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En un ambiente de recogimiento que contrasta con la alegría desbordada de las carnestolendas, los Reyes Infantiles del Carnaval de la 44, Ashely Gómez y Germán Palomino, recibieron este miércoles la cruz de ceniza, marcando así el cierre de un exitoso e inolvidable Carnaval.

La ceremonia religiosa simbolizó no solo el inicio de la Cuaresma, sino también el final de un reinado que estuvo enfocado en exaltar las raíces culturales y fortalecer los procesos formativos de las nuevas generaciones del folclor.

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Conmovidos, los soberanos infantiles elevaron una oración de agradecimiento a Dios por la oportunidad de vivir una experiencia que calificaron como única.

Durante su año de mandato lideraron el regreso del desfile infantil del Carnaval de la 44, una apuesta que permitió visibilizar el talento y la disciplina de los semilleros de los grupos folclóricos, especialmente de las danzas patrimoniales que mantienen viva la tradición.

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Bajo el eslogan “Mi tradición, mi tesoro”, Ashely y Germán promovieron el sentido de pertenencia entre niños y jóvenes, recordando que el futuro de la fiesta más importante de la ciudad está en manos de quienes hoy se forman en comparsas y escuelas de danza.

Con la imposición de la ceniza, los Reyes Infantiles cierran un capítulo que deja huella en la memoria colectiva del Carnaval de la 44, reafirmando que la tradición se cultiva desde la infancia y se proyecta con orgullo hacia el porvenir.