Después de más de una década sin una presencia plena en Barranquilla, Primo Rojas volvió a pisar la Arenosa con El tímido y el amor, uno de sus monólogos más celebrados y populares. El artista además hizo esta parada para celebrar sus 40 años de trayectoria.
Lea Final de Stranger Things 5 explicado: qué pasó con Once y el verdadero mal de Hawkins
Su última aparición en la ciudad, dice, fue fugaz. Apenas un paso accidental por un festival, sin mayor resonancia. “Tuvimos una presentación hace más de un año, pero fue una cuestión supremamente fugaz, que realmente pasó completamente desapercibida”, recuerda.
Para hallar un encuentro real con el público barranquillero habría que retroceder bastante más. “Prácticamente yo no voy desde un encuentro que fue organizado por Luneta 50. El Caribe Cuenta en el Amira de la Rosa, pero de eso hace más de diez años”, cuenta. Por eso esta visita, dice, “fue una oportunidad maravillosa para mí, sobre todo de reencontrarme con un público con el cual he tenido una gran empatía las veces que he estado en la ciudad”.
40 años de maestría
En medio de la conversación con EL HERALDO, aparece inevitablemente la pregunta por sus 40 años de trayectoria y por ese momento en el que un creador siente que ha encontrado su propio lenguaje. La respuesta de Rojas desmonta la idea de una revelación definitiva.
Aquí Cloud Dancer: el color que redefine el lujo y la autoestima
“Siempre he tenido la impresión de que la voz es algo que se está construyendo constantemente”, dice. Para él, la búsqueda artística no se agota. “En el momento que uno cree tener el dominio o ha encontrado por decirlo de alguna manera el tono de su voz, en ese preciso instante surge una inquietud y es que uno siempre piensa que la obra que está por hacerse puede ser la más importante”. Lo mismo ocurre, asegura, en cualquier arte que se enfrenta con pasión. “Nunca terminamos de conformar un lenguaje. Siempre pensamos que es susceptible de ser mejorado”.
El paso del tiempo no solo modifica al artista sino también a sus propias obras. Los monólogos de Rojas, que han acompañado a varias generaciones, adquieren sentidos nuevos sin necesidad de alterar una línea.
“Uno descubre incluso nuevas tonalidades precisamente por el paso del tiempo. Incluso las personas van percibiendo que las tonalidades antiguas se transforman y se cargan de significados completamente nuevos”.
Además El actor Will Smith fue denunciado por acoso sexual y despido injustificado
Para él, esa es una de las experiencias más desconcertantes y valiosas del oficio. “Sin alterar la letra, las nuevas revelaciones permiten que la obra sea percibida de una manera distinta. Y curiosamente, con el paso del tiempo, hay una percepción más rica, más densa, que a mí me sorprende mucho de los trabajos que inventé hace veinte o más años”.
Se renueva
Su relación con el público también ha cambiado. No por desgaste, sino por renovación. Lo que más lo sorprende hoy, dice, es encontrar que su trabajo sigue llegando a espectadores muy jóvenes.
“Me he encontrado con un público que ha sido renovado. Me parece increíble que puedan captar en estos trabajos notas de interés. Estoy hablando de personas que prácticamente pueden ser mis nietos”, comenta entre risas. Que esos espectadores se identifiquen con historias escritas hace años le resulta “sorpresivo y supremamente grato”.
También La banda de K-pop BTS regresará el 20 de marzo con un nuevo álbum seguido de gira mundial
La conversación también lo lleva a hablar de su humor, un equilibrio que se ha afinado con disciplina y tiempo. Rojas compara el proceso con lo que ocurre con un músico que alcanza la maestría después de años de práctica.
“Lo más maravilloso es que empieza a surgir un fenómeno muy curioso que se conoce como la maestría. Ya la interpretación adquiere unas formas que solo la experiencia unida a una disciplina y una concentración profundas permiten”, afirma. En su caso, eso implica que el humor gane matices más sensibles y más inteligentes. “Eso solo lo permite el paso del tiempo, cuando el paso del tiempo ha sido favorable y no simplemente una oportunidad para la decadencia”.
Obra vigente
Sobre El tímido y el amor, la obra que trajo a Barranquilla, el narrador insiste en que su fuerza no ha disminuido con los años. La historia del hombre más insignificante que se enamora de la mujer más poderosa sigue siendo, según él, una metáfora vigente.
Más Cabañuelas 2026: cómo se usan para predecir el clima y qué tener en cuenta
“No ha pasado ni un momento de moda. El tipo muy humilde, absolutamente insignificante socialmente, que se enamora de la mujer más hermosa, más rica y más poderosa del mundo. Eso es una historia interminable”, explica. La identifica como una constante humana, una suerte de arquetipo que sobrevive en todas las sociedades.
El público conecta, dice, porque siente cercanía con la fragilidad del protagonista.
“Me parece que sigue siendo un ridículo absoluto, pero nos permite sentirnos muy identificados con el personaje más humilde, porque siempre los seres humanos tendemos a proteger a los más débiles”, afirma.
Lea Cajas de compensación ampliarán sus beneficios e incluirán servicios para mascotas
Además, la vigencia del monólogo también se relaciona con las transformaciones de las relaciones afectivas en tiempos recientes. “Hay una mercantilización de las relaciones. Eso es absolutamente evidente. En tal sentido, yo creo que este trabajo mantiene una vigencia sin lugar a dudas”.


