘diomedistas’.

Geovanni Caraballo, quien durante 24 años fue la primera voz de la agrupación de Diomedes Díaz, contó que este jamás anotó una de sus célebres frases en papel, sino que estas siempre surgían de manera espontánea. “Todo le salía de forma natural, él se acordaba de las personas que le daban sus detalles y a los que quería de verdad para saludarlos. Una de sus frases más recordadas es la que le dijo a la señora Elvira ‘Ay mamá ojalá el mar fuera mío pa’ dártelo con todo y pesca’o’, esa surgió en su casa, y ella le respondió “ay ojalá mijo”, esa respuesta se iba a meter en la grabación, pero al final no entró”.

Caraballo confirmó lo entregado que era Diomedes durante el mes de grabación que anualmente cumplían. “A él le gustaba el turno de la tarde, entrábamos a las 5:00 p.m. y salíamos a las 4 de la madrugada. Teníamos que llegar primero que él, porque si no se molestaba, se tornaba muy estricto”.

Joaquín Guillén, quien fue su mejor amigo y mánager, comentó que en estudio Diomedes se tornaba algo nervioso, debido a que él comparaba ese momento con un parto. “Se tensionaba tanto que uno no podía mirar para otro lado, porque mandaba a parar la grabación. En la canción Sin saber que me espera, que para mí fue la que mejor cantó, lanzó una frase muy jocosa que la dice la gente en cualquier rincón del país cuando está despechada y es: ‘Mátame guayabo, mátame, ya que el amor no pudo’, eso le salió de repente y después se echó a reír”.

En diciembre grababa en el estudio de Beto Villa. Cortesía
La ‘fiesta vallenata’ que alegraba el fin de año

Diomedes tenía dos lanzamientos al año, el del 26 de mayo (día de su cumpleaños) y en diciembre con Fiesta Vallenata. Este mes para él era muy especial y siempre salía con dos o tres temas inéditos que se convertían en éxito.

Fiesta Vallenata era un álbum que publicaba la Sony en diciembre y reunía a las figuras más destacadas del vallenato. Su primera publicación fue en 1974, y Diomedes Díaz se caracterizó por ser un gran amenizador de este proyecto. ‘El cantor campesino’ comenzó a participar en ella desde 1978 y entregó éxitos como: El hombre de mama, 25 de diciembre, Regalo a Barranquilla, su exitosa versión de Las cuatro fiestas del maestro Adolfo Echeverría, y La chambaculera, tema con el que abría sus presentaciones, entre otros.

Uno de sus éxitos más recordados en la capital atlanticense es Homenaje a Barranquilla, una inspiración de Diomedes que surgió para competir por el Congo de Oro en el Festival de Orquestas de 1984 ante el Binomio de Oro.

La propuesta gustó tanto que el cantautor guajiro la incluyó en el álbum Fiesta Vallenata. En mayo de ese año ya tenía lista su producción El mundo junto a Colacho Mendoza, por lo que el tema debió esperar hasta el último mes del año para quedar grabado.

Joaquín Guillén contó cómo surgió esta canción en cuestión de minutos. “En pleno viaje rumbo a Barranquilla le propusimos que hiciera un tema rumbero y comenzó a preguntarle a nuestro presentador Jaime Pérez Parodi por nombres de personalidades de Barranquilla, él le nombró a Estercita Forero y a  Édgar Perea, también le habló del Junior y la Batalla de Flores. Atravesamos Ciénaga y al llegar al peaje mandó a sacar los instrumentos y cantó la primera estrofa en ritmo de merengue, pero Wilson Peña, el de la tumbadora, propuso hacerlo rumbero, y cuando llegamos al puente Pumarejo la canción estaba lista”.

Agrega Guillén que cuando la cantó en el Coliseo Cubierto, desató la locura y lo declararon “fuera de concurso”, algo que le disgustó. “Nos dijo que prefería el tercer lugar, porque él quería su Congo (risas)”.

Cortesía
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