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Quienes la conocen saben que pocas veces está quieta. Siempre hay algo que observar. Una mirada perdida en medio de una protesta, un niño jugando bajo el sol del Caribe, una reina de Carnaval respirando antes de salir al desfile o una calle cualquiera convertida en una gran escena. Josefina Villarreal tiene ese instinto raro de encontrar historias donde otros apenas ven rutina.

Orlando Amador

Y quizá por eso, después de tantos años detrás del lente, su nombre hoy recibe uno de los reconocimientos más importantes del periodismo regional: la distinción Vida y Obra en el Premio de Periodismo Ernesto McCausland Sojo. Porque si algo ha hecho Josefina durante toda su carrera es mirar a Barranquilla de frente.

La reportera gráfica y editora de fotografía de EL HERALDO ha pasado buena parte de su vida recorriendo calles, cubriendo noticias bajo temperaturas agotadoras y enfrentando la presión de las salas de redacción, pero hay algo que no se le ha desgastado con el tiempo y es la emoción de capturar una buena fotografía. Esa imagen que aparece apenas por segundos y obliga a reaccionar rápido, esa que no se puede repetir.

Nació en Barranquilla y estudió Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Autónoma del Caribe, aunque en realidad su relación con la fotografía empezó mucho antes de entrar a una universidad. Viene de familia. Es hija de Miguel Villarreal, un fotógrafo reconocido en la ciudad, y entre cámaras, negativos y coberturas fue creciendo casi sin darse cuenta de que ese también terminaría siendo su camino.

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Su historia en los medios comenzó temprano, apenas a los 18 años, en el Diario La Libertad. Luego llegaron experiencias en la Cadena Radial La Libertad y Diario Tiempo Caribe, donde trabajó distintas fuentes periodísticas y entendió que detrás de cada noticia siempre hay personas reales.

Mucho antes de convertirse en una de las miradas más reconocidas del fotoperiodismo en el Caribe colombiano, Josefina Villarreal Herrera tuvo que pelear primero por el derecho a estudiar lo que realmente quería.

Corría el año 1990 y entrar a estudiar Comunicación Social no era sencillo. La alta demanda obligó a la Universidad Autónoma del Caribe a abrir programas alternos para quienes soñaban con entrar a la facultad.

“Mientras cursaba sociología, la universidad le ofreció la posibilidad de homologar materias y luego pasar a la carrera que realmente quería estudiar. Había que nivelarse, hacer un esfuerzo extra y demostrar disciplina. Y decidí hacerlo incluso cuando la idea no terminaba de convencer a mi papá. Si hubo alguien que sostuvo su decisión desde el principio fue mi mamá, la mujer que se convirtió en mi respaldo incondicional”.

Una pasión de años

Desde niña sentía fascinación por las cámaras fotográficas. Le gustaba observar, detenerse en los detalles y entender cómo una imagen podía contar algo incluso sin palabras, pero hubo dos pasiones que también terminaron moldeando su forma de ver el mundo como el cine y la televisión. “Siempre estoy mirando ángulos, enfoques, escenas. Y todo lo que yo veo lo pongo en práctica, lo he sabido, o sea, siempre estoy es mirando, estudiando, visualizando”.

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Esa autoexigencia se convirtió también en una forma de crecer dentro del oficio. Constantemente se pone retos personales para perfeccionar su trabajo, buscar nuevas maneras de contar historias y evolucionar visualmente.

Pero hay otra faceta que ha ido apareciendo con los años y es la de ser guía para nuevas generaciones.

Aunque admite entre risas que no sabe si tiene “vocación de maestra”, sí cree que el ejemplo puede convertirse en una forma poderosa de enseñar. “No sé si transmito enseñando directamente, pero creo que las personas aprenden viendo”.

“Olfateo algo más allá”

Cuando Josefina Villarreal habla de fotografía, no lo hace pensando únicamente en cámaras o encuadres. Habla de intuición, paciencia, de esa capacidad casi invisible de encontrar una historia donde otros solo ven una escena más.

Por eso, al recibir la distinción otorgada por Carnaval de Barranquilla, Josefina no ocultó la emoción. “Es un honor inmenso haber sido escogida para esta máxima distinción que se entrega a grandes personalidades de la ciudad”.

Orlando AmadorSu carrera ha estado marcada por la disciplina y una manera muy humana de contar historias a través de imágenes.

Cuando le preguntan cuáles han sido las claves de su carrera, Josefina habla primero de disciplina. “Mi compromiso, mi responsabilidad, mi seriedad y la objetividad para encontrar la noticia me han distinguido. Siempre olfateo más allá”.